Leche a la industria en Cienfuegos: el “empujón” de los 20 pesos

El día 1ro de Noviembre los campesinos cienfuegueros llevaron a la industria láctea 21 mil litros de leche. El 3, entregaron 29 mil, aumento que no emergió de un acto de magia.

La cifra no se acerca aún a los imprescindibles 35 mil a garantizar diariamente por la Agricultura — según nos contaba la subdelegada de ganadería en Cienfuegos, Marleni Verdón Martínez— para suplir las necesidades productivas de la fábrica. Sin embargo, esta “inyección” en un corto período de 8 mil litros más a los termos de la Empresa Escambray, de Cumanayagua, evidencia señales de estímulo financiero ante el nuevo precio de compra.

Los veinte pesos como tarifa máxima vigente desde el 1ro de noviembre, tienen detrás de sí no pocos cálculos de los productores de la provincia — y del país—, a quienes en varios escenarios escuché decir, tras el comienzo de la Tarea Ordenamiento, que la escasez de los insumos dejó atrás las utilidades de un litro de leche retribuido a 7,50.

El combustible, el alambre, y otros tantos poquitos indispensables para fomentar la ganadería, llenaban una ficha de costo con gastos superiores a los ingresos de la venta de la leche.

Además de las tarifas aprobadas según la densidad del alimento —20 pesos para una leche de mil 030 gramos por mililitro (g/ml) con una cruz de mastitis; 17 para los mil 029 g/ml y por debajo de ese estándar, cinco pesos— la industria lleva en estos días a la base productiva otras propuestas de pago para el acarreo, la leche fría y el sobrecumplimiento.

Obviamente, lanzar a la negociación la tarifa de 1,50 pesos por cada litro en términos de acarreo se torna más atractivo que los 0,40 centavos moneda nacional (MN) vigentes hasta el momento, e igual sucede con los 0,50 centavos MN que propone la industria como retribución a la leche fría, precio que supera cinco veces a la anterior.

De los 0,20 centavos en moneda libremente convertible por litro sobrecumplido nos habló Carlos Emilio Agramonte Reina, director de la Empresa de Productos Lácteos Escambray, de Cumanayagua. Duplica la tarifa anterior, “que eran diez y en CL (coeficiente de liquidez), asunto que nos trajo problemas, porque el CL no es una moneda”, comentó.

Otra bonificación, los dos pesos en efectivo por cada litro que llegue al andén de las Unidades Básicas de Cumanayagua y Aguada de Pasajeros, augura la subsanación de un fenómeno no menos perjudicial en el acopio: las dilaciones y “baches” para retribuir monetariamente a los productores. “Tuvimos este año impagos superiores a los 30 días”, reconoció Agramonte Reina sobre un tema que ha puesto en desventaja a la industria ante un mercado informal que paga en efectivo y al momento.

En el resto de los municipios este pago será mediante canales electrónicos, aunque el éxito depende de crear la infraestructura en los puntos de acopio y de la emisión de tarjetas magnéticas a todos los productores (suman 5 mil 508) por las entidades bancarias. De ralentizarse, frustraría una medida muy necesaria para estimular la llegada de la leche al termo, y luego al Lácteo.

Tampoco son 20 pesos y listo, pues las bonificaciones antes mencionadas podrían ponerle varios plus a la tarifa final, como también restárselos la calidad, en el caso de la leche con mil 029 g/ml, pagada a 17 pesos. “Es esa la densidad estándar en la provincia, pero en supervisiones a puntos de acopio hemos constatado que algunos campesinos la llevan con mil 031 g/ml, aunque no es lo normal”, acotó la subdelegada de ganadería en el territorio.

Evidentemente la diferenciación de tarifas persigue calidad (esta depende del alimento animal, entre otros factores), mientras el tope máximo de 20 pesos busca erradicar las malas noticias de incumplimientos sostenidos, e inyectar los litros suficientes a los termos industriales, cuando la leche en polvo importada pone la varilla alta a la economía nacional.

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