Caridad

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El 24 de enero de 1998, la Virgen de la Caridad fue coronada como Reina y Patrona de Cuba por Juan Pablo II. /Foto: Internet
El 24 de enero de 1998, la Virgen de la Caridad fue coronada como Reina y Patrona de Cuba por Juan Pablo II. /Foto: Internet

Nuestros mejores ancestros, esos que dejaron a un lado la seguridad del hogar y el cariño de la familia para impedir en la manigua mambisa que España continuara mancillando a un pueblo colonizado, se encomendaron a la advocación de la Virgen de la Caridad del Cobre a lo largo de la gesta independentista. Y, durante los inicios del período pseudorrepublicano, hacia 1915, esos propios veteranos de las guerras patrias le pidieron al Papa que la declarase Patrona de Cuba.
La misiva cursada a Benedicto XV rezaba así, en dos de sus cuatro párrafos: “No pudieron ni los azares de la guerra, ni los trabajos para librar nuestra subsistencia, apagar la fe y el amor que nuestro pueblo católico profesa a esa Virgen venerada; y antes al contrario, en el fragor de los combates y en las mayores vicisitudes de la vida, cuando más cercana estaba la muerte o más próxima la desesperación, surgió siempre como luz disipadora de todo peligro o como rocío consolador para nuestras almas, la visión de esa Virgen cubana por excelencia, cubana por el origen de su secular devoción, y cubana porque así la amaron nuestras madres inolvidables, así la bendicen nuestras amantes esposas y así la han proclamado nuestros soldados, orando todos ante ella para la consecución de la victoria y para la paz de nuestros muertos inolvidados.

Y acusaría una vergonzosa ingratitud por nuestra parte el que a los beneficios que esa Virgen excelsa nos prodiga permaneciéramos inactivos o mudos, y no levantáramos nuestra voz ante el sucesor de San Pedro, para que haciéndose intérprete de los sentimientos del pueblo católico de Cuba y de los de su Ejército Libertador que profesan la religión de nuestros antepasados, y usando de las facultades de que se encuentra investido, declare, previo los trámites correspondientes como Patrona de la República de Cuba a la Virgen de la Caridad del Cobre, y de fiesta eclesiástica en ella el día que lleva su santo nombre.

Por tanto, a Su Santidad suplicamos humildemente, se sirva acceder benigno a nuestra solicitud (…)”.

No tardaría en responder el Sumo Pontífice. En 1916, Benedicto XV les concedió la petición y fijó su festividad para el 8 de septiembre. Eso ocurrió el 10 de mayo de ese año, la fecha exacta cuando proclamó a la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba y, a través de una Bula Papal, la Iglesia Católica la reconocería como reina de los cubanos.

El actual Santuario donde se conserva la imagen mariana sería inaugurado el 8 de septiembre de 1927 y —justo medio siglo después— el Papa Pablo VI elevaría dicho recinto a la dignidad de Basílica.

El 24 de enero de 1998, la Virgen de la Caridad fue coronada como Reina y Patrona de Cuba por Juan Pablo II.

Para 1936, había sido canonizada, ante una solicitud de la Iglesia Católica al Vaticano. Visitaron su templo, además de Juan Pablo II, hace ahora justo dos décadas; Benedicto XVI, catorce años adelante; y Francisco, en 2015.

De acuerdo con lo recogido por la tradición religiosa, entre 1612 y 1613 dos hermanos indios y un negrito de nueve o diez años fueron a buscar sal en la Bahía de Nipe. Nombrábanse Juan de Hoyos, Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno, y son conocidos tradicionalmente como “los tres Juanes”.

El último de ellos contó en 1687, ya octogenario, cómo ellos salieron de Cayo Francés, embarcados en una canoa para ir a la salina. En el trayecto apreciaron “una cosa blanca sobre la espuma del agua”, la cual no distinguían muy bien. Una vez ganaron en proximidad, vieron la imagen de la Virgen María con el niño Jesús en brazos sobre una tablita, en la que estaba escrito: “Yo soy la Virgen de la Caridad”.

La representación de la Virgen ha desbordado el ámbito religioso para instituirse en parte de la identidad cubana, y su imagen es plasmada en el arte y la literatura. A María la honraron, con su fe e inteligencia creadora, compatriotas de la estatura colosal de José Martí, del Padre Félix Varela, del Padre Esteban Salas, José María Heredia, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Luisa Pérez de Zambrana, Emilio Ballagas, Ernesto Lecuona, Dulce María Loynaz, Juan Manuel Nápoles Fajardo (El Cucalambé), José Lezama Lima, Fina García Marruz, José María Vitier, Rita Longa y muchos otros.

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