Educadores cubanos: Trabajando para el futuro
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La labor de los educadores cubanos no es fácil, más aún si a sus cargas de trabajo se suman los problemas que plagan a todos los cubanos. Después de pasar malas noches —privados de sueño por la voluntad imperial del bloqueo genocida contra los cubanos, que impide la entrada de combustible para las termoeléctricas—, llegan a la escuela dispuestos a enseñar, dejando en la puerta de las aulas todas las preocupaciones: los viajes al banco, la compra de la comida y el carbón con un salario que, con los precios actuales, no les alcanza, y la pérdida de las pocas horas diarias de corriente.
La educación es un proceso global de la sociedad y como tal una herramienta básica de creación y regeneración de la cultura. Y es esta última, la cultura, el modo de pensar y de operar, lo que permite que las personas se sitúen activa y críticamente en el mundo, viviendo en él y lo construyan de acuerdo a su medida.
Acudir a los centros educativos de cualquier tipo de enseñanza es un privilegio que tienen millones de cubanos, porque el conocimiento y la preparación abren muchas puertas cuando se trata de hacer realidad los sueños; pero este privilegio solo es posible gracias a la ardua labor que realizan los maestros en su día a día.
Los educadores y las educadoras de Cuba acometen esta labor educativa en el marco de un quehacer profesional y humano que sirve de ejemplo ético a sus educandos. No se trata solo de transmitir conocimientos al estilo de la escuela tradicional, sino también de brindarles valores que los ayuden en situaciones fuera de las paredes del centro educativo.

Cada docente tiene una manera diferente de enseñar; por lo tanto, cuenta con metodologías de enseñanza y de vida que le permiten nutrir a sus alumnos con enseñanzas y formarlos para que sean profesionales que aporten a cabalidad al desarrollo de una sociedad más justa y solidaria.
La docencia adquiere una importancia extraordinaria para alcanzar objetivos y promover valores democráticos. Los maestros deben educar a sus alumnos para que conozcan y respeten las herencias culturales de nuestro pueblo, valoren las diferencias que puedan existir con otras culturas, así como las individualidades que puedan existir entre personas que forman parte de un mismo grupo, para evitar que la diferencia se transforme en discriminación.
La labor docente es una de las más lindas. Es aquella que permite que los docentes compartan sus conocimientos con sus alumnos cotidianamente, para que potencien sus habilidades, descubran sus fortalezas, superen sus debilidades y reconozcan la importancia de la enseñanza dentro y fuera del aula.
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