Abrakadabra: El niño que se hizo inmortal
Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 47 segundos
Tres funciones y un teatro lleno. Así fue el estreno de El niño que se hizo inmortal en el coliseo Tomás Terry, una apuesta que la Compañía de Teatro Musical Infantil Abrakadabra decidió regalarle a Cienfuegos para celebrar el centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz.
La obra, con dirección general del maestro Roberto Novo Serra, y guion y dirección escénica de César Alain González, nos llevó hacia un viaje por los primeros años del hijo de Ángel Castro y Lina Ruz. En esa casa de Birán, una longeva haitiana llamada Te Konnen, practicante del vudú, lo recibió en brazos y, guiada por el espíritu Lwa, profetizó que ese niño sería eterno. Desde ahí, la historia transita por anécdotas, símbolos y esa mística que tanto buscó el guionista para contar al Fidel que no aparece en nuestra cotidianidad.

“Hubo que buscar la mística, los códigos, los símbolos…”, explicó César Alain, quien además confesó haber bebido de la historia narrada por la periodista Katiuska Blanco en Todo el tiempo de los Cedros, libro que más se acerca a la vida íntima del Comandante en Jefe. “De ahí el reto de llevarle arte y darle un poco de la huella de Abrakadabra y la relación con sus hermanos, amigos y los haitianos de su casa de Birán”, añadió.

El montaje no es solo para infantes. Y eso lo afirma su propio creador: “Es un relato para todos. El niño ve historias de niños y se refleja en él, y ya puede soñar con llegar a ser como Fidel. El adolescente reflexiona y ve cómo una persona desde su humildad y valores pudo ser alguien tan grande. Y el adulto, que conoció su trayectoria política, comprende de dónde vino ese hombre que tanto admiró”.
En el centro de la escena, Ernesto Sosa Socorro, quien por primera vez asume un papel protagónico en la compañía, dio vida a Pití. Para él, devino un reto mayúsculo. «Ese Fidel niño, el que no se estudia en las escuelas, lo descubrí en la obra. Dar las ideas de una personalidad como la de él desde la mente de un niño es difícil, y para mí fue un desafío», afirmó el joven actor.

Aunque la actuación del elenco provocó emociones, la música del trovador y arreglista Roberto Novo, entregó un repertorio exquisito con temas inéditos que complementaron cada momento de la puesta. Asimismo, las coreografías, a cargo de Meydi Rodríguez, fueron otro de los puntos altos de los tres días, con un derroche de profesionalismo y entrega que impactó positivamente al público.
Todo esto, en menos de tres meses de ensayos resultó una misión colosal, como lo definieron sus creadores, que obligó a los 38 pequeños artistas a compaginar sus responsabilidades docentes con las sesiones de ensayo y a renunciar a buena parte de sus vacaciones.

La escenografía, a cargo de Celia Joya —miembro de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas en Cienfuegos—, aportó ese toque mágico que caracteriza a los montajes de Abrakadabra. Celia, que lleva en los genes el legado de su padre, el gran atrecista Gastón Joya, creador del mítico combo Los Yoyo, ideó y construyó elementos como el caballo Careto y otros detalles que enriquecieron la puesta. El vestuario, diseñado por Yandy Gil Frank y su proyecto YG Puntada a Puntada, recreó con fidelidad las diferentes épocas que atraviesa la obra.
El cartel, obra del artista visual Ángel Fernández (Ández), mantuvo la dramaturgia del montaje y captó la esencia de la propuesta. El equipo de dirección, con Eliécer Casares en la asistencia de dirección y Yasmil Chavarri en la producción, completó un engranaje que los llevó al éxito.

La obra, que narra en paralelo los primeros años de Fidel, la forja de su carácter, su disciplina y voluntad, también presenta hitos históricos de su lucha por la independencia de Cuba: el asalto al Moncada, la expedición del Granma, la lucha en la Sierra Maestra, los frutos de la Revolución Cubana y hasta su muerte, pero desde esa inmortalidad que le profetizaron al nacer. También hay espacio para su admiración por José Martí, el Apóstol, que aparece como una constante en su formación.

Los presentes que colmaron la sala principal del “Terry” en cada una de las tres funciones respondieron con un mar de aplausos. Y es que Abrakadabra, con esta tercera pieza estrenada en lo que va de año, demostró una vez más que el teatro infantil musical puede ser profundo, poético y, sobre todo, memorable.

Como bien dijo su director general, quien además agradeció el esfuerzo del equipo y de los familiares: “El personaje protagonista de esta obra, en su fecunda vida real, nos legó múltiples enseñanzas y alertas. De entre tantas, hay una que nos abraza a todos por su luz, su hondura y perenne utilidad. De ella aprendimos y sabemos que, aún en la más oscura y difícil situación, lo primero que salvará Abrakadabra será la cultura”.
Visitas: 21


Magnífica puesta con una visión absolutamente novedosa de principio a fin en la que la mística deviene hilo conductor de la narrativa dramaturgia.
Gracias a Roberto, a su equipo y muchachos con mención especial para Ernesto y Celia Camila por sus respectivas actuaciones.