Raúl Piad y la defensa de la CF

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Reina del Mar Editores sacó a la luz en 2017 la historieta La Maldición de las Tataguas, de la cual Raúl Piad es el guionista./Foto: Internet

Escribir en Cuba, como en casi cualquier parte del mundo, es saltar al vacío. La literatura necesita sacrificios de espíritu y adentrarse en ella como lo hace el matancero Raúl Piad, ganador de la edición 50 del concurso literario David,es un salto, un desprendimiento; porque escribir Ciencia Ficción (CF) y Fantasía en una isla permeada por la escritura realista es apostar por la ficha perdedora. Pero Piad no ha perdido.

Su cuaderno de cuentos Lo mejor es soñar se alzó el año pasado con tal lauro. Nueve historias que deambulan entre los subgéneros ciencia ficción bélica, space opera, biopunk y cyberpunk muestran a un autor en crecimiento que obtuvo el premio “por su tratamiento peculiar de las inteligencias artificiales, situaciones históricas alternativas, y por la dinámica y el desarrollo argumental mostrado”, según expuso el jurado de la categoría.

Quizás sus aficiones entre las que figuran los videojuegos, el comic, los juegos de rol y la lectura, hayan girado su rueda a aventurarse por la literatura que hace y los lectores deberíamos darle una oportunidad a sus universos.

¿Fue este premio algo meditado o consideras que el azar jugó a tu favor?

“Creo que las dos cosas. Por una parte, trabajé bastante en el cuaderno, revisándolo con meticulosidad y escuchando las opiniones de otros colegas. Aunque, es innegable que el azar siempre influye cuando se otorga un premio. ‘Menudencias’ como la composición del jurado, sus gustos, la calidad de los otros competidores, todo eso siempre ayuda a decantar la balanza hacia un lado u otro”.

¿Eres un autor poco conocido, cambiará el David eso?¿Qué puertas ha abierto este premio?

“Un premio siempre abre puertas; tal vez sea bendición o desgracia, pero cuando se gana algún concurso importante muchas miradas recaen sobre el afortunado, porque de cierta forma se sale de la ‘oscuridad’. El David me ha brindado varias posibilidades reales de publicación que, aunque todavía incipientes , pueden tener un buen futuro: la inclusión de cuentos en antologías, la presentación de novelas para ser publicadas (posiblemente), etc”.

¿Es necesario ser galardonado para ser publicado en Cuba, o ambas cosas no son sinónimos en nuestro ámbito literario?

“Realmente no son sinónimos, pero se parecen bastante. A pesar de que conozco algunos buenos escritores que no han ganado ninguno de los ‘premios gordos’ y han logrado publicar, si se hace muy difícil realizar esto último. En muchas editoriales no te toman en serio si no tienes algún galardón que abale tu trayectoria. Tal vez por eso estos premios sean tan codiciados y se haya creado una especie de moda donde, para que tu nombre comience a ser reconocido, tienes que ganar un premio”.

Tu libro, el galardonado con el David, fue mención en el premio Calendario 2017. Las palabras del jurado hacen suponer que los mundos que has creado toman mucho de influencias tales como Bradbury, Orwell y Huxley. ¿Es esto cierto? ¿Existen fórmulas actuales que no recurran a las distopías o mundos creados por otros escritores o estamos casi siempre en el precipicio de la imitación?

“Hay mucho de verdad en esa suposición, pero sin pecar de presuntuoso, me gustaría pensar que mi obra se aparta, al menos un poco, del siempre peligroso borde de ese precipicio tan temido que es la imitación. En la CF la retroalimentación entre las ideas (no argumentos) de los buenos autores es algo muy común; artilugios tales como el Ansible (dispositivo hipotético de comunicación más rápida que la luz, acuñado por Ursula K. Le Guin en 1966 para su novela, El mundo de Rocannon) son de uso común, así mismo como esas sociedades distópicas que tan bien imaginaron los grandes maestros. Pienso que la clave se encuentra en aprovechar las posibilidades que ofrecen los distintos subgéneros establecidos, como pueden ser el cyberpunk, la space opera, el retrofuturismo, para contar historias particulares y que aborden puntos de vistas novedosos, que llamen a la reflexión, pero sin dejar de entretener”.

¿Por qué apostar por la Ciencia Ficción como género en un país donde prevalece otra estética?

“Es cierto que en Cuba ha prevalecido históricamente otra estética, que apuesta más por el realismo en cualquiera de sus vertientes, pero no debemos olvidar que nuestro país ha sido uno de los núcleos fuertes del género en América Latina. Apuesto por la CF porque no es una simple excusa para hablar de un futuro lejano, naves espaciales y viajes en el tiempo, sino porque es un espacio para encontrar respuestas y hasta soluciones a las paranoias y problemas del presente”.

¿Escribes otro género o tu mundo creativo gira siempre en torno a lo irreal?

“Generalmente me decanto por el fantástico, que es el género en el que más posibilidades narrativas y temáticas encuentro. De todas formas, me considero un escritor en el sentido más amplio de la palabra, y no cierro mis espacios creativos si de géneros se trata; a veces también me siento animado y pruebo con el realismo. La literatura es buena o mala, sin importar su género”.

