Con Fidel, hasta debajo de un puente

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1972
A m√°s de 5 metros sobre el nivel del undoso: ¬°Viva Fidel!
A m√°s de 5 metros sobre el nivel del undoso: ¬°Viva Fidel!

Hubiese querido contarles en im√°genes, pero la vida y Fidel me apresuraron esta historia, tras cuyos protagonistas estuve el √ļltimo a√Īo. Hoy es el d√≠a de revelarla.

Fue en una de mis expediciones (¬Ņaventuras?) para un programa que durante m√°s de una d√©cada pretendi√≥ desde la televisi√≥n socializar la ciencia. En un peque√Īo bote entramos desde la bah√≠a al r√≠o Damuj√≠. Un viento helado, que termin√≥ llev√°ndose mi voz y los peces, tras los cuales √≠bamos, aunque no mi curiosidad.

Al pasar debajo del puente que enlaza la carretera desde Abreus hasta Cienfuegos, una insólita inscripción. A más de 5 metros sobre el nivel del undoso: ¡Viva Fidel!

¬°Paren ese barco ah√≠‚Ķ! Risas‚Ķ¬Ņc√≥mo ella pretende detener el torrente?, dijo en silencio el gu√≠a.

Pero lo detuvo. Grabamos. Y el resto del viaje no dej√© de preguntarme ¬Ņc√≥mo hab√≠a llegado ah√≠ semejante mensaje?, ¬Ņcolgarse de la estructura para escribir con pintura roja? Imposible. Acaso alg√ļn pescador‚Ķ ni en tiempos de las inundaciones pudieron subir las aguas del Damuj√≠ al punto de permitir grabar‚ĶTodo me parec√≠a inveros√≠mil, salvo aquel grito de convicci√≥n, confianza, devoci√≥n, fidelidad, fidelismo.

Que la estructura fue derruida por el peso de los miles de toneladas de equipamiento que soportó el desarrollo de la industria cienfueguera en los 80, que con 270 metros fue reconstruido por una brigada a inicios de la década del 90, que fue la Brigada 3 de la ECOI No.6 quien lo erigió, utilizando vigas de acero destinadas originalmente a un puente entre Pasacaballo y Rancho Club, y almacenadas luego de la paralización de los trabajos de la CEN en 1992. Es todo lo que pude saber entonces.

Porque ‚Äúla tropa‚ÄĚ, como le dice un viejo amigo a los profesionales que edificaron el sue√Īo de la primera Central Electronuclear en Cuba, se dispers√≥ poco a poco, para integrar las m√°s dis√≠miles n√≥minas laborales de la provincia y del pa√≠s.

Lo cierto, son las miles de horas que Fidel le dedicó a lo que sería la obra del siglo en la isla, en visitas e intercambios con los colaboradores soviéticos, con líderes de todo el mundo, con los constructores; y que pudo ser durante aquellas interminables jornadas a pie de obra, cuando alguno de los obreros rotuló, sencilla, genuinamente, su fe en la posteridad del líder: ¡Viva Fidel!

No tengo a√ļn todas las certezas. Tal vez un d√≠a, ‚ÄĒquiz√°s lo propicie la publicaci√≥n de esta historia‚ÄĒ, halle al protagonista y el origen de la peculiar ubicaci√≥n de este graffiti. La vida y Fidel me apresuraron, pero hoy es el d√≠a de contarla. Casi tres d√©cadas despu√©s s√≥lo interesa la genuina espontaneidad de aquella inscripci√≥n que define m√°s de 50 a√Īos de la historia de este pa√≠s: ¬°Con Fidel, hasta debajo de un puente!

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