Cuba: la hoja verde que desafía el castigo

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En una conversación reciente, un grupo de estudiantes y profesores honestos de la Universidad neoyorquina de Potsdam, expresaron sus dudas sobre las razones que pudieran justificar el prolongado bloqueo impuesto por el gobierno estadounidense a Cuba. Para poder ofrecerles una explicación con base histórica, hubo que apelar a la doctrina de la “fruta madura” formulada por John Quincy Adams, revelando cómo esta política ha trascendido a lo largo del tiempo en la política de los Estados Unidos hacia Cuba.

La misma política que trata de justificar el nuevo Memorando Presidencial de Seguridad Nacional, firmado por Donald Trump el 30 de junio de 2025 y recrudece la agresión contra Cuba. No se limita a sancionar empresas: persigue a no solo ciudadanos estadounidenses, violando derechos constitucionales como la libertad de movimiento, asociación y expresión.

También persigue a ciudadanos cubanos o de otras nacionalidades, por el único delito de viajar desde Estados Unidos a Cuba. Se prohíben transacciones con entidades cubanas, se imponen auditorías obligatorias a viajeros, se exige conservar registros durante cinco años, y se triplican las multas por violaciones. Así, viajar a Cuba fuera de las doce categorías autorizadas puede costar hasta 250 mil dólares y diez años de prisión. Incluso visitar a la familia se convierte en un acto vigilado, sospechoso, castigable.

La empresa Key Holding LLC fue multada recientemente con más de 600 mil dólares por enviar alimentos y maquinaria desde Colombia. La misma OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos) reconoció que los productos eran de consumo benigno, pero igual aplicó castigo. Porque el objetivo no es la seguridad nacional, sino impedir que Cuba respire. El turismo, la agricultura, la industria, la salud, la educación: todos los sectores han sido golpeados. Entre marzo de 2023 y febrero de 2024, el bloqueo causó pérdidas superiores a 5,056 millones de dólares. Eso significa 405 millones al mes, 13 millones al día, 555 mil dólares por hora. Cada segundo es una herida abierta.

Aquel intercambio con los jóvenes norteamericanos hizo que recordara al padre de la poesía moderna en EEUU, un estadounidense íntegro, Walt Whitman. El poeta que no le cantó a la guerra ni al poder, sino a la naturaleza, a la diversidad, al cuerpo, a la voz de cada ser. En su poesía, una hoja de hierba valía tanto como el trabajo de las estrellas. Una hoja que en Cuba, brota verde y firme, en medio de un bloqueo que se ha convertido en una maquinaria de castigo. Y como en sus versos, el pueblo cubano sigue creciendo desde la tierra herida, y resiste.

Como la hoja de hierba de Whitman crece por igual entre negros y blancos, entre ancianos y niños, entre intelectuales, obreros y campesinos. Brota del pecho de los muertos de tantas luchas, de los que se fueron, de los que quedaron. Es el pañuelo de Dios, la bandera del carácter, el jeroglífico que dice: “Aquí estamos. Aquí seguimos. Aquí vivimos”.

Whitman escribió que una hormiga es perfecta, que una rana es una obra maestra, que un ratón es milagro suficiente como para hacer dudar a seis trillones de infieles. En Cuba, cada gesto cotidiano —sembrar, enseñar, curar, cantar, soñar— es un acto de fe y de amor que se enfrenta al matón. La articulación más pequeña de la mano de un cubano avergüenza a las máquinas del odio. La vaca que pasta supera todas las estatuas. Y el pueblo cubano, con su cabeza y su espíritu en alto, supera todas las sanciones y es lo que molesta.

El memorando de Trump, redactado con la tinta del odio y la arrogancia imperial, refuerza una política que ha sido condenada en la ONU durante 33 años consecutivos, desde 1992 hasta 2024.

Solo Estados Unidos y el genocida de niños en Gaza, Israel, se aferran a una estrategia que busca la asfixia, la desesperación, el colapso. Marco Rubio y los politiqueros de Miami, desde su pedestal político, afirman que estas medidas “apoyan al pueblo cubano”. Pero el pueblo cubano no necesita castigos para ser libre. Necesita respeto, cooperación, justicia y reconocimiento a su soberanía nacional. De esa manera tuve que explicarles a los estudiantes de Potsdam que el pueblo cubano seguirá asido a que Cuba no será fruta madura que gravitará “naturalmente” hacia la Unión Norteamericana, sino que se aferra a ser hoja de hierba verde que brota en medio de las peores tempestades. Y que en ese propósito, como parafraseando a Whitman: morir con dignidad es algo distinto de lo que muchos supusieron, y de mejor augurio.

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Andrés Martínez Ravelo

Ingeniero civil. Miembro distinguido de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba.

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