«La fe en la palabra fue su tabla de salvación»

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Conocer a Ernesto Sabato significa haber sido testigo de la génesis de un pensamiento universal nacido en la austeridad cordobesa, refiere Pedro Jorge Solans

Entre los nombres que engrosan la lista de los premios Cervantes, el más importante lauro en lengua española del orbe, está el del escritor, periodista, físico y artista de la plástica argentino Ernesto Sabato, nacido en Buenos Aires, el 24 de junio de 1911, y fallecido en su país el 30 de abril de 2011, hace ya 15 años.

En hora de recordaciones, el escritor y poeta Pedro Jorge Solans, director de El diario de Carlos Paz, de la provincia argentina de Córdoba, quien fuera cercano a Sabato, accedió a conversar con Granma, a propósito de la fecha.

«A fines de los años 80, el poeta y fotógrafo Sergio Silva me invitó a visitar el paraje donde habían vivido Ernesto Sabato y otros escritores que admirábamos, como Enrique Wernicke y Alejandra Pizarnik, Córdoba Iturburu, Federico Valle. De mi desconocimiento inicial pasé al asombro, y de allí al entusiasmo absoluto», nos cuenta Solans, al preguntársele por las circunstancias en que conoció al escritor.

«Fuimos a El Pantanillo, un lugar situado a unos ocho kilómetros de Villa Carlos Paz, en la provincia de Córdoba. Allí encontramos las ruinas del rancho en el que Sabato se instaló con su familia en 1943. Tras ese hallazgo, además de profundizar en sus libros, comencé a investigar su vida en aquel rincón serrano. Me contacté con él y, desde entonces, mantuvimos una correspondencia constante. En aquella época de cartas por correo, él respondía mensualmente a mis inquietudes, guiándome en mis lecturas y compartiendo anécdotas de sus años en Córdoba (1943-1950)», nos cuenta.

–¿Recuerda cuál fue la primera impresión que le dejó conocerlo?

–La de un hombre brillante pero profundamente atormentado; parco, tímido y dueño de un humor muy particular.

–¿Qué situaciones los unieron? ¿Fueron amigos?

–Nos unió, en principio, mi afán por comprender cómo esos grandes creadores habitaron un paraje tan desolado y precario, y de qué manera esa experiencia influyó en su obra. Con su ayuda, fui dimensionando la importancia de su paso por Villa Carlos Paz.

«A El Pantanillo, Sabato llegó sin dinero, desilusionado de la ciencia e inmerso en una crisis existencial profunda. Con el apoyo de su mujer, Matilde Kusminsky Richter, atravesó ese proceso transformador que lo llevó a escribir, a orillas del arroyo Los Chorrillos, su primer libro: Uno y el Universo. Por ello, suelo decir que a Carlos Paz llegó un científico y de allí se fue un escritor.

«En el año 2002, tuve el honor de acompañarlo de regreso a El Pantanillo; fue su viaje de despedida de ese solar tan significativo. Siento que nuestra unión fue ese puente entre su pasado de iniciación y mi labor por rescatar esa memoria. Pero no fue mi amigo».

–Usted escribió el libro El Pantanillo de Ernesto Sabato. ¿Por qué se sintió motivado a escribirlo?

– Me motivó el hecho de que sus biógrafos oficiales nunca le dieron la relevancia debida a su etapa de iniciación literaria. En la obra, enfoco ese periodo como la premisa fundamental de sus ensayos (Uno y el Universo, Heterodoxia, Hombres y engranajes) y de su primera novela, El túnel, que para mí es un perfecto tratado sobre la sicología de un feminicida.

«En las sierras cordobesas, Sabato pasó el año 1943 meditando sobre su adiós a la ciencia, y procesando los temas que lo obsesionarían de por vida. Escribiendo bajo una higuerilla, abordó la decepción, la soledad y la tumultuosa vida interior de seres incapaces de resolver sus dramas existenciales».

– Las personas dejan huellas en los otros. ¿Qué preserva de esa relación?

–Preservo la convicción de que los lugares geográficos marcan el mapa espiritual de un escritor. El legado de esa conexión quedó sellado en 2024, cuando en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en Madrid, se guardó el legado de Ernesto Sabato que integra mi libro y fotografías familiares en el paraje.

–¿Qué significa haberlo conocido?

–Significa haber sido testigo de la génesis de un pensamiento universal nacido en la austeridad cordobesa. La mayor divisa de este vínculo es, quizá, el memorial inaugurado en 2025, en el Parque Estancia La Quinta de Villa Carlos Paz, un espacio que asegura que la huella de aquel científico que se hizo escritor en nuestras sierras no se borre nunca.

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Granma

Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Fundado el 3 de octubre de 1965. Disponible en la web como diario desde julio de 1997.

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