Girón, victoria de la esperanza

Numerosos momentos trascedentes cuenta la historia de nuestro país. Todos son atesorados como una herencia de patriotismo que, a los días de hoy, se convierten en asideros para continuar adelante en este bregar por mantener lo que somos: un país soberano, libre e independiente.

Justo el cuarto mes del año, registra páginas inmortales marcadas por el valor, la decisión, el coraje y el heroísmo de todo un pueblo que devino ejército para hacer frente y derrotar al imperio más poderoso de la historia de la humanidad. No pudo tener un mejor escenario que las arenas de Playa Girón, en la bahía de Cochinos, provincia de Matanzas.

Sin saberlo, quienes allí estuvieron, reitero que gente de pueblo dispuesta a defender el suelo patrio, protagonizaron la victoria de la esperanza, pues a partir de Girón todo fue diferente: Cuba  no solo proclamó el carácter socialista de su Revolución, sino que en adelante construyó —y aún lo hace— una obra social imperfecta, pero sin parangones; la región de las Américas consolidó a nuestro archipiélago como el faro de libertad que sigue siendo y el imperio volvió a tener referencias de que por nuestra libertad somos capaces de darlo todo.

Los transcurridos entre el 15 y el 16 de abril, fueron días de tensión, pero también de hermoso heroísmo; hombres y mujeres, acudieron al llamado del Patria para defenderla con uñas y dientes. Ahí están los jóvenes que se listaron, los batallones de milicias femeninas que en Cienfuegos, por ejemplo, asumieron posiciones en la defensa y la producción, porque sus hombres estaban en el frente de batalla.

El imperialismo se valió de todo para borrarnos: atacó nuestros aeropuertos para simular que pilotos descontentos se volvían en contra del gobierno revolucionario, infiltró equipos y  desembarcó tropas; pero nada lograron: solo mordieron el polvo de la derrota

Justo el 19 de abril de 1961, sobre las 5:30 de la tarde, el último reducto enemigo durante la invasión mercenaria fue tomado, y con ello llegaba la confirmación del rotundo triunfo del pueblo agredido. Sin dudas una aplastante y bochornosa derrota para los agresores, la CIA y el gobierno imperialista de Estados Unidos. No quedaba nada de la intención de ocupar militarmente a nuestro país.

Pero, caprichoso como es, el imperio continúa —59 años después—  intentando la destrucción de este país; no desestima la intervención militar, pero apela a otros métodos nada sutiles como el recrudecimiento del bloqueo, la aplicación del título III de  la Ley Helms-Burton, las campañas mediáticas y de descrédito a nuestros médicos, “heraldos de la vida”, como los llamó Fidel.

Y ante cada uno de esos obstáculos monstruosos se “planta” el ejemplo de Girón  para echar por tierra, una y otra vez, la pretensión yanqui. ¿Ejemplos? Están a la mano, ahora mismo, en este episodio en pos de la vida y la salud que protagonizamos en tiempos de pandemia.

¿Impide Estados Unidos adquirir materiales sanitarios y equipos médicos? ¡Ahí están nuestros científicos y personal de la salud poniendo alma, corazón y vida para dotarnos de lo necesario para seguir adelante!

¿Se dificulta la adquisición de alimentos? Los campesinos y trabajadores de la industria alimentaria se crecen en el surco y las fábricas para producir más, diversificar renglones que lleguen a nuestras mesas.

No hay esfera en Cuba en la que la significación de la victoria de Girón no sea acicate para continuar.

Bien lo expresó el líder indiscutible de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, el 19 de abril de 1986, al cumplirse el aniversario 25 de la epopeya:

La importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; ¡la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió gracias a Girón!”.

Y así ha sido: el imperio no ha podido doblegarnos.

Tay Beatriz Toscano Jerez

Tay Beatriz Toscano Jerez

Periodista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir