Carlos Santiago: una vida de entrega al sector eléctrico

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Carlos Santiago Zulueta Torres ha dedicado 25 años de su vida profesional al sector eléctrico, como especialista en redes y sistemas en el área de subestaciones.  Antes de incorporarse a este sector, trabajó en la industria básica, área que hoy forma parte del sistema de energía y minas.

Varios compañeros de su etapa de estudiante ya trabajaban en la empresa y lo motivaron a dar el paso en el año 2000. Ellos conocían su forma de trabajar y confiaban en sus capacidades. En ese momento, Carlos no se sentía a gusto en su centro laboral y comenzó a pensar que debía probar suerte en otro lugar. Entendió que, cuando un trabajador no se siente cómodo, escuchar a quienes confían en él puede abrirle nuevas oportunidades.

Al llegar a la Empresa Eléctrica encontró compañeros con 30 y hasta 40 años de experiencia en el sector, muchos con gran disposición para ayudar. A algunos ya los conocía y a otros los conoció allí, pero todos compartían el deseo de enseñar. Carlos llegó con ganas de aprender y con plena conciencia de la necesidad que tenía de adquirir nuevos conocimientos. Aunque su trabajo anterior se relacionaba con la electricidad, no era igual a la labor que iba a comenzar a realizar y esa diferencia hizo que el proceso de aprendizaje resultara exigente y, al mismo tiempo, muy bonito.

Con el paso del tiempo, Carlos aplicó lo aprendido y obtuvo buenos resultados en el área de subestaciones eléctricas atendiendo todas las subestaciones de la provincia, tanto de 110 kV como de 33 kV. Las subestaciones reciben energía del tronco del Sistema Eléctrico Nacional y transforman el voltaje para hacerlo llegar al nivel que necesitan los usuarios. Su equipo construye las subestaciones, ejecuta el mantenimiento, atiende las averías y cumple ciclos de inspección que organizan y controlan desde su área.

Además, asume la responsabilidad de controlar el trabajo de las brigadas. En la actualidad cuentan con dos brigadas armadas, aunque en años anteriores trabajaron con tres. Las limitaciones de transporte los obligan actualmente a operar con una sola brigada para cubrir toda la provincia. Esta realidad exige creatividad, sacrificio y mucha entrega para atender tanto el mantenimiento como las averías.

Las inspecciones permiten adelantarse a los problemas y detectar posibles fallos antes de que provoquen una avería. Una avería puede ocurrir cualquier día y a cualquier hora, y siempre genera afectaciones al cliente mediante apagones. Por esa razón, el equipo trabaja para evitarlas o, al menos, reducir su impacto. En un contexto donde ya existen apagones por falta de generación, cada falla técnica que logran prevenir representa un alivio para la población.

Carlos también participa en el montaje de parques fotovoltaicos. En estos proyectos, su área atiende la instalación de desconectivos, cuchillas e interruptores. En todos los parques realizan algún tipo de trabajo, en mayor o menor medida, según el tamaño y el diseño de cada instalación. En estas labores, la protección constituye la base fundamental. El lema que guía su trabajo resulta claro: lo más importante es la vida del hombre.

El trabajo en subestaciones implica convivir de forma constante con equipos energizados. Rara vez logran enfriar una subestación completa; por lo general, solo trabajan en una sección mientras el resto permanece activa. Esta situación exige máxima concentración, ya que muchos equipos resultan muy similares entre sí. Un descuido puede tener consecuencias graves, porque el electricista solo se equivoca una vez.

“Gracias a la disciplina y al respeto por los procedimientos, nuestra área no ha sufrido ningún accidente”

Cada brigada, al llegar al área de trabajo, delimita el espacio, explica qué equipos tienen energía y cuáles no, define dónde se puede trabajar y dónde no, y refuerza el uso correcto de los medios de protección. A esto se suma el cuidado en el transporte, ya que el trabajo en subestaciones no permite trasladar los equipos al taller. El personal debe desplazarse hasta el lugar, junto con herramientas y equipos pesados, por lo que el chofer cumple un papel esencial y debe extremar las precauciones.

Carlos considera el trabajo en subestaciones como el más complejo dentro del sector eléctrico. Allí se requiere mayor atención y conocimiento. El trabajador debe saber por dónde entra y por dónde sale, qué tornillo apretar y hasta qué punto hacerlo. Muchas subestaciones presentan diseños antiguos y, aunque durante la revolución energética incorporaron equipos modernos que prometían no requerir mantenimiento, la falta de piezas de repuesto complica su sustitución. Aun así, gracias al ingenio de operarios, obreros y técnicos, el colectivo logra mantenerlos en funcionamiento.

Carlos ha vivido otras etapas de apagones a lo largo de su carrera, aunque no siempre con la intensidad actual. Cada apagón implica operaciones frecuentes de interruptores y desconectivos, equipos que no se diseñaron para un régimen de trabajo tan agresivo. Al operarlos varias veces en un mismo día, su vida útil disminuye de forma acelerada, sobre todo cuando ya muestran signos de envejecimiento.

Hoy, con 74 años, Carlos continúa en primera línea. Trabaja porque le gusta, porque se siente útil y porque sabe que aún hace falta. Quiere aportar todo lo que pueda a su empresa y a su área, y espera que algún joven con interés llegue para recibir, al menos, parte de la experiencia que ha acumulado durante años, de modo que pueda continuar el camino con energía y compromiso.

Para Carlos, los trabajadores del sector eléctrico representan la abnegación, el sacrificio y la entrega. Con un eléctrico siempre se puede contar. Incluso el más resabioso responde cuando suena la campana.

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