Por el EE.UU. de Alexandria, de los jóvenes seguidores de Sanders; no por el de QAnon, los supremacistas e ignorantes

Si algo extremadamente sucio o raro no lo impide (aunque todo puede ser posible en los Estados Unidos), Joe Biden debe sentarse a finales del próximo enero en la Sala Oval. El planeta bate palmas; no obstante, Rusia, China y México, cautelosos, todavía no feliciten al presidente electo.

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