Cienfuegos iluminado

0
2498
Fidel y María Covadonga
Fidel y María Covadonga

La ciudad de Cienfuegos, desde su fundaci√≥n, ha sido un sitio de obligado arribo de inmigrantes de muchas partes del mundo, llegando a convertirse al pasar los a√Īos en una pr√≥spera ciudad cosmopolita. Unos, empujados por la pobreza, otros, por el deseo de librarse del servicio militar ‚ÄĒen el caso de Espa√Īa‚ÄĒ la guerra o la represi√≥n y los m√°s, por el convencimiento de querer dar comienzo a una nueva vida llena de expectativas, enriquecimiento y ascenso social.

Lo cierto es que todos los emigrantes, independientemente de sus intenciones y suerte, al momento de emigrar, tuvieron la necesidad de recurrir a las costumbres, el folclor y las tradiciones, para tener algo a qué aferrarse desde este lado del mar y recordar a los suyos, dejando de alguna manera constancia de sus vidas.

Es por ello que, junto a los millones de hombres y mujeres corrientes que cruzaron el oc√©ano desde finales del siglo XVIII hasta la d√©cada de los 30 del pasado siglo XX ‚ÄĒa√Īo en que tuvo lugar la √ļltima oleada migratoria ultramarina‚ÄĒ fueron tambi√©n, miles las canciones, los bailes, las fotograf√≠as, los escritos personales -donde celosamente guardaban, hasta recetas de cocina- los que cruzaron el Atl√°ntico.

Esta ultima acci√≥n cotidiana, en sus m√ļltiples manifestaciones y tipolog√≠as, vinieron a cumplir funciones determinadas, entre las que predominaron la necesidad de mantener la uni√≥n y la identidad del grupo familiar, junto a su cultura de procedencia en la distancia; la voluntad de registrar y transmitir informaciones esenciales, de tipo personal ‚ÄĒcomo la salud, las impresiones o los sentimientos‚ÄĒ, sino tambi√©n concernientes a las condiciones de vida, junto a los nuevos h√°bitos alimenticios, sus precios y las posibilidades de trabajo, -incluidos los salarios-, hasta llegar a las posibilidades de ascenso econ√≥mico.

Teniendo en cuenta ese pensamiento, arrib√≥ a Cuba, Mar√≠a Teresa Llano Gonz√°lez ‚ÄĒjoven nacida en el peque√Īo pueblo de Arriondas, en Asturias‚ÄĒ desde su llegada a esta ciudad, logra y recibe trabajo en la residencia de Don Acisclo del Valle Blanco ‚ÄĒcomo manejadora de los hijos del rico hombre de negocios y ama de llaves‚ÄĒ, enfrascado √©l, en ese momento y durante alg√ļn tiempo, en exhibir y perpetuar su poder econ√≥mico, a trav√©s de una edificaci√≥n, ya construida, en los l√≠mites del sur de la ciudad, la exclusiva zona de Punta Gorda.

María Covadonga
María Covadonga

Acisclo manda a ampliar el Palacio estilo morisco edificado a√Īos atr√°s por el rico Catal√°n Federico Caces y as√≠ construir una vez terminada la obra, el conocido Palacio de Valle, a partir de su apellido, adquiriendo a estos efectos 16 145 metros cuadrados de terreno para erigir su capricho arquitect√≥nico, valorado junto con la finca que lo rodea en 1 mill√≥n 560 pesos, suma inmensa para la √©poca, al que los investigadores del patrimonio cienfueguero Teresita Chepe e Ir√°n Mill√°n califican como: ‚Äú una de las m√°s interesantes edificaciones cubanas en la que reina un ordenado caos de c√≥digos formales a gusto de su due√Īo‚ÄĚ.

Sus no tan amplias √°reas colaterales, tambi√©n en propiedad ‚ÄĒhasta ese momento‚ÄĒ fueron y a√ļn hoy, son ba√Īadas al chocar en el arrecife, por el mar del este, particularidad geogr√°fica, que le permiti√≥ ubicar y explotar unos ba√Īos privados, a Don Acisclo, propietario agradecido, que decidi√≥ entregar a Mar√≠a Covadonga Llano Gonz√°lez, como deferencia a su entrega y honesto trabajo, raz√≥n social que la propia due√Īa cambiaria, con el tiempo, cuando coloc√≥ detr√°s de un tren de cantina ubicado en la costera zona ‚ÄĒya ganada al mar‚ÄĒ, una peque√Īa caseta donde expender productos del mar, haci√©ndola nombrar ‚ÄúCovadonga‚ÄĚ ‚ÄĒa√ļn por precisar si para hacer honor a su apellido o a su santa patrona asturiana.

El √©xito de este establecimiento gastron√≥mico lleg√≥ a todos los confines del pa√≠s,‚Ķhacer la Paella Valenciana, solo Mar√≠a Covadonga‚Ķ, al punto que Gaspar Pumarejo, magnate de los medios de comunicaci√≥n exclamo en uno de sus tantos eslogan publicitarios:‚Ķ‚ÄúQuien ha Cienfuegos lleg√≥ y no pas√≥ por Covadonga, a Cienfuegos no lleg√≥‚Ķ‚ÄĚ, su due√Īa, con tales distinciones y con mucho trabajo mantuvo la calidad y la oferta diaria, hasta ser sorprendida por un seis de enero de 1959 muy singular.

