Volumen en maletas

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‚ÄúCon rueditas para que no te pese‚ÄĚ, dice una frase popular muy utilizada cuando est√°s enredado en alg√ļn problema con el que tendr√°s que cargar un buen rato. De ella se han adue√Īado las bocinas reproductoras de m√ļsica, zombis por ¬†las calles de la ciudad de Cienfuegos.

Andrea, una vecina del barrio, se siente indignada por las famos√≠simas canciones de reguet√≥n que le colocan frente a su casa en una maletica con rueditas: ‚Äúesto es para volverse loca, lo mismo me ponen al Chocolate ese con su Pal√≥n divino, que empiezan a cantar por el micr√≥fono Felices los cuatro, de un tal Maluma; a decir verdad, no aguanto m√°s‚ÄĚ.

Continuadoras de las radio-grabadoras estereof√≥nicas que deambulaban por toda Cuba con los mejores temas de los Beatles y Van Van en los ’70, estos artefactos bulliciosos aparecen en escena para ‚Äúformar el party‚ÄĚen cualquier esquina con las sonoridades m√°s aberrantes y aplaudidas por descuidados gustos.

Ya no son de uso dom√©stico, como acompa√Īantes de quehaceres cotidianos o empleadas en fiestas, bodas, quinces y cumplea√Īos. En el malec√≥n est√°n agrupadas por gustos y g√©neros: house, disco, rom√°ntico, rap, reggae‚ĶY hasta tienen incorporadas lucecitas que hacen recordar a los centros nocturnos, a los que el universitario com√ļn no puede acceder con frecuencia por lo encarecido de sus ofertas.

Estas ‚Äúcajas de bulla‚ÄĚ ‚ÄĒas√≠ las llama un buen amigo‚ÄĒ, convierten en molestos ciertos sitios de nuestra ciudad en los que el silencio de anta√Īo calmaba la nostalgias y serv√≠a para enamorar.

‚ÄúYa no puedo sentarme en el malec√≥n para conversar con mi esposa o disfrutar del ocaso sin tropezarme con esas maleticas‚ÄĚ, defiende Reinaldo. Los precios de tales artefactos ascienden hasta los 250 CUC, creo son muchas entradas y varias cajas de cerveza en cualquier centro nocturno de Cienfuegos.

Est√° bien disfrutar la m√ļsica que nos gusta en lugares p√ļblicos, siempre que sea de manera moderada y para consumo de unos pocos. Aclaro: no es hacer competencias de decibeles para contaminar el ambiente¬† e incomodar a los que disfrutan del lugar de una manera diferente.

3 Comentarios

  1. Gracias dani3l y 1cubano+ por comentar. Es cierto que estos artefactos se pasean por las calles no solo de Cienfuegos, tambi√©n en todo el pa√≠s andan caminando de la mano de quienes no les importa el lugar y arman su fiesta donde quiera. Creo que es incluso un fen√≥meno generalizado, m√°s cuando existen espacios a los cuales acceder y divertirse sin ning√ļn tipo de problema. AL m√ļsica es permisible siempre y cuando no se convierta en ruido ni en molestias.

  2. No solo es en el malec√≥n, creo que no hay una esquina que se salve del sonido estridente de esas ‚Äúcajas de bulla‚ÄĚ, y me pregunto ¬ŅAcaso las autoridades tienen oidos sordos?

  3. en epocas anteriores se usaba como moda…para el que podia… salir con grabadoras a las calles, pero que recuerde, no se hacia la bulla que se hace con esos equipos, si nos remontamos unos a√Īitos mas atras quienes no recuerdan ver a los jovenes sentados en el prado con un radio VEF, o SELENA, pero no molestaban, porque los escuchaban bajito, sin embargo ahora no hay quienes les pongan freno,o mejor que les haga bajar el volumen…

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