Cienfuegos y el Filin

Desde hace unos días, he escuchado varios comentarios en las redes sociales sobre la necesidad de tener en Cienfuegos un rincón del filin. Creo que todo género y toda época merecen su salvaguarda. La diversidad de géneros y estilos enriquecen la vida espiritual de los cienfuegueros y de quienes se acerquen buscando la cultura viva de la ciudad.

En el amplio abanico de posibilidades que ofrece nuestra música, radica precisamente su riqueza. Está muy bien dar oportunidades a los jóvenes talentos, pero lo es en igual medida el proteger las tradiciones que fundamentan y son la base de la identidad cultural del territorio. Cada manifestación tiene su público, cada edad tiene sus propias necesidades espirituales y para eso está el arte, para dar alimento a todos, en dependencia de las preferencias de cada cual.

Pero: ¿qué es el filin y por qué sería beneficioso velar por su salvaguarda?

Habría que hablar primeramente de la trova tradicional, que surge en Cuba en el siglo XlX y se desarrolla durante la primera mitad del siglo XX. La mayoría de estos temas eran cantados a dos voces, por lo cual proliferaron los dúos y los tríos. En Cienfuegos tuvimos a uno de sus máximos exponentes, que fue Eusebio Delfín.

Pero a medida que el siglo pasado avanzaba, nuevas sonoridades iban llegando a la Isla y con ellas, nuevos desafíos sonoros. Una de las más fuertes era la que nos llegaba desde New Orleans y ese movimiento proveniente de su cultura afroamericana, del cual surge el jazz. Varios jóvenes creadores cubanos, comienzan a interesarse por aquella sonoridad tan compleja y atrayente, que sin dudas, enriquecía armónicamente la manera de concebir la canción. Un grupo de jóvenes comenzaron a reunirse en La Habana, en el Callejón de Hamlet, para experimentar con las nuevas sonoridades. Dentro de esos talentosos músicos se encontraban: Ángel Díaz, César Portillo de la Luz, Ñico Rojas y José Antonio Méndez. Sus temas han sido versionados por grandes intérpretes a nivel mundialy éxitos seguros.

Felito Molina junto a César Portillo de la Luz./Foto: Archivo personal de la autora

Durante esta etapa, la nueva canción cubana, se ve permeada por esa manera de hacer de aquel grupo, cuyos integrantes comienzan a utilizar la armonía propia del blues, con acordes de novenas, oncenas y trecenas.Este mundo sonoroabre todo un abanico de posibilidades dentro del panorama musical, dándoles mayor libertad para expresarse. Y es precisamente de ahí que viene su nombre: feeling, que significa sentimiento. (Hace solo unos años que la musicología en Cuba determinó criollizar la palabra y tratarlo como filin).

Varias intérpretes se unieron, atraídas por la belleza y calidad de las obras que de estos reconocidos autores. Ellas son Elena Bourke, Omara Portuondo, Ela Calvo, Moraima Secada, entre las más destacadas; dando voz a un movimiento de la canción que gozóde gran preferencia por parte del público.

Sin embargo, por azar o por destino, a este movimiento se acercan los hermanos Molina, Felito, Miguel Ángel, Leonel y Eloy. Ellos tuvieron la suerte de departir junto a estas grandes figuras desde el inicio, beber de la fuente de los nuevos conocimientos y traer hasta su Cienfuegos natal las nuevas posibilidades sonoras. Entre ellos, Felito, amante del jazz, que fue un importante precursor del filin en su ciudad, quien se desarrolla de una manera muy peculiar como compositor en sus boleros, y como guitarrista acompañante de varios intérpretes muy relacionados al bolero-filin. Logra así, un estilo propio. Su virtuosismo no radica en la rapidez o exceso, sino en su buen gusto, talento, sensibilidad y conocimientos musicales. Sus obras son de una belleza indiscutible, aunque lamentablemente muy poco difundidas y conocidas.

Miguel Ángel Molina acompañó, al igual que Felito, a grandes cantantes como las ya mencionadas Elena, Moraima, Omara yEla. Fue amante de la música brasileña, que llegó a interpretar muy bien. Eloy Molina, quien nunca se dio a conocer como el gran músico que era, destacó como buen guitarrista acompañante yamante entrañable del filin, estilo que llegó a dominar muy bien. Ellos se mantuvieron cercanos a Ñico, César y José Antonio.

Un rincón del filin en esta ciudad sería un homenaje principalmente a los hermanos Molina y especialmente a Felito, en su centenario. Creo que ya las experiencias del Buena Vista Social Club han demostrado con creces la valía del rescate de nuestro patrimonio musical, siempre con la calidad interpretativa que Cienfuegos tiene a través de sus excelentes cultores.

2 Comentarios en “Cienfuegos y el Filin

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    el 21 septiembre, 2020 a las 4:34 pm
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    Justo sería crear un rincón dedicado al jazz en Cienfuegos, genero donde se reconoce a Felito Molina entre los cultores en nuestra sureña ciudad. Por cierto el filin nació en casa de Angelito Diaz, en Hamell entre Espada y Hospital, Cayo Hueso, Centro Habana, y el Callejon está en la otra cuadra, entre Hospital y Aramburu, donde nació como proyecto artistico del pintor Salvador González dedicado a las deidades africanas. Es una necesidad rescatar en Cienfuegos a sus musicos y Felito y sus hermanos son un buen ejemplo de ello.

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    • Leyaní Díaz Hernández
      el 21 septiembre, 2020 a las 8:21 pm
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      Gracias por su comentario tan medular.

      Respuesta

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