Rumba Lay defiende el género en Cienfuegos

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Rumba Lay durante una de sus presentaciones en el Centro Cultural de las Artes Benny Moré, de Cienfuegos./Foto: Julio Martínez Molina
Rumba Lay durante una de sus presentaciones en el Centro Cultural de las Artes Benny Moré, de Cienfuegos./Foto: Julio Martínez Molina

Miguel Barnet escribe lo siguiente en su imprescindible material de consulta La rumba: “(…) Complejo musical de raíces africanas surgido en los barrios y zonas urbanas, la rumba en su rica gama de modalidades ha sido un género que ha mantenido su hegemonía y vigencia por encima de otros muchos del rico arsenal de la música cubana. Razón por la cual fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Como el jazz, la samba, el flamenco o el calipso, ha formado parte desde hace muchos años del legado cultural del planeta. Con sus modalidades de guaguancó, columbia, yambú y jiribilla, ha paseado el mundo en sus formas primarias y tradicionales y en las más estilizadas y comerciales. De cualquier modo ha sido el aire de la rumba, sus ritmos pegajosos y sensuales, el que ha colocado el nombre de Cuba en teatros vernáculos y pantallas de cine como ningún otro.

Crónica social de “los pobres de la tierra”, estampa folklórica de viva autenticidad, la rumba de cajón, la que nace en los solares y las esquinas, al calor de un holgorio o una simple reunión de gentes del barrio, es sello distintivo de la identidad de la nación cubana. Una identidad que se consagra con ella.

Y añade: “Elegíaca y romancera en el guaguancó, intensa y sensual, elegante y frenética en la columbia, más contenida en el yambú, la rumba ha ritualizado a la pareja de baile con coreografías de una riqueza y virtuosismos extraordinarios. Universalizada en las pistas de cabarets y los salones de baile cautivó en las décadas del 20 y el 30 a los públicos de Paris, Nueva York, Berlín, Viena, Madrid y América Latina. Todo cabe en ella, tanto en la pura rumba callejera que se baila al tañido de cajones de bacalao y cucharas, como la que se ejecuta con orquestas tipo jazz band para darle entrada en su ámbito democrático a todas las capas sociales (…)”.

Cuando se leen las anteriores palabras de quien figura entre los más señalados conocedores del fenómeno cultural, tiende a pensarse en una agrupación cienfueguera cultora del género, como Rumba Lay. Dicho colectivo artístico, miembro destacado de la Asociación Hermanos Saíz, vivifica el auténtico y soberano ritmo cubano, con compases enérgicos y un sentido de la percusión tan fresco como elegante.

Rumba Lay convierte la disciplina en cuanto es: una fiesta. Jolgorio bastante peculiar el suyo, al tenerse en cuenta que la mayor parte de su entrega es de producción casera; o sea, que las obras han sido concebidas por ellos. De forma específica por su director, Reinier Sarría Sarría, autor y arreglista.

Los muchachos (el promedio de edad no supera los 25 años) emprenden sus presentaciones con cuatro tumbadoras, tres cajones, dos chequeré, una paila, una clave, un cencerro y un catá.

Compuesta por cinco percusionistas, seis cantantes y cuatro bailarines, la agrupación surge como proyecto en junio de 2008, y el proceso de paulatino de consolidación ha permitido que realmente alcanzasen picos de esplendor en los años más próximos; así como la obtención de diversos reconocimientos.

Retomar las tradiciones culturales afrocubanas en un territorio de fuerte presencia rumbera a través de la historia y hacerlo sin desentonar constituye mérito a destacar a los bisoños cultores, quienes manifiestan su pasión, entrega e interés en cada representación.

En su Rumba-Homenaje a Fidel ratificaron tanto su respeto a la historia -elemento distintivo de su quehacer cotidiano- como a la figura que más contribuyó a enaltecerla durante el siglo XX cubano.

La labor de los muchachos de Rumba Lay concita encomio y respeto, pues se lo han sabido ganar mediante la conjugación de disciplina, talento y autosuperación (varios de ellos son autodidactas).

Sólidos tanto en la práctica como en la teoría, cuentan con el adiestramiento cultural de la Máster en Ciencias y profesora de la Universidad de Cienfuegos, María de los Ángeles Berovides.

Rumba Lay tiene varias peñas habituales. Estos espacios en los cuales el público puede deleitarse con ellos son el Café Bartolo del Centro Cultural de las Artes Benny Moré, los martes; el Café Teatro Terry, los segundo viernes de cada mes; en la sede de la AHS, los últimos domingos y en la UNEAC, los terceros sábados. Además, acuden al ineludible epicentro de la comunidad y forman parte de diversos espectáculos culturales.

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