Maylene: un juego que se convierte en pasión

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Por: Yanisleidy Hernández Jaureguí 

En las faldas del macizo montañoso de Guamuhaya, donde el verde de la naturaleza se funde con el compromiso social, se encuentra el poblado de La Sierrita. Allí, el Centro Mixto “Arturo Almeida González” no es solo una escuela, es el corazón de la comunidad.

Al frente de esta institución se halla Maylene Quintana Gutiérrez, una mujer cuya vida ha sido un aula constante. Con 35 años de labor ininterrumpida y 15 liderando este plantel en el municipio de Cumanayagua, Maylene nos recibe para conversar sobre vocación, desafíos y esa terca esperanza de quien cree, por encima de todo, en el mejoramiento humano.

¿Qué te motivó a dedicarte a la educación de las nuevas generaciones?

Desde niña siempre entendí que este era mi camino; mis pasatiempos preferidos eran “la escuelita”. De aquellas distracciones infantiles pasé a estudiar pedagogía y hasta hoy han sido 35 años de magisterio y superación constante.

¿Cómo fueron los primeros años de carrera en la profesión?

Difíciles, porque la adaptación del egresado a la vida laboral es compleja. Aprendes mucha teoría y después la práctica te demuestra realidades que a veces no comprendes desde el rol de alumno. Lo estudias desde un prisma metodológico, pero el terreno te confirma que no todo es contenido de libros. Esos primeros dos años de labor fueron bastante arduos, pero ya después te vas involucrando con las experiencias ajenas; el ejercicio diario te dota de habilidades y vas consolidando tu desempeño pedagógico.

Dentro de la gama de especialidades que ofrece el sector, ¿por qué la preferencia por la inclusión educativa?

La inclusión es un reto actual, porque te insta a prepararte para trabajar con la diversidad y demostrar que todos poseemos aptitudes y capacidades. Somos diferentes, pero con igualdad de oportunidades. Además, es una de las ramas más complejas, exige mucho esfuerzo, pero se logran resultados gratificantes, como cuando trabajamos con niños en situación de discapacidad. Este concepto no abarca solo a personas con necesidades especiales, sino que busca que dichos individuos se inserten en un grupo clase donde la mayoría son heterogéneos. Lo que marca la distinción es la forma de ver a los seres humanos. Se dice fácil, pero la equidad es un tema muy fuerte al abordarlo de manera literal; el propio ejercicio del deber te demuestra que vale la pena y los logros te animan a apoyar a este sector que en muchos espacios suele ser excluido.

¿Qué significa para ti ser maestro?

Ser docente cada día es un regalo, porque te brinda la posibilidad de interactuar y observar el avance de los niños, las personas y la comunidad en general. Los frutos no se perciben en un solo momento, sino a corto y largo plazo. Ver el progreso de estudiantes que crecen de generación en generación; observar cómo se desenvuelven desde la primera infancia y después verlos realizados, es de las cosas que más gratifica nuestra labor.

¿Qué maestros te han inspirado para desempeñarte en tu profesión?

Mi papá. Ese fue mi primer guía. Fue mentor de otras generaciones. Dejó de ser lo que uno llama “maestro público”, pero siempre mantuvo esa esencia. Porque educador no es solo quien desempeña la tarea en una escuela, sino toda persona capaz de incitar en los demás saberes, conocimientos y, sobre todo, valores. Ese gran referente es mi padre.

¿Qué es lo que más la ha marcado en todos los años que lleva desempeñándose en el sector de educación?

Maylene sentada en su sillón favorito. / Foto: De la autora
Maylene sentada en su sillón favorito. / Foto: De la autora

Me ha impactado profundamente la importancia de la superación permanente. Siempre he estado en constante aprendizaje y por eso me duele ver que hoy la pedagogía no siempre sea valorada como la gran profesión que es. Me marca la falta de ímpetu en algunas nuevas generaciones que no encuentran una razón social o económica para inspirarse en el magisterio. En nuestra sociedad, el maestro debe ser una de las figuras más valiosas; ver que en ocasiones se le percibe por debajo de otros actores sociales es algo que golpea tanto al que ejerce como al que aspira a serlo.

¿A qué eventos relacionados con la profesión de los que has participado le otorgas mayor importancia?

Sin duda, al Congreso Internacional Pedagogía 2022. Fue una experiencia enriquecedora porque permite compartir saberes con el resto del mundo. Allí conocí proyectos de alfabetización que Cuba lleva a lugares remotos, como comunidades indígenas en Australia. Intercambiar con colegas de África y Asia me hizo confirmar que el mundo necesita estos encuentros para combatir la ignorancia. Saber que mis ponencias circularon por tantos países me motiva. Hoy existe una “esclavitud moderna” que nace del analfabetismo; participar en estos foros es luchar contra esa realidad.

Llevas más de 15 años como directora del Centro Mixto Arturo Almeida González ¿qué sentiste cuando depositaron la confianza en ti para dirigir una escuela en una localidad donde tanta falta hacía la educación?

