Gonzalo González: una larga trayectoria
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Por: Merlin Molina Mederos / Estudiante de Periodismo
En el Consejo Popular Charcas, perteneciente al municipio Abreus, vive un hombre que ha dedicado por completo su vida al magisterio. De nombre Gonzalo González González, este hombre con una mente tan grande como un templo, a la edad de 68 años sigue ejerciendo el noble oficio de maestro aún después de su jubilación.
Tiene en Educación una larga trayectoria de 42 años, donde empezó siendo a penas un joven de 17. Luego de su jubilación se reincorporó nuevamente a trabajar en la escuelita primaria Francisco del Sol Díaz, del Batey Charcas, contando el presente como su cuarto año después de la reincorporación. La voz no le tiembla cuando afirma “seguiré trabajando mientras tenga fuerza”.
Son tantos los recuerdos gratificantes que conserva de esa etapa que es imposible enumerarlos en una tarde. “Cada vez que veo a algunos de mis alumnos convertidos en médicos, abogados, periodistas, cumpliendo misiones en diferentes países, me siento orgulloso”. Ese es, para el maestro Gonzalo, el mayor premio que le han dado, además del cariño que siente por ellos y que le devuelven reciprocamente.
Vivió diversas etapas del sistema educativo cubano y entre los valores más grandes que inculca a sus estudiantes está el patriotismo, el amor a la Patria “eso no se cambia por nada” me dice. Resalta la importancia de la solidaridad y la honestidad, pilares innegociables en la formación de los niños cubanos.

Para él dedicar su vida por décadas a la educación no significa un sacrificio sino más bien un placer. “Para mí estar en la escuela es como estar en una fiesta, es lo más grande del mundo. Con mis niños todo es posible y ahí pongo todo el amor del mundo desde el primer día hasta que finaliza el curso”.
Actualmente el gobierno cubano implementa una nueva medida de venta de módulos fotovoltáicos a trabajadores estatales como medio de un plan de estímulo tras la crisis energética que atraviesa el país. No ha sido pasado por alto en la sureña provincia de Cienfuegos el trabajo sin descanso de un hombre sencillo pero gigante.
Recibir la oportunidad de comprar una instalación de paneles solares significó para él y para su familia una grata sorpresa. Fue del primer grupo que obtuvieron esta oportunidad. Un suceso que a nivel personal y emocional lo enorgulleció. “Estoy muy agradecido con Educación, con el Gobierno, y con el país, que pese a la difícil situación siempre tratan de ayudarnos”.
Más allá del ahorro o la comodidad, afirma que este panel es un símbolo de respeto a su legado como educador, es un premio de los muchos que ha recibido. Enumera mientras busca en la memoria algunos de los galardones, el Premio Especial de Educación, la Orden del Ministro, Diplomas de Guía Reparador de Sueños y el mérito de haber sido Maestro de Vanguardia Nacional por más de 10 años.
“Este es un premio más, pero igual de importante y útil pues en la actual situación me permite planificar clases en horarios nocturnos”.
Para aquellos que están iniciando en este largo camino tiene un mensaje especial, el cariño al magisterio se contruye con los años. “Yo nunca pensé al iniciar este viaje que estaría tantos años en la escuela, pero el trabajo en el centro y el cariño de los niños y su familia, me convencieron de quedarme. Ahora como un abuelo”.
Contiene las lágrimas en los ojos, pero por la emoción inevitablemente se le escapan, como quien mira a su pasado, asegura que siente que su esfuerzo valió la pena. La educación primaria, me afirma, es la base de todo “árbol que nace torcido jamás su tronco endereza” y cuando logras educar a un niño te das cuenta que enseñar es lo más grande. “Si volviera a nacer, maestro sería otra vez”. Esas fueron sus sabias palabras.
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