Bolivia en el recuerdo, la Patria y el olor a mar

Bolivia duele en las imágenes que nos devuelven los medios de prensa: digitales primero, la televisión después; las redes sociales desde el día mismo en que el país comenzó a convulsionarse tras un golpe de Estado. En la ciudad de El Alto, situada a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, tenía su base una parte de la brigada médica cubana, que por convenio entre ambos países, prestaba colaboración en la nación andina.

Por 27 meses el Dr. Ramón Emilio Álvarez Cepero, especialista en Endocrinología y máster en cuidados intensivos, había permanecido en la ciudad de El Alto: “Trabajaba allí en un centro de salud operado por personal cubano y administrado por bolivianos, al tiempo que alternaba con el Centro Oftalmológico, en los chequeos preoperatorios. Y aunque el Colegio Médico del país estaba reticente, nos toleraba, al tratarse de un convenio bilateral; pero hasta podría verse lógico, los pacientes que atendíamos nosotros totalmente gratis, dejaban de ingresar en sus chequeras, porque allí la Medicina se paga.

Se prestaba asistencia a las capas más humildes de la población, pero acudían muchos de clase media, muy complacidos. Recuerdo que en una ocasión atendí a un joven con heridas de arma blanca, llegó caminando pero estaba grave y con 12 horas de evolución de la lesión, le dimos los primeros cuidados y fue transferido a otro hospital; al pasar unos días vino al padre a agradecer, le habíamos salvado la vida a su hijo”.

Dr. Ramón Emilio Álvarez Cepero, especialista en Endocrinología y máster en Cuidados Intensivos. /Foto: Juan Carlos Dorado
Dr. Ramón Emilio Álvarez Cepero, especialista en Endocrinología y máster en Cuidados Intensivos. /Foto: Juan Carlos Dorado

Amparo Lourdes García Buchaca, es ingeniera electrónica, trabaja hace 28 años en Electromedicina, como jefa de un departamento. Por 19 meses permaneció en Bolivia: “Mi responsabilidad eran los equipos de óptica y oftalmología, trabajábamos de lunes a sábado, como todo el personal cubano que permanecía en El Alto, y siempre se extendía el horario, porque hasta que no terminaban las cirugías no regresábamos a la residencia, y yo debía estar hasta el final para en casos de roturas, resolver y continuar.

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Acudían no solo pacientes bolivianos, venían desde Perú, Argentina, Brasil, a recuperar la visión, escuchada la fama de la profesionalidad de los cubanos y que eran gratis las operaciones, mientras a ellos les costaría una cifra que no podían juntar en sus sistemas de Salud”.

Así de normales transcurrían las jornadas para Amparo y Ramón Emilio, y el resto de sus colegas, mucho trabajo, solo descansaban los domingos, el día en que añoraban a la familia, cocinaban una comida que se parecía a la de casa, y extrañaban el mar, el olor del salitre, ese que identifica a los cienfuegueros. Hasta que llegaron las elecciones y los violentos e inseguros días que precedieron el golpe, en los que solo el hecho de ser cubanos era casi un crimen.

Recuerdo que el día posterior a las elecciones fuimos a trabajar; todo estaba tranquilo y transcurría con normalidad rememora el endocrinólogo, pero ya al siguiente la situación estalló en violencia. El 14 de noviembre salimos hacia el Banco, debíamos retirar la suma del salario de del mes de octubre, ya casi a mediados de noviembre, así como pagar con esa cifra los alquileres de donde residíamos y servicios básicos como electricidad, agua, gas. Salimos con normalidad, pero al regreso los vecinos habían construido barricadas, logramos pasar algunas, hasta que en la más cercana nos detuvieron y llamaron a la policía. Ahí comenzó la historia que tergiversaron a conveniencia de la derecha, y que muchos medios de comunicación malintencionaron contra Cuba”.

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Amparo narra los acontecimientos: “No fuimos maltratados físicamente, pero sí intimidados, acusados de pagar para participar en las protestas contra el golpe; nos trasladaron con posterioridad hasta La Paz por una carretera angosta y empinada, cuando podían hacerlo por una mejor transitable, montados en un jeep y rodeados por policías antimotines, armados hasta los dientes. Estuvimos sentados en un comedor del Juzgado con la cabeza gacha sobre una mesa, mientras rastrillaban armas a nuestras espaldas, nos hicieron firmar un documento en blanco, y fuimos puestos en celdas con más prisioneros. No puedo olvidar a María Eugenia Choque, presidenta del Órgano Electoral Plurinacional, la vicepresidenta Dra. Marianela Rebollo Alcorega y las vocales, quienes quedaron allí, a merced de la falta de justicia, con peligro para sus vidas”.

Amparo Lourdes García Buchaca, ingeniera electrónica, trabaja hace 28 años en el Centro Provincial de Electromedicina. /Foto: Juan Carlos Dorado
Amparo Lourdes García Buchaca, ingeniera electrónica, trabaja hace 28 años en el Centro Provincial de Electromedicina. /Foto: Juan Carlos Dorado

Tras gestiones de la dirección de la brigada médica cubana en Bolivia, de la embajada y de sus compañeros y colegas, investigaron la procedencia del dinero, se comprobó no tenía otros fines que no fuera legalmente pagar gastos, y casi 72 horas después resultaron liberados. La esposa de Ramón Emilio, Odeimys Álvarez Tovar, también colaboradora de la Salud en Bolivia, licenciada en Enfermería, instrumentista de Operación Milagro, jugó un importante papel en la liberación.

Ya en la Patria, en Cienfuegos, la casa, junto al mar de los afectos, recuerdan a Bolivia con el dolor de dejar sin asistencia a los más necesitados, en una misión que los marcó para siempre.

Magalys Chaviano Álvarez

Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Cienfuegos.

2 Comentarios en “Bolivia en el recuerdo, la Patria y el olor a mar

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    el 24 noviembre, 2019 a las 1:00 am
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    Gracias y felicidades hermanos. Que altruismo: “No puedo olvidar a María Eugenia Choque, presidenta del Órgano Electoral Plurinacional, la vicepresidenta Dra. Marianela Rebollo Alcorega y las vocales, quienes quedaron allí…”, lamenta AMPARO.
    Que poesia tu nombre. Que grande tu corazón.
    Nadie, ni nada nos arrancará de estar junto a los pobres de la tierra. Como Martí, como Fidel.
    Grandes las mujeres y hombres de Cuba.

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      el 24 noviembre, 2019 a las 11:23 am
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      Gracias por leernos y comentar Juan Lemus, es increíble la sencillez de estas personas, lo trasuntan cuando una conversa con ellos, su valentía y vocación de salvar vidas o ayudar a salvarlas, cómo sienten el dejar a sus pacientes pobres desprotegidos, fue un inmenso placer entrevistarlos, gracias,
      La autora

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