Mucho entusiasmo. Eso fue lo que me definió. Desde el primer momento sentí un ímpetu transformador tremendo. Tenía ganas de cambiar, de renovar, de hacer lo que se había postergado. Ese sentimiento se ha mantenido desde el primer día hasta este minuto.

¿Cómo calificas la relación de la escuela y la comunidad?

Las relaciones son magníficas; sin el entorno social no puede funcionar un centro educativo. La escuela es el eslabón cultural de un pueblo, es donde nace todo. No se puede ver aislada de la intervención comunitaria. Los vecinos son agentes que forman parte vital del desarrollo escolar.

¿Cuáles son los mayores resultados que ha obtenido el centro mixto en los últimos años?

La capacitación permanente del personal docente es el logro más relevante. Independientemente de mantener buenos indicadores en promoción, retención y disciplina, el hecho de formar maestros dentro de la propia escuela es un éxito. Que obtengan títulos universitarios, categorías docentes y lleguen a ser másteres o doctores, constituye una de las mayores satisfacciones de nuestra institución.

¿Consideras que se puede seguir haciendo más por los resultados de la escuela?

Claro que sí. Debemos lograr que más docentes alcancen el doctorado y que los jóvenes se sigan incorporando a la carrera pedagógica. Mantener la matrícula en la escuela formadora, lograr esa graduación y que regresen al centro es un reto que debemos superar y mantener.

¿Qué consideras que le falta a la escuela como edificación para que sea más placentero estudiar y trabajar aquí?

Por supuesto que la instalación hoy necesita, como dice la canción de Tony Ávila, que le cambien sus puertas y sus ventanas. La “casa” requiere cambios sin perder su estructura. Debe mejorar su confort, pues presenta un deterioro considerable que afecta el ánimo de estudiantes y trabajadores. Un lugar así debería irradiar brillantez. La reparación capital, que está en proceso hace tiempo, es nuestra necesidad más urgente.

¿Has encontrado muchas trabas para llevar a cabo esta reparación?

¡Uf!, todos los obstáculos habidos y por haber. Cada año los costos suben y siempre hay otros centros con mayor prioridad por su estado. Esa ha sido la principal dificultad: que nuestro plantel reciba esa atención a partir de sus propios méritos y la constancia de su consejo de dirección. La restauración del inmueble debería ser incluso un estímulo para que la comunidad se sienta agasajada.

¿Qué te motiva a continuar cada mañana trabajando?

El compromiso con los estudiantes. No me desaniman los frenos sociales o gubernamentales. Lo que más me inspira son los alumnos que te esperan y te reciben con una sonrisa todos los días, como si no hubiese pasado nada.

¿Hay algunos programas de carácter extracurricular en los que esté incluida el centro actualmente?

Gracias al perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación, hoy contamos con programas que trascienden el aula. Implementamos horarios flexibles que vinculan al alumnado con la formación laboral y el cuidado del medio ambiente, colaborando con el CITMA y el Museo de Plantas Medicinales. Buscamos un impacto cultural y económico positivo en nuestra localidad.

¿Cuál consideras que es ese “granito de arena” que le falta a los educadores de nuestro país para que la educación sea más productiva?

Motivación. Hoy los maestros no se sienten suficientemente estimulados. Tanto en lo material como en el reconocimiento moral de la sociedad. Esto afecta el desempeño y provoca una deserción enorme, no solo en la educación general, sino también en el sector universitario. Muchos abandonan la carrera porque no sienten que su esfuerzo sea validado.

¿Cómo imaginas nuestro sistema educativo en el futuro?

Mi mayor anhelo es elevar la cobertura docente con profesionales calificados. De eso depende la calidad de los procesos instructivos. Pero esto requiere un gran proyecto de gobierno; el deseo no puede ser solo del pedagogo, debe existir una política gubernamental sólida que apoye estos objetivos.

¿Cuál es tu lema de trabajo o de vida?

Mi lema de vida es el trabajo mismo. Descanso poco, a veces el día no me alcanza para todo lo que quiero hacer. Pero mantengo mente positiva todo el tiempo, mucha fe en el mejoramiento humano. Me caracteriza confiar en las capacidades de los demás. Para mí, todos tienen el mismo valor: desde el cocinero hasta el profesor de más alto rango, porque sin cualquiera de ellos sería imposible el desarrollo de nuestra misión.

¿Cuál es el héroe de la historia con el que más te sientes identificada?

Por la etapa que me tocó vivir, con Fidel. Él es el líder que más me ha inspirado por su entusiasmo y rebeldía. Considero que poseo rasgos que son parte de su formación como el gran pedagogo que fue. Siempre fue un soñador, sin miedo al cambio y con fe en los otros. Para mí, siempre será él.

Al despedirnos de Maylene, queda claro que para ella la educación no es una carga, sino una forma de resistencia. Entre las montañas de Cumanayagua, esta directora sigue demostrando que, aunque las paredes de una escuela necesiten pintura y sus ventanas sean viejas, la luz de la enseñanza permanece intacta mientras haya alguien frente al aula dispuesto a soñar con el mismo ímpetu del primer día.

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5 de Septiembre

El periódico de Cienfuegos. Fundado en 1980 y en la red desde Junio de 1998.

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