Los rostros de Venero (+ Fotos)

Todo es silencio y tranquilidad, rotos solo por el trino de algunas aves y lo caliente del sol de abril.

A la vista inmensos potreros que dejan ver la labor de los hombres y quizás de mujeres, ¿quién puede saberlo?

Todo es silencio y tranquilidad hasta que diviso los primeros rostros de Venero, un batey aguadense distante 22 Kilómetros de la cabecera municipal.

Un fornido vaquero nos saluda, y su rostro llama mi atención. Va resguardado con nasobuco; también el joven de la bicicleta y los hermanos que cabalgan “rapidito para ver a la abuela que vive sola”. Con ellos el primer diálogo: ¿quién le hizo los nasobucos?

Pie de foto 2: Delenis y Orronel Rosabal Rodríguez. No importa donde vivamos, es preciosa la vida./ Foto: Karla Beatriz Colarte
Delenis y Orronel Rosabal Rodríguez. No importa donde vivamos, es preciosa la vida./ Foto: Karla Beatriz Colarte

Mi mamá y una mujer que los hace allí, dice la hermana mayor, de hecho la que responde todas las preguntas porque el pequeño solo musitó algunas sílabas.

¿Qué saben  del coronavirus?

Que hay que cuidarse, que no salgan, que se pongan el nasobuco.

Delenis y Orronel Rosabal Rodríguez tienen doce y ocho años, respectivamente y están en mis pupilas como una muestra de que no importa el lugar donde vivamos; es preciosa la vida.

Y seguimos adelante por un terraplén bien trazado, pero muy polvoriento por la falta de lluvias recientes: varias casas, con sus patios delimitados por cercas naturales de Cardona; la bodega y las personas — todas con nasobucos y observando las distancias— esperan para adquirir algunos productos.

Y por fin el batey pleno, y los periodistas- forasteros,  son objeto de miradas que quieren desentrañar quiénes somos. Y entonces aparecen otras historias.

Fidelina Ramírez Cruz, 85 años: “A mí el coronavirus no me va a coger porque no lo voy a dejar”./Foto: Karla Beatriz Colarte
Fidelina Ramírez Cruz, 85 años: “A mí el coronavirus no me va a coger porque no lo voy a dejar”./Foto: Karla Beatriz Colarte

Fidelina Ramírez Cruz, pronto cumplirá 86 años y contagia su deseo de hacer cosas, como limpiar el patio y trabajar en la agricultura, aunque se muestra un poco quejosa “porque ahora con esta seca que hay, se levanta mucho polvo y no me dejan hacer mucho. ¿El coronavirus? A mí no me va a coger porque no lo voy a dejar”. Y se sonríe por debajo del nasobuco, confeccionado por su nuera con la que convive hace más de 40 años.

Y allí, detrás de la ventana, está Virgen, que en realidad se llama Verónica González Rodríguez y no se dedica a la costura habitualmente pero “mirando la televisión, aprendí a hacer nasobucos y cada día me pongo para que me salgan mejor. Me gusta ¿ve?”.

Aunque los espejuelos le juegan una mala pasada de vez en cuando, esta mujer —otro de los rostros de Venero — se sienta ante su máquina para ayudar a proteger con mascarillas hechas de tela, a sus vecinos.

Virgen y su máquina de coser ayudan a proteger a los vecinos de Venero. /Foto: Karla Beatriz Colarte
Virgen y su máquina de coser ayudan a proteger a los vecinos de Venero. /Foto: Karla Beatriz Colarte

Y finalmente la encontramos a ella, a la vera del camino, porque cuando estuvimos en el hogar estaba en sus faenas habituales.

Se llama Gladys Rojas Rodríguez y es trabajadora agrícola; delgada pero fuerte, guataca en mano, le sigue la corriente a la curiosidad de sus interlocutores.“(…) me acerqué al delegado (del Poder Popular) y le dije que iba a hacer nasobucos para la gente de aquí del batey de Venero y así protegernos del coronavirus; y ahí me puse, y los he hecho para niños y adultos. “He terminado más de mil”.

Gladys Rojas Rodríguez. Después de las faenas agrícolas, confecciona nasobucos para todos los vecinos del batey Venero. /Foto: Karla Beatriz Colarte
Gladys Rojas Rodríguez. Después de las faenas agrícolas, confecciona nasobucos para todos los vecinos del batey Venero. /Foto: Karla Beatriz Colarte

Todo gratis, nos lo ha confirmado el delegado de la circunscripción. En la limpieza de los ojos de Gladys se advierte que no puede ser de otro modo.

Delenis y Orronel, Fidelina, Virgen y Gladys son solo algunos de las más de 200 personas que viven en Venero, el batey aguadense distante del bullicio citadino donde la nobleza de corazón y el amor por la vida son los principales ingredientes que animan a esta gente linda que con nasobucos — a manera de barrera protectora—  se quedan en mi pupilas, porque no importa el lugar donde vivamos, es preciosa la vida.

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Tay Beatriz Toscano Jerez

Tay Beatriz Toscano Jerez

Periodista.

2 Comentarios en “Los rostros de Venero (+ Fotos)

  • Tay B. Toscano Jerez
    el 13 abril, 2020 a las 6:02 pm
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    Gracias Luzdeibys. Son personas increíbles que me inspiraron el texto. Encontrarlos allí en Venero, hizo mucho mejor la jornada. Merecen que se les conozca.

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    el 13 abril, 2020 a las 2:15 pm
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    Muy buen texto! Sensible, pero preciso. Luzdeibys

    Respuesta

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