Fidel y María Covadonga
Fidel y María Covadonga

Cienfuegos estaba en ebullici√≥n, se comentaba por las calles sobre la presencia de Fidel Castro en esta ciudad ‚ÄĒprimera visita realizada por el l√≠der de la Revoluci√≥n, una vez alcanzado el triunfo‚ÄĒ en la madrugada del 6 de enero de 1959, cuando este, decide venir por unas pocas horas, a la ciudad de los marinos sublevados, en deuda de gratitud, al frente de la Caravana de la Libertad

Seg√ļn sus propias palabras, pronunciadas en un multitudinario acto que se organiz√≥ frente al antiguo Ayuntamiento de la ciudad de Cienfuegos ‚ÄĒactual sede de la Asamblea Provincial del Poder Popular‚ÄĒ ‚Ķ‚ÄúA Cienfuegos hab√≠a que venir aunque solo fuera para saludar a este pueblo e inclinarse reverente en tributo a los h√©roes del 5 de Septiembre‚Ä̂Ķ Reconocimiento a un territorio que hab√≠a protagonizado las valientes acciones de 1957, calificadas por √©l como ‚Äú(‚Ķ) un aliento moral extraordinario para los combatientes de la Sierra Maestra‚Ķ‚ÄĚ.

Culminadas las actividades en el Distrito Naval del Sur ‚ÄĒconocido popularmente como Cayo Loco‚ÄĒ y el Ayuntamiento, Fidel y sus acompa√Īantes deciden visitar el ya famoso restaurante Covadonga, donde a√ļn a altas horas de la noche, los atendi√≥, entre sorprendida y sonriente, su propietaria, la emprendedora asturiana Mar√≠a Covadonga Llano, invit√°ndoles a degustar las dos preparaciones identitarias del emblem√°tico lugar.

La paella valenciana y los camarones acaramelados, sus productos insignias, recib√≠an al l√≠der de la Revoluci√≥n, junto a √©l, se encontraban Aldana, Jorge Castro y Augusto Mart√≠nez S√°nchez, as√≠ como los integrantes de la escolta, integrada por combatientes de la Columna 17, nombrada ‚ÄúAbel Santamar√≠a‚ÄĚ, formada expresamente por Ra√ļl Castro, para tan estimulante y cuidadosa misi√≥n1.

Instantes que el fot√≥grafo cienfueguero Jos√© √Ālvarez (Pepito) ‚ÄĒquien laboraba en los laboratorios fotogr√°ficos La Madrile√Īa, identificado plenamente con los principios de la naciente Revoluci√≥n‚ÄĒ , no dej√≥ pasar. A √©l se deben las instant√°neas de la estancia de nuestro Comandante en Jefe en este restaurante y de la satisfacci√≥n de su propietaria por ofrecer los servicios de su instalaci√≥n a tan ilustre cliente. Este acontecimiento es de vital importancia en tanto leg√≥ para la historia un testimonio gr√°fico de gran significaci√≥n2.

A√Īos despu√©s, en entrevista realizada a Mar√≠a Teresa Llano Conde, sobrina de Mar√≠a Covadonga, nos coment√≥ sobre las relaciones de su t√≠a y la naciente Revoluci√≥n Cubana, donde prim√≥ siempre el respeto mutuo, identific√°ndose con sus asociaciones reci√©n creadas, como los Comit√©s de Defensa de la Revoluci√≥n y sus principales dirigentes.

Hoy el restaurante ha mantenido su imagen de anta√Īo ‚ÄĒd√©cada del 50‚ÄĒ am√©n de diversas modificaciones constructivas externas, ante la necesidad de tener m√°s comensales y servicios, en un √°rea techada, que funciona como parrillada; sin perder su historia citadina, que ha motivado al Centro Provincial de Patrimonio Cultural, a evaluar el emblem√°tico sitio como Monumento Local, am√©n de estar ubicado en el √°rea declarada Monumento Nacional y Zona de Protecci√≥n del Patrimonio Cultural de la Humanidad, otorgado a esta ciudad en el 2005.

Restaurante Covadonga
Restaurante Covadonga

A√ļn los cienfuegueros lo visitan, para degustar en familia la rica paella que all√≠ se prepara, aunque no tenga el privilegio de ser confeccionada por Mar√≠a Covadonga Llano Gonz√°lez, la asturiana, que nos leg√≥ a nuestra identidad local, el recuerdo de su rica cocina mediterr√°nea, junto a la imagen eterna del iluminado verde olivo dentro de la culinaria cienfueguera.

Bibliografía:

1 Entrevista realizada al Coronel ¬ģ Alberto Le√≥n Lima, integrante de la citada columna. La Habana 2015

2 Chepe Rodríguez Teresita, Por un turismo diferente. Fidel y el Turismo en Cuba. Editora Política. La Habana 2013. Pág. 143-144

Dejar respuesta