La cienfuegueridad y una bahía

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Cienfuegos es una ciudad marinera. De la bahía de Jagua se alimenta, en buena medida, la “cienfuegueridad”, esa suerte de filosofía de quienes habitan esta porción del centro sur de Cuba. Es por esa causa, que cualquier noticia sobre la rada, mueve la opinión pública, más cuando se trata de fenómenos de impacto negativo sobre el ecosistema. Y como por estos días el tema se ha convertido en trending topic tras las fuertes lluvias que afectaron el territorio, 5 de Septiembre se acerca al hecho con una óptica desde la ciencia, a través de las declaraciones del Dr.C. Alain Muñoz Caravaca, científico y especialista del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC), avalado por investigaciones desarrolladas en su tesis doctoral: Transporte contaminante y modelación hidrodinámica de la bahía de Cienfuegos, y por su condición de cienfueguero rellollo.

“Nuestra bahía es muy dinámica, y cada momento es un escenario diferente en sus 88 kilómetros de extensión. Cuenta con una inmensa cantidad de agua dulce entrando al sistema, que prácticamente la convierten en un lago, donde se produce un intercambio con el mar. En régimen básico, se fusiona el mar de la bahía con el Mar Caribe a través de las mareas cada seis horas, unas cuatro veces en el día, lo cual garantiza la ‘limpieza’ de todas las cargas que recibe.

“El agua dulce es más ligera; ello resulta favorable, y con el añadido de los vientos del Este y el Nordeste, característicos de nuestra región, la hacen evacuar con facilidad”, refiere Muñoz Caravaca, acerca de la manera en que los desechos oleosos vertidos al refugio marino desde las piscinas de la Refinería de Petróleo se han “movido” hacia las caletas, convertidas en nichos residuales, como Calicito, las Tetas de Doña Tomasa, la ensenada de Don Bruno y Jucaral, entre otras.

“El lóbulo Norte es el más contaminado, así se explica que El Perché acumule residuos; mientras, el Sur, allí donde se ubican el área protegida de Guanaroca y otras reservas naturales, presenta mejor situación. Ya la bahía se encuentra saneada en un 50 por ciento de su área total afectada, y del trabajo de los próximos días dependerá la recuperación total, de ahí que el tiempo sea el más fiel aliado de todas las instituciones que hoy participan de esta labor, incluidas las comunidades y los pobladores que se suman a recuperar las zonas dañadas”.

Sobre si pudo ser evitable el fenómeno o no, el especialista comentó que para la investigación no solo aportará el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, sino todos los organismos implicados, tema para el cual no tiene una respuesta. “El CEAC es un centro avalado por los más avanzados estándares de calidad, tecnología y recursos humanos capaces de mantener un permanente monitoreo de la rada y sus parámetros; incluso, reconocido como institución por organismos internacionales. En el transcurso de un mes, aproximadamente, se emitirá un informe sobre el diagnóstico del fenómeno y su impacto en el ecosistema, del que ya habíamos tenido un antecedente en 2005 por igual causa”.

Mientras tanto, microscopios, muestras, monitoreos y exámenes de laboratorio, entre otras actividades, mantienen ocupados a los más de 70 especialistas del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos, volcados todos sus esfuerzos en asesorar y sustentar científicamente, cuanto se haga para “limpiar” esa bahía que representa el nexo de todos los cienfuegueros con su medio. Pero más importante aún resulta el papel proactivo de la Ciencia como institución reguladora, y hacer valer el artículo 12 de la Ley del Medio Ambiente No. 81, que entre sus párrafos, dice en esencia: “le corresponde al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, en coordinación con otros órganos y organismos competentes, aprobar o proponer, según sea el caso y evaluar y exigir el cumplimiento de las regulaciones establecidas para la protección del medio ambiente, demandando la realización de las acciones que a esos fines se correspondan”.

9 Comentarios

  1. Yo creo que los cienfuegueros y los cubanos en sentido general hemos perdido muchísimo el sentido de pertenencia hacia el lugar donde vivimos. Muchos dirán lo contrario, sin embargo, sobran los ejemplos que nos dejan una imagen terrible de la situación actual.
    El respeto hacia el medio ambiente; a los animales, las plantas, al patrimonio tangible e intangible, al resto de los habitantes que conviven diariamente en las ciudades y pueblos, constituyen claves en el alcance óptimo de esa “cienfuegueridad” o “cubanidad” o cualquiera de los otros sustantivos que definen a los restantes países o regiones del mundo. Si un solo rasgo de los anteriores falla o se descuida, de nada sirve alardear o sentirse orgullosos de algo. Muchos lo considerarán un orgullo cargado de hipocresía.
    De todos modos, no se puede tapar el sol con un dedo; el respeto, el arrojo, la pasión verdadera la deben sentir todos o la mayoría de los ciudadanos por el entorno y por todo lo que él encierra. Que las palabras se conviertan en realidad, en hechos concretos que puedan beneficiar a todos; hasta el más mínimo detalle debe contar. En fin, que exista una simbiosis de la cual sentirse realmente orgullosos.

    • Así es Delvis, debe existir una “concordancia” y “coherencia”entre decir y hacer, verbos en infinitivo que se pueden conjugar, gracias por comentar y acercarte a nuestro sitio web

  2. Muy bien Magalys, solo que habría que explicar algo a cerca de esa “cienfuegueridad” con respecto a nuestra bahía la cual está maniatada por leyes estatales que no permiten la navegación en ella a personas naturales ni siquiera en chalupines, solo se les permite a algunos elegidos, sin mencionar la pesca que tampoco esta permitida como si los peces los criara alguién…ni siquiera los que estan autorizados a pescarlos lo venden en nuestra ciudad…El uso de la bahía por los cienfuegueros es un acto ilegal , escondido, feo… olvidados estan aquellos dias en que la SEPMI organizaba y enseñaba deportes marinos, que se alquilaban bicicletas acuáticas, botes para paseos en la Bahía, ahora solo se ven balsas inseguras de poliespumas, con pesca jamos, escondidos en la orillas, cogiendo el pez o el marisco que desovan alli porque no pueden salir más lejos…la bahía se ve desloda y vacia como si fuera el embalse de una pueblo muerto y no de una ciudad como Cienfuegos, radiante y próspera. Para mis hijos y para muchos cienfuegueros no tiene sentido la letra de ese otro himno de Cienfuegos que dice “mira como viajan los camaroneros/ a encender luceros en el litoral” los camaroneros ahora corren fugitivos por los bordes de la costa, cerca de desaguez y otras pestilencias…es una pena que aun Cienfuegos no pueda vivir de cara al mar, a la bahía que la hizo progresar y que es su orgullo. A esto le sumamos que cada 10 años promedio sufre un derrame químico de arsénico, petróleo…etc…Por ahora nos espera un verano sin poder disfrutar de lo que nos quedaba a los Cienfuegueros de a pie: las playitas. la Laguna y el Mella con heces fecales y las demás con el petróleo…ufff!!!.

    • Mi estimado Cañellas, qué decir? Que llevas razón en lo que dices. Pero sabes, en esa conversación con el Dr. Alain, que se desarrolló con otros periodistas y la dirección del Periódico, TODOS esos temas que mencionas fueron abordados. Claro, no todo es responsabilidad del CITMA, y en lo sucesivