¿Y por fin el incinerador de Cienfuegos?

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El incinerador, ya colocado en su posición definitiva, desentona con la estética del lugar. Foto: Juan Carlos Dorado
El incinerador, ya colocado en su posición definitiva, desentona con la estética del lugar. Foto: Juan Carlos Dorado

“Llega tecnología de incineración a Cienfuegos”, así anunciaba un titular del 5 de Septiembre en diciembre de 2015, refiriéndose al incinerador de restos óseos del cementerio Tomás Acea. Un año y dos meses después aún lo esperamos.

Saturnino Rivera González, subdirector de “Comunales” en el municipio, explicó que la demora del proyecto se debe al nuevo Reglamento del Proceso Inversionista —Decreto Ley 327— el cual plantea que las obras pueden tardar años porque empiezan con estudios de factibilidad, niveles de aprobación, organismos de consulta, etc. En esa transición cayeron esta y otras más”.

Aquella publicación del semanario informaba que el horno, de factura nacional, se había adquirido desde 2014 con un valor de 116 mil pesos, y se esperaba su llegada junto a una pizarra de tecnología china, para continuar la construcción civil del edificio socio administrativo, cuya culminación estaba prevista para 2016”.

El escenario del camposanto Monumento Nacional, desde entonces ha sufrido pequeñas transformaciones: movimiento de tierra, cimentación, acometida eléctrica, ubicación definitiva del incinerador de restos óseos y su correspondiente caseta de protección.

Sin embargo, desde hace varios meses ninguna acción constructiva se ha realizado allí. La crecida vegetación y los custodios de la necrópolis así lo confirman.

“Por un tema de permisología ahora está paralizada.  Existen diferencias de parte de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Cienfuegos (OCCC), con respecto a la fachada, la cual debe modificarse. Se está trabajando en eso”.

¿Qué sustento práctico tiene esta última expresión? La ausencia de una respuesta oficial en la Empresa Provincial de Mantenimiento y Construcción, entidad encargada de la proyección, levantó nuestras sospechas.

EN LA SALA DE ESPERA

La OCCC deviene organismo de consulta para tramitar todo tipo de licencia constructiva en el área del Centro Histórico, la zona de protección y los monumentos locales o nacionales.

Roxana Labairu Batista, su subdirectora técnica, explicó el proceder general: “Primero pasa la microlocalización, se aprueban o no las distintas variantes, se redactan las regulaciones atendiendo al grado de protección, pasan a Planificación Física y de ahí a los proyectistas, que luego presentan el proyecto terminado; y fue aquí donde se denegó”.

Según consta en los documentos de la institución, a Comunales se le entregó la microlocalización en marzo de 2015 y un año después —posterior a la información del “5”— entregaron el proyecto.

La Comisión Provincial de Monumentos, en respuesta a la consulta de solicitud de licencia de obra, ofreció un dictamen, firmado por su presidente y director de la Oficina Arquitecto Irán Millán Cuétara, en el cual se sugería mejorar la expresión plástica de las fachadas, las propuestas no aportan belleza (…), vinculada a un edificio de excepcionales valores patrimoniales.

Igualmente recomendaba definir cómo será la terminación del muro perimetral, pues este incidirá en la imagen positiva o no de la obra; diseñar el tratamiento exterior de áreas verdes adosadas al muro perimetral que la humanice, pues será la imagen real que se percibirá desde el interior del patio del cementerio actual y presentar luego el proyecto arquitectónico en la OCCC para su análisis y aprobación.

“La licencia de construcción se recibe con un proyecto aprobado, por eso se paralizó”, aclara Labairu Batista.

Detenida, sí, luego del avance de varias acciones, incluida la colocación del incinerador y su caseta protectora, la cual, a todas vistas, desentona con la armonía del lugar y los valores del único cementerio jardín de Cuba.

Como jefe del departamento de Arquitectura de la OCCC, a Adolfo Rocío Hernández le entregaron una segunda propuesta en los últimos meses del pasado año. Al exponerlo nuevamente a la evaluación de Millán Cuétara, se mantienen las mismas condiciones.

“Nosotros hacemos sugerencias a ideas conceptuales, pero hasta donde yo sé, no se pidió nuestra colaboración. El ingeniero civil puede garantizar la parte estructural, pero era importante la participación de un arquitecto en la solución final de los códigos neoclásicos y los valores patrimoniales del lugar”, opina Rocío Hernández.

“No podía creer que la cimentación estaba hecha, es decir, hay una imposición”, prosigue el especialista. Ha faltado comunicación; si existe una entidad para ayudar, cooperar y ofrecer soluciones, deben al menos respetar el trabajo de la Oficina del Conservador”.

El incinerador de Cienfuegos está valorado en 400 mil pesos y Saturnino Rivera González considera que puede concluirse este año, al menos desde el punto de vista ejecutivo. Pero, con un inversionista inmóvil, un proyectista de brazos cruzados y un organismo de consulta ajeno a la realidad, presentimos que volveremos sobre este tema en el 2018.

4 Comentarios

  1. Que me perdone el compañero subdirector de Comunales en el municipio, pero su pretexto es lo más absurdo que he podido leer en los últimos tiempos, y mire que hay gente poniendo ‘curitas’ con tal de justificar lo casi siempre injustificable.
    Señor mío, si su entidad y los responsables de hacer cumplir el decreto ley 327 hubiesen hecho la parte que les tocaba, dígase hacer el estudio de factibilidad y presentarlo, consultar y llevarlo a aprobación, con seguridad se habrían ahorrado muchas molestias. Es inconcebible que ahora le echen las culpas de la demora al nuevo Reglamento que rige para el desarrollo del Proceso Inversionista.
    Primero que todo la Oficina del Conservador les habría dicho que el emplazamiento escogido es totalmente inadecuado, por hallarse justo en la zona de expansión del camposanto en su concepción original como cementerio jardín (acotación al margen, los osarios colectivos construidos en esa parte alta desentonan y rompen con ese precepto. Carecen de estética pues no pasan de ser lo más parecido a cualquier otra construcción cuadrada que sobresalga tres palmos sobre la tierra, dígase desde un cantero hasta una cisterna).
    En segundo término, y comoquiera que el emplazamiento es un hecho consumado (no me pasa por la cabeza que nadie se aventure a ordenar su demolición, aunque al ente encargado le asiste ese derecho) es lógico que la Oficina del Conservador ahora les exija cumplir cánones de rigor estético para el edificio socio-administrativo y demás estructuras que aún restan por ejecutar, con tal de que se adecuen a un sitio de notables valores patrimoniales. Sinceramente soy escéptico, y para que el chirimbolo finalmente trabaje alguien dará su brazo a torcer y veremos un adefesio horrible en medio de nuestro ‘Tomás Acea’… Caramba, con tanto terreno desde ahí hasta el fondo del perímetro de la necrópolis no podían haber elegido otro sitio para el llevado y traído incinerador.

  2. Gracias a ambos por sus comentarios, lo peor del caso, a mi modo de ver, es la inmovilidad de las autoridades, pues al parecer nadie le ha dado un empujoncito a la obra, una obra que ellos mismos prometieron que se terminaría el año pasado

  3. Este incinerador, esta como la película LA VIDA DE UN BURÓCRATA, hay tanto burocratismo que pienso en el 2020 es posible que empiece a funcionar, bueno al paso que va tendrán que comprar nuevas tecnologías y el costo será tan grande, que será incalculable, si este incinerador debe estar montado en la funeraria como en todos los lugares del mundo, por qué tanto problema, crean más problemas que la solución que dan.

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