Lancha cubana hunde submarino nazi | 5 de Septiembre.
mar. Nov 19th, 2019

Lancha cubana hunde submarino nazi

Lancha cohetera CS-13 y su dotación en los días del hundimiento del U Boat-176 en aguas al norte de Cuba.

Lancha cohetera CS-13 y su dotación en los días del hundimiento del U Boat-176 en aguas al norte de Cuba.

El 15 de mayo de 1943 la lancha cubana CS-13 hundió al submarino fascista alemán U-176, mismo que dos días antes, en aguas del Caribe al norte de Nuevitas, había torpedeado y echado a pique a los tanqueros Nickeline (de bandera estadounidense) y al cubano “Mambí”, integrantes del convoy NC-18 que transportaba abastecimientos para las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.

Esa lancha cazasubmarinos era una de las varias que Estados Unidos había entregado a Cuba para que sirvieran de protección a los convoyes con vituallas. Se trataba de una embarcación de madera, de 83 pies de largo y 16 de ancho, equipada con motor diésel de mil 200 caballos que le proporcionaba una velocidad máxima de 18 nudos. Como armamento, un cañón automático de 20 milímetros y ocho cargas de profundidad de 115 kilogramos.

La dotación de doce hombres al mando del comandante de la lancha, alférez de fragata Mario Rodríguez Delgado, había sido capacitada durante un curso de entrenamiento en La Florida. La integraban un segundo comandante, dos timoneles, el contramaestre, dos artilleros, un señalero, dos maquinistas, un cocinero y par de operadores de ecosonda. Estos últimos son como los ‘ojos’ del medio naval.

El convoy que protegía esta embarcación estaba integrado por varios mercantes cubanos y norteamericanos que salieron el 15 de mayo del puerto de Isabela de Sagua, en Las Villas, y enfilaban hacia La Habana.

La navegación discurría tranquila, pero expectante, pues antes de partir recibieron información de la presencia de un submarino en superficie al norte de Matanzas. Navegaban en zigzag a ocho nudos, escoltando a los mercantes Camagüey, cubano, y Hanks, hondureño, ambos cargados de azúcar.

Alrededor de las seis de la tarde están al norte de cayo Mégano, cuando escuchan el ruido del motor de un hidroavión Kingfisher, del escuadrón VS-62 de la Marina norteamericana basificado en el buque de cemento San Pascual fondeado en Caibarién. El aparato patrulla el canal buscando en las cristalinas aguas la indiscreta sombra de algún sumergible nazi. De pronto gira, pica, colea, apaga y enciende el motor y deja caer un flotador de humo. Está marcando la posición de un submarino milla y media a la retaguardia del convoy. Las señales de humo son un medio convencional para no utilizar equipos radioelectrónicos y sorprender al intruso.

Norberto Collado, sonarista que ubicó el sitio del sumergible alemán, trece años después fue timonel del yate Granma durante la travesía de Tuxpan a Las Coloradas.
Norberto Collado, sonarista que ubicó el sitio del sumergible alemán, trece años después fue timonel del yate Granma durante la travesía de Tuxpan a Las Coloradas.

Al momento del aviso la ecosonda era operada por el marino cubano Norberto Collado Abreu, quien precisó con su aparato medidor que el submarino se encontraba justamente a poco más de un millar de yardas al frente. Rodríguez Delgado ordena zafarrancho de combate, pisa acelerador a fondo e indica tener listas tres cargas ajustadas a 150, 200 y 250 pies. Mientras se acercan, Collado escucha nítidamente, además de los pings del equipo hidroacústico, el ruido de la propela del sumergible que navega en busca de nuevas víctimas. Un pase sobre el blanco y tres cargas van buscando su objetivo. Las explosiones golpean al CS-13 que se bambolea por las ondas expansivas.

Otro pase sobre el sitio. Una cuarta carga se traba en la rampa de lanzamiento, pero el maquinista Juan Pérez la lanza a pulso. Esta fue la definitiva. A través de los audífonos Collado escucha durante largo rato un gorgoteo, señal inequívoca de que el casco del submarino se había quebrado y buscaba reposo en el lecho del mar, con más de 50 hombres en sus entrañas. Un surtidor de aceite y petróleo salió a la superficie y Rodríguez ordenó tomar muestras.

Así terminaba su carrera el U Boat-176 tipo IXC, que tenía en su haber tres patrullas y 53 mil 307 toneladas de registro de mercantes aliados hundidos, incluyendo los más recientes, apenas dos días antes, el Nickeline y el Mambí y también el mercante Manzanillo. Por tales ‘méritos’, el comandante del sumergible alemán, Reinier Dirksen, había recibido el ascenso a capitán de corbeta el 1 de mayo de aquel año 1943.

La operación se mantuvo en el más estricto secreto y no fue sino hasta 1946 cuando Mario Rodríguez Delgado fue promovido a alférez de corbeta y condecorado con la Orden del Mérito Naval con Distintivo Rojo.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, al estudiar los documentos secretos de la Armada del Reich alemán derrotado, se tuvo confirmación del hundimiento, el 15 de mayo de 1943 y en la posición indicada por la lancha CS-13, del submarino U-176.

La presencia del U-176 en aguas cubanas formó parte de la operación Paukenschalg (A tambor batiente), que concentró 23 unidades sumergibles en el golfo de México y el Caribe. Durante estos años, los submarinos alemanes torpedearon siete mercantes cubanos con el trágico saldo de 77 marinos muertos.

Cuba y Brasil fueron los únicos países latinoamericanos con tal mérito durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero hay otra circunstancia histórica que denota la continuidad del heroísmo y patriotismo cubano: aquel marino sonarista nombrado Norberto Collado Abreu, mismo que operó el medio capaz de localizar el sitio exacto del submarino agresor, trece años después sería el que condujo, como timonel, el yate Granma a las costas del sur oriental cubano para realizar la contienda que liberaría definitivamente a Cuba, realizando así, su segundo acto de heroicidad en los mares aledaños a nuestra Isla.

Infografía con detalles de los dos medios involucrados en esta historia de la Segunda Guerra Mundial.
Infografía con detalles de los dos medios involucrados en esta historia de la Segunda Guerra Mundial.
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