Ganadería en Cienfuegos enrumba su futuro

La vocación y la fe en el futuro de la ganadería del joven vaquero Osleinier Martín Hernández constituyen una suerte de premonición de esta rama agropecuaria en la provincia de Cienfuegos. Los deseos de hacer, así como las convicciones del bisoño cumanayagüense dejan un halo de optimismo de solo cruzar algunas palabras con él.

Junto al rebaño de las 74 novillas que atiende en la vaquería Típica 31, perteneciente a la Empresa Pecuaria La Sierrita, apenas tiene tiempo para intercambiar algunas frases de cortesía con el equipo periodístico. “Ustedes perdonen, se excusa, pero estás reses no me dejan respirar ni un segundo…Ah, y claro que veo el despegue, siempre que le pongamos la fuerza y amor al trabajo”, sentencia quien aspira a convertirse en técnico veterinario y sigue los pasos de la tradición familiar en el giro.

De un tiempo acá, una radical, pero paulatina transformación, se opera en varias unidades pecuarias del territorio cienfueguero. Con el sugerente nombre de centros de intervención, el proyecto está dirigido a seleccionar escenarios para fomentar una ganadería caracterizada por una total soberanía, tanto desde el punto de vista de la base alimentaria, como del manejo y sostenibilidad de la masa, aprovechando el conocimiento y la experiencia acumulada en el sector.

Sin esperar el barco

“Entre las premisas fundamentales del programa debe considerarse el alcance de metas con esfuerzo propio y autosuficiencia en la gestión administrativa; en otras palabras, prescindir de recursos e insumos de importación y en su lugar fomentar el balance alimentario a partir de la siembra de plantas proteicas, incluyendo pastos y otras especies, que se adapten al medio y el tipo de suelo”, precisa Marlenis Verdón Martínez, subdelegada de la Agricultura para atender esta rama agropecuaria en la provincia.

“Los centros de intervención en la rama ganadera de la provincia también son el resultado de las 63 medidas aprobadas para la producción de alimentos”, asegura Marlenis Verdón.

Agrega la directiva que a raíz de las 63 medidas y las indicaciones de la recuperación de este importante renglón económico, se les indicó comenzar un fuerte movimiento con tal propósito. El nombre escogido (centros de intervención), aclara, responde a la concepción de unidades a las que se les aplicaría las tecnologías de la especialidad pecuaria a partir de la recuperación de áreas y de la infraestructura, además de la depuración del rebaño y un diagnóstico para proponer soluciones factibles y viables.

Por lo pronto son nueve de esas estructuras en el territorio sureño que incluyen dos centros de novillas (Nuevo México y Típica 31), uno bufalino (Monte 3), tres vaquerías (El Abra), un centro de cría (Los Negritos) y un módulo pecuario gigante (único de su tipo en la provincia), en la Unidad Empresarial de Base de alimento animal.

Los especialistas le confieren especial atención al sostén de la novillada, hembras entre dos y tres años, como quiera que permiten el movimiento oportuno para el reemplazo de las vacas, por lo que muchos consideran esas unidades productoras como “fábricas de fábricas”.

Atención a la masa bufalina

De acuerdo con las perspectivas de desarrollo de la masa bufalina que experimenta la UEB integral Primero de Mayo, en Aguada, se quiso incluirla en el programa, y para ello se escogió a la lechería Monte 3. “Aquí recuperamos la nave, el techo, algunos pisos; se completó la unidad con las 60 búfalas que lleva, y se tiene el reemplazo con diez buvillas. El promedio por animal en la zafra de la leche debe estar en los cuatro o cinco litros por madre parida”, explica el jefe de la granja, Rasiel Chaviano Díaz.

El diagnóstico de “Monte 3” arrojó la necesidad de disponer de tres hectáreas de caña (deben llegar a las 23), cuatro de titonia y una de moringa. La unidad está acuartonada para aprovechar mejor los alimentos con la rotación de los rebaños por los potreros.

“La masa hoy es de mil 433 búfalos, de ellos, 500 hembras en reproducción. Disponemos de seis lecherías y debemos llegar a diez, según el proyecto nacional, como la granja genética que somos en esta rama. El principal destino del producto lácteo consiste en cerrar ciclo para la minindustria de yogur, con mucha demanda para el merado en moneda libremente convertible, además de la población en general, en tanto ya está en plan una planta para fabricar queso Mozzarella en un futuro no lejano”, adelanta Chaviano Díaz.

En plena faena encontramos a Eduardo Iglesias Díaz, quien aprendió a lidiar con esta arisca especie vacuna. “Al principio, confiesa, la mala fama de estos animales me llevó a recelar de ellos; pero después aprendí que no solo manifiestan docilidad, sino que son recíprocos cuando se les trata con cariño”.

Aguadita, marcando pauta

Con una amplia tradición ganadera, la UBPC Aguadita, de Rodas, estuvo entre las agraciadas en el programa. Para ello fue seleccionado el centro de intervención Nuevo México, al frente del cual está Dalsy Guillén González, técnico medio en Veterinaria con más de 20 años de experiencia en la profesión.

Basta un recorrido por los predios de la instalación para percatarse de cuánto calaron los nuevos aires y conceptos aquí. Si bien fue costumbre exhibir resultados plausibles en esta unidad, como los ejemplares ganadores de ferias agropecuarias a nivel nacional e internacional, los retos ahora significaron imprimirle mayor rigor, tanto al manejo de la masa como el aseguramiento de la base alimentaria.

Durante el recorrido fuimos testigos presenciales ya no solo de las plantaciones de especies proteicas como el king grass y la morera, así como otros pastos, sino también del incremento de nuevas áreas con la siembra de titonia. A propósito, tanto unas como otras, ajustadas a los requerimientos fitosanitarios y demás atenciones culturales en atención a los rendimientos del follaje por hectárea.

Ganadería de ley

“En fin, reitera Verdón Martínez, el objetivo fundamental de este programa, es recuperar la ganadería de la empresa estatal socialista, y ello también garantiza el desarrollo de los sectores cooperativo y campesino con miras asegurar el reemplazo de animales y mejorar la genética de los mismos. “En tal sentido en la provincia se están fomentado los centros de producción de sementales, tenemos cuatro de novillas, con la intención de disminuir la edad de parto”, comenta la subdelegada.

El joven vaquero Osleinier Martín Hernández deviene símbolo promisorio en mantener la tradición ganadera en la zona de La Sierrita.

El futuro se torna prometedor. No obstante, el trecho por andar es largo y no exento de tropiezos, incomprensiones y necesarias motivaciones en lograr el sentido de pertenencia y la confianza de los pecuarios cienfuegueros de que esta no es una campaña más, sino la oportunidad de revertir la situación y darle el vuelco necesario a la pecuaria local con esfuerzos propios, sin detenerse a mirar en el “maná” del exterior.

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Armando Sáez Chávez

Periodista de la Editora 5 de Septiembre, Cienfuegos, Licenciado en Español y Literatura y Máster en Ciencias de la Educación

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