UEB Agropecuaria de Cienfuegos: donde hacer parir la tierra no es teoría

Son los hombres quienes hacen parir la tierra, esta frase casi bíblica, que se la he escuchado a muchos hombres del campo, entre ellos a mi abuelo, que fue un veguero y productor de todo el fruto que nace en esta geografía; la pude probar hace muy poco, cuando visité con un equipo de 5 de Septiembre, la Unidad Empresarial de Base, Agropecuaria, adscrita a la Empresa de Servicios a Trabajadores de la Construcción. Un lugar que siempre anhelé visitar, porque vista hace fe.

La bien ganada fama que tiene la “Agropecuaria” se constata desde que se arriba al lugar, ubicado en el vial que conduce a la Ciudad Nuclear; tierras muy cercanas al mar y que por teoría deberían ser infértiles. Pero Ovidio Rivera Sardiñas, su director, con postura positiva de pies a cabeza, no cree en ello, y le muestra a un equipo del “5”, el fruto que le sacan allí a la tierra los 59 trabajadores de la unidad, de ellos 14 dedicados a custodiar las producciones.

“Estas son las naves de gallinas ponedoras; recolectamos unas mil 200 posturas diariamente, con un índice de consumo de 169 gramos de pienso por huevo, aun cuando son considerados animales de reemplazo, cifra que está por debajo de ser considerada la media”.

Yamely Martínez González, vive en Juraguá, y se transporta todos los días hasta la Agropecuaria; trabaja en las naves avícolas y le gusta su trabajo, pues recoge los frutos a la hora de recibir su salario, “porque en Juraguá, no se encuentra con facilidad un trabajo”.

Yamely Martínez González, vive en Juraguá, y se transporta todos los días hasta la Agropecuaria, trabaja en las naves avícolas./Foto: Karla Colarte
Yamely Martínez González, vive en Juraguá, y se transporta todos los días hasta la Agropecuaria, trabaja en las naves avícolas./Foto: Karla Colarte

En unas 13 hectáreas se diversifica la UEB, con tierras ya listas para sembrar y producir: frutales, cultivos varios, hortalizas, entre otros, en los cuales no faltan los dedicados a la alimentación animal, como caña y king grass, porque ellos no son beneficiados con suministro para estos fines, y aun así, mantienen su masa animal.

“Ganado ovino-caprino, cerdos y cunícula, se incluyen entre nuestro objeto social;figuran, en tiempos normales, el alojamiento y la alimentación de constructores, la atención a eventos del sector, la recreación de los trabajadores y la realización de servicios a terceros, dedicados ahora a la alimentación de los constructores, quienes en medio de la Covid-19, aportan al desarrollo de la provincia en obras prioritarias; producciones que van a nuestros centros de elaboración para embutidos, panes y dulces”, comenta Roque Soriano Echeverría, director de la Empresa de Servicios a Trabajadores de la Construcción (ESTC).

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Dayron González Álvarez tiene en su ADN ser pescador; nativo del Castillo de Jagua, proviene de una familia de pescadores, sin embargo, se ocupa en la Agropecuaria de los conejos: “Son animalitos muy delicados, pero con mañas y buen cuidado se echa adelante la cría”, sonríe y sigue en los suyo.

A pleno mediodía y con un sol fuerte recorremos el lugar; las naves para cerdos están limpias y bien atendidas. Allí tienen más de 600 animales, entre ellos las reproductoras. Jorge Méndez Hernández, el jefe de área nos muestra: “Aquí fabricamos el yogur de yuca —dice mientras mueve el producto, cuyo olor nos dice que sí, que es una masa en fermentación—y con este producto se alimentan muy bien los cerdos. La yuca es de aquí mismo, y resulta un gran alimento animal. Tenemos sementales de la raza Duró y reproductoras CC21. El índice de consumo alcanza el 4.50, de 5.10 que es lo planificado, de modo que tenemos ahorro”.

Aquí fabricamos el yogurt de yuca para consumo animal./Foto: Karla Colarte
Aquí fabricamos el yogurt de yuca para consumo animal./Foto: Karla Colarte

Todo cuanto ocurre en la “Agropecuaria” se construye, porque al fin y al cabo son constructores. Desde la ciencia, cuentan allí con una laguna de oxidación propia y se atienen a las más estrictas normas de cuidado del medio ambiente.

Ya en la tarde, con un aguacero cerca, dejamos el lugar, donde se respira el olor a tierra mojada, un privilegio de estos tiempos de nasobucos que impiden los olores de la vida por ella misma, pero el lugar donde se renace nos permite “respirar” por unos instantes, allí donde los hombres prueban que hacer parir la tierra no es teoría.

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Magalys Chaviano Álvarez

Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Cienfuegos.

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