Plan vacacional ICAIC, para los niños trabajamos

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En este verano, casi más complejo que caluroso, los trabajadores del Instituto de Arte e Industria Cinematográfica han desempolvado nuevamente una experiencia que muchos niños de los 80 vivimos en nuestras propias escuelas: el Plan Vacacional

“Familia ICAIC” se convierte en una vivencia real más allá del eslogan cuando las “mamis cuidadoras” reciben a los hijos y nietos de sus compañeros y compañeras del Instituto de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde durante los días laborales.

Este año, además de las habituales visitas a museos, actividades culturales y recreativas, el Plan Vacacional ha ganado sentidos y valores con una alianza entre el ICAIC y el Centro de Estudios Martianos. El experimentado productor Aramís Acosta, explicó a la prensa cómo surge el proyecto de colaboración:

“Trabajar de la mano de Conchita Calá es realmente un impulso de energía que no se detiene. Conchita tiene una fuerza interna que es capaz de mover edificios y desde hace mucho tiempo tenemos una gran amistad, desde el Cine Plaza, Conchita se está dedicando al trabajo con comunidades y sobre todo enfocado a lo que es el audiovisual en el terreno infantil: ¿cómo se realiza? ¿cómo se aprecia? Y en esta ocasión, ha tenido la genial idea, con todo el apoyo institucional que merece una personalidad como Conchita, de llevar a estos niños del plan vacacional a salas donde puedan apreciar obras fundamentalmente del cine de animación hecho en el ICAIC, pero trabajado, tratado con los temas martianos”.

Durante su intercambio con los medios, Aramis comentó que “el tema martiano, en el dibujo animado entró tarde, en los inicios de los años 80 y cuando investigamos las causas, era porque los realizadores de la época le tenían pánico a tratar la obra martiana. Era tal el respeto, que preferían no tocarlo. Y yo siempre pregunté a esos realizadores, ¿pero qué pasa? ¿qué te limita? Y decía, es que tenemos mucho temor de no tratar como se merece este tipo de obra. Ya en el 83, sí, Tulio Raggi, ese gran maestro de la animación, se lanzó a hacer “El alma trémula y sola”, un acercamiento al poema La bailarina española, pero con dibujos fijos y lo que movía era la cámara”.

Además, desde la sapiencia adquirida en más de 40 años vinculado a los Estudios de Animación, aportó datos curiosos sobre varios de los materiales que se exhiben:

“En esta ocasión Conchita se ha propuesto, junto con los que han organizado este plan vacacional, llevar una vez más, ya directamente al cine, la exhibición y el debate de toda la obra martiana que tiene Animados ICAIC. Estamos hablando de El alma trémula y sola, “Meñique”, de Ernesto Padrón, “Mi caballero”, de Ulises de Jesús, “La muñeca negra”, muy bonito trabajo de Nelson Serrano que usa por primera vez la voz de Eslinda Núñez en el animado cubano, “El camarón encantado”, una obra realizada con los estudios Anima Holguín y que tiene un detalle: el camarón toca guitarra y canta, como homenaje también a la figura de El Guayabero”.

Marlene Váquez, Directora del Centro de Estudios Martianos, afirmó: “acogimos la idea con entusiasmo porque, para nosotros, lo que decía Martí de que para los niños trabajamos porque los niños son los que saben querer y son la esperanza del mundo no es una mera frase. Sin los niños no hay continuidad de ningún país, de ninguna nación, de ninguna cultura y hay que seguir trabajando siempre para ellos. Y sí, tienen que ser felices. En tiempos oscuros, en tiempos difíciles, en un mundo asolado por la guerra, los que más sufren son los niños, por supuesto, que además no deben nada todavía. Son absolutamente inocentes y es nuestro deber hacer por ellos lo mejor que podamos.

Así, se sumaron sus especialistas a este empeño que se inserta en el contexto de importantes celebraciones: “El Centro fue fundado el 19 de julio del 77 por el doctor Armando Hart, entonces Ministro de Cultura, y el comandante en jefe Fidel Castro, cuyo centenario estamos conmemorando este año y con esta conmemoración abrimos las puertas a la jornada por nuestro 50 aniversario, que debe ser una conmemoración nacional e internacional porque el centro no trabaja solo para Cuba, trabaja para el mundo, porque Martí fue un hombre universal que los cubanos tenemos el privilegio de poder llamar nuestro.

“Y por feliz coincidencia histórica, la Edad de Oro, que es de donde provienen la mayor parte de estas versiones de dibujo animado, empezó a publicarse en julio, es decir, en el verano de 1889 y eso que conocemos todos hoy como un libro fue en realidad la edición unificada de cuatro números de una revista para niños y jóvenes que yo me resisto a ver únicamente como una publicación de mero entretenimiento, era un proyecto descolonizador en el sentido actual de la palabra, dirigido a todo un continente.

“No olvidemos que en la cubierta de la Edad de Oro dice “para los niños de América”, es decir, de nuestra América, la que Martí entendió como nuestra América: del Bravo a la Patagonia, y esos niños iban a ser los jóvenes y adultos empezado el siglo XX. Tenían en el proyecto martiano un lugar destacado porque eran los que iban a conducir al continente con todo derecho, con toda la habilidad de ciudadanos útiles en sus tierras y eran los que estaban llamados a enfrentar las campañas culturales, políticas, económicas que todos sabemos y que nos asolaban después. La Edad de Oro surge en el año en que Martí dijo que había llegado para la América Española la hora de conquistar su segunda independencia y esas consecuencias las estamos padeciendo aún hoy”.

La intelectual aseguró que el proyecto “se va a mantener contra viento, marea, apagones, caídas del SEN y todo lo que se presente durante todo el verano. Porque tenemos que continuar trabajando y continuar alimentando el espíritu como si no sucediera nada, porque si no perdemos la razón y eso no va a suceder”.

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