1958 en Cuba: rendir posiciones e impedir maniobras de Estados Unidos

0
476
Todo fue cuestión de tiempo. Fidel no les dio tiempo para cumplir sus planes. La Revolución de 1959 no iba a correr el mismo destino que la de 1933.

Los combates de fin de a√Īo de 1958 contra las fuerzas pro-imperialistas de Fulgencio Batista fueron los m√°s encarnizados y cruentos.¬† Hab√≠a que ganar tiempo, rendir las √ļltimas posiciones enemigas e impedir que las maniobras de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, coordinadas con los mayores generales del batistato, pudieran evitar el triunfo de la Revoluci√≥n Cubana, tal y como lo impidieron durante la Revoluci√≥n de 1933 que como dijera en gr√°fica expresi√≥n¬† Ra√ļl Roa,¬† “se fue a bolina” por la mediaci√≥n de Estados Unidos.

Ahora Fidel Castro y sus compa√Īeros pon√≠an todo su empe√Īo en que no se pudiera repetir aquella tragedia de los a√Īos 30.

Fidel se había reunido en la Sierra Maestra con el Mayor General batistiano Eulogio Cantillo que representaba a varios generales del régimen que querían negociar para no continuar esa guerra, solicitaron parlamentar para rendirse.   Fidel puso tres condiciones:

–¬† ¬† ¬† ¬†Que el ej√©rcito de la tiran√≠a dejara de combatir en los frentes de guerra.

–¬† ¬† ¬†¬† Que impidieran un golpe de Estado militar y que Batista no escapara.

–¬† ¬† ¬†¬† Que no hicieran contacto con la Embajada de Estados Unidos.

Todo ello fue aceptado, pero precisamente hicieron las tres cosas que Fidel dijo que no hicieran. Traicionaron al acuerdo y facilitaron la huída de Batista. Al darse cuenta Fidel del incumplimiento de lo pactado, ordenó la ofensiva rebelde en todos los frentes y que sólo se aceptara parlamentar con los que se rindieran incondicionalmente.

También Fidel, desde Radio Rebelde en la Sierra Maestra, llamó al pueblo cubano para prepararse para una huelga general revolucionaria que se dispondría muy próximamente.

Los combates de los d√≠as 29, 30 y 31 de diciembre fueron los m√°s encarnizados y contundentes.¬† Hab√≠a que rendir posiciones enemigas en los alrededores de Santiago de Cuba. Tomar Yaguajay en el norte villare√Īo, y Santa Clara en el centro, que eran las tres posiciones grandes que le quedaban a la tiran√≠a en 0riente y en la provincia central de la Isla. En esos lugares la tiran√≠a hab√≠a concentrado el grueso de las fuerzas que le quedaban y todo su armamento, suministrado por Estados Unidos.

En realidad Batista ya sab√≠a, desde el 17 de diciembre, que ten√≠a que abandonar el gobierno de la isla. El “hombre fuerte” del imperialismo en Cuba ten√≠a esa conciencia porque despu√©s de reunirse ese d√≠a durante dos horas con el embajador norteamericano Smith, el diplom√°tico norteamericano le comunic√≥ la decisi√≥n de su gobierno de crear en Cuba una Junta Civico-Militar que se hiciera cargo del poder, porque evidentemente ya √©l (Batista) no pod√≠a contener la crisis insalvable que se avecinaba en la naci√≥n.¬† La Junta estar√≠a presidida por el magistrado de m√°s edad del Tribunal Supremo e integrada por los Generales Eulogio Cantillo (que fue el que traicion√≥ el acuerdo con Fidel), Mart√≠n D√≠az Tamayo, el Coronel Ram√≥n Barqu√≠n y el civil “Pep√≠n” Bosch, rico industrial socio de Batista y due√Īo de la f√°brica de ron Bacard√≠. Tal era la decisi√≥n de Estados Unidos: una dictadura militar, sin el desprestigiado Batista a la cabeza.¬† La misma f√≥rmula aplicada en 1933 con Machado.¬† Al imperio cuando sus “hombres fuertes” no le serv√≠an, los despachaban, los soltaban como una papa caliente en las manos. Se aprovechaban de ellos y los sacrificaban.¬† Entonces el s√°trapa tuvo 14 d√≠as para preparar su fuga. En realidad se adelant√≥, porque los norteamericanos le hab√≠an dado de plazo hasta¬† mediados de enero, pero las acciones del Ej√©rcito Rebelde fueron tan contundentes que ni Batista ni Washington imaginaron que el desenlace se produjera antes de mediados de enero.¬† La victoria del Ej√©rcito Rebelde fue tan r√°pida y contundente que no les dio tiempo a maniobrar como calculaban.

Batista conoci√≥ que para el d√≠a de Navidad, la Iglesia Cat√≥lica hab√≠a preparado una Pastoral para ser le√≠da en todas las iglesias del pa√≠s en que pedir√≠a que “por el bien de Cuba, Batista deb√≠a abandonar el Gobierno”. Entonces maniobr√≥ con sus contactos ante la Iglesia, y logr√≥ que la Pastoral solo dijera que “en beneficio de la concordia nacional se produzca una tregua entre la oposici√≥n y el Gobierno”.

Entre tanto, Batista contact√≥ con el dictador de Rep√ļblica Dominicana, Trujillo, que previo pago de cinco millones de pesos, iba a enviarle una fuerza armada de cinco mil soldados para el 4 de enero, y logr√≥ que en vez de realizar eso, que ya era inoperante ante el plan de Washington, lo recibieran en Santo Domingo a √©l, su familia y varios colaboradores muy pr√≥ximos, y as√≠ lo acordaron.¬† Por eso el primero de enero, Batista vol√≥ a Rep√ļblica Dominicana, al amparo de ese otro tirano.

Todo fue cuestión de tiempo. Fidel no les dio tiempo para cumplir sus planes. La Revolución de 1959 no iba a correr el mismo destino que la de 1933.

Dejar respuesta