Como autor de Ciencia Ficción, ¿existen en la Isla los espacios para difundir la obra de otros como tú o para promover este tipo de creación?

“Sí existen, aunque son los menos. La CF siempre ha tenido que luchar muy duro para ser considerada como una literatura “seria” entre los círculos que afirman todo lo contrario. Existen talleres literarios como el Espacio Abierto de la capital (que también tiene alcance nacional) y algunos semejantes en otras provincias que promueven e incentivan la obra de los nuevos, y no tan nuevos, creadores. Además, editoriales como Gente Nueva con su colección Ámbar también publican CF y Fantasía, solo falta que el resto de las casas editoriales terminen de romper con esa timidez editorial y se lancen a publicar obras del género con la misma constancia que dedican a otros. Tampoco puede dejar de mencionarse la impresionante obra que, desde hace años, viene desplegando el fandom* de todas partes de la isla, agrupando a creadores amantes del fantástico en todas sus vertientes”.

¿Por qué sostienes que la CF no es una literatura de evasión? ¿Puede tu narrativa fantástica expresar tu entorno? ¿Cómo?

“La CF es todo menos una literatura de evasión. Hablar del futuro no es más que una excusa para centrarse en el presente, y en la forma en que este nos puede conducir a ese futuro. El género ha sido siempre uno de los mayores pilares para sostener una crítica seria, analizando a la sociedad contemporánea y sus complejidades. Siempre trato de que mi narrativa muestre algo que refleje mi realidad, aunque sea de forma implícita, a veces a través de la misma cultura o la idiosincrasia (es difícil deshacerse de algunos hábitos adquiridos durante los estudios), de las formas de actuar o de elementos tan universales y a la vez únicos como pueden ser los mismos problemas existenciales que enfrentan los seres humanos de cualquier sociedad, aunque en mi caso matizados por la realidad que me ha tocado vivir”.

Quizás nuestras barreras geográficas y esa desconexión que hemos sufrido durante mucho tiempo han limitado las lecturas de miles de isleños. Los predios de la fantasía y la CF no escapan a esos límites. ¿Qué autores contemporáneos han llegado a ti y puedes sugerir sus lecturas?

“El lector cubano de CF y Fantasía se encuentra desfasado, como bien dices. En un país como Cuba se hace muy difícil acceder a las obras deautores modernos, porque el material referente a estos se encuentra en formato digital, no siempre accesible para todos. Si tuviera que sugerir algunos de los que la contemporaneidad ha ensalzado, mencionaría a George R. R. Martin, John Scalzi, William Gibson, Brandon Sanderson, James S.A. Corey, PatrickRothfuss y Jorge Baradit”.

¿Cuando escribes tienes definido un público específico?

“La verdad es que no, pienso que cualquier persona, salvo tal vez los niños, pueden acercarse a mi obra, comprenderla y, sobre todo, disfrutarla, que, al menos desde mi punto de vista, es la mayor esperanza de un escritor”.

¿Qué es para ti seguir adelante?¿Es el público un trampolín para eso?

“Seguir adelante implica escribir, escribir y escribir. Y el público si, por supuesto que constituye una gran influencia, sin embargo, si tuviera que encontrar una razón para seguir adelante con lo que hago, sería yo mismo. Adoro escribir, y creo que sería muy difícil vivir sin poder hacerlo”.

¿Qué es más importante para Raúl Piad las historias o la técnica para contarlas?

“Como en tantos otros aspectos de la vida misma, creo que se trata de encontrar un equilibrio entre ambas. Ahora, encontrar ese equilibro es bien difícil, así que a veces uno ya puede sentirse contento de alcanzar alguna de estas dos, pero ojo, sin renunciar nunca a lograr conjugarlas ambas a la perfección”.

En una entrevista expresaste tu preocupación por la pérdida futura de libertades individuales y un mundo donde somos espiados a través de redes sociales y correos íntimos. No crees que ese futuro ya llegó, solo que desde nuestra aparente “desconexión” no podemos darnos cuenta.

“Es posible, aunque también hay que tener en cuenta que la CF trabaja a grandes escalas, es decir, podríamos decir que tiende a magnificar los fenómenos para lograr atraer la atención hacia los mismos. No creo que ese futuro, a pesar de nuestra ‘desconexión’ esté aquí, pero si pienso que deberíamos vivir muy alertas sobre lo que ‘compartimos’ a través de, por ejemplo, las redes sociales. No se trata de negar la tecnología, sino de no dejar dominarse por ella”.

La pregunta manida de siempre: ¿cuáles son tus proyectos futuros?

“En estos momentos me encuentro escribiendo una noveleta que debe llamarse Las sombras mueren dos veces, también estoy trabajando en una antología de jóvenes autores para presentarla en la editorial Piedra Lunar de Santa Clara, además de terminando algunos guiones de historieta para futuras publicaciones, incluida el segundo número de la revista Kronicas”.

Piad en la Feria del Libro de Cienfuegos 2017
Piad en la Feria del Libro de Cienfuegos 2017./Foto: Yadiris Luis Fuentes

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