Oda a las calendas de enero

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En el caso de Cuba el nacimiento del a帽o el primero de enero reviste ribetes legendarios.

El 31 de diciembre a las 12 de la noche abrocha otra boca del tiempo. Orbitar en torno al Sol es la medida del don cronol贸gico, intr铆nseco al ser social y esos movimientos imperceptibles, de nuestro nav铆o Tierra durante doce meses, devienen comp谩s de la dial茅ctica universal.

Google precisa que el a帽o solar actual tiene 365 d铆as, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos, esa es la dimensi贸n desde que en 1582 el papa Gregorio XIII reorganiz贸 el calendario juliano proveniente de los romanos, por considerarlo con algunos desfases, tarea para la cual se asesor贸 por astr贸nomos y f铆sicos.

Ya por entonces estaban superados los ciclos anuales de diez meses, por la incorporaci贸n del und茅cimo mes Ianarius, y el duod茅cimo, februariu. En el a帽o 153 antes de Cristo, por primera vez se traslad贸 oficialmente el comienzo del a帽o a聽 enero (la primera luna nueva del mes), dando inicio a la cuenta anual actual.

Qued贸 instaurado en Europa occidental y casi todo el mundo el calendario gregoriano, aunque la consideraci贸n popular del a帽o nuevo es un fen贸meno cultural, pues coexisten el concepto musulm谩n, el chino, el jud铆o, todos sobre la base de la tradiciones religiosas de cada una de estas civilizaciones independientemente de homologaciones oficiales o ajustes astron贸micos.

Lo cierto es que el ritmo global es indetenible. 2017, por ejemplo, sobrepasa en un quinquenio la Apocalipsis augurada por los mayas para 2012, pues los labios del tiempo no tragaron la vida, por el contrario, en cada lugar del universo surgen constantes soluciones de perpetuidad.

Urge entonces al hombre compensar esa din谩mica de desarrollo, pues la contradicci贸n del paradigma cient铆fico de modernidad y posmodernidad, con alternativas de sustentabilidad sit煤an un asunto en la palestra: la vulnerabilidad ecol贸gica es la del sujeto, que al actuar sobre la naturaleza la aparta.

Es preciso cuidar nuestra nave orbital, recordar las profec铆as del cacique Seattle, quien aleg贸 desde los albores de la Historia: 鈥淟a Tierra no es de nosotros鈥osotros somos de la Tierra鈥.

En el caso de Cuba el nacimiento del a帽o el primero de enero reviste ribetes legendarios. Basta citar a Eduardo Galeano en su l铆rico El paso del tiempo, quien retoma la antig眉edad: 鈥淪eis siglos despu茅s de su fundaci贸n, Roma decidi贸 que el a帽o empezar铆a el primer d铆a de enero (…)聽 / No hubo m谩s remedio que cambiar la fecha, por raz贸n de guerra. / 鈥淓spa帽a ard铆a. La rebeli贸n, que desafiaba el poder铆o imperial devoraba miles de legionarios (…) Largos a帽os dur贸 el alzamiento, hasta que por fin la ciudad de Numancia, la capital de los rebeldes hispanos, fue sitiada, incendiada y arrasada.

Y explica el escritor que a orillas del r铆o Duero yacen los restos de la aldea聽 inmolada, un monumento a la resistencia, pues es s铆mbolo desencadenante de las guerras celtib茅ricas que obligaron a Roma a cambiar el calendario, para dar tiempo a que los c贸nsules nombrados cada a帽o, destinados a la contienda en Hispania, tuvieran espacio suficiente para trasladarse e iniciar la campa帽a.

鈥淐asi nada ha quedado de esta ciudad que cambi贸, para siempre, el calendario universal.
Pero a la medianoche de cada 31 de diciembre, cuando alzamos las copas, brindamos por ella, aunque no lo sepamos, para que sigan naciendo los libres y los a帽os鈥, agrega Galeano.

驴Habr谩 mejor coincidencia metaf贸rica para la historia de rebeld铆a cubana en esta efem茅ride?
Aqu铆 tambi茅n las calendas de enero marcaron el hito luminoso, peculiar paralelismo de resistencia y redenci贸n que signa cada vuelta alrededor del astro rey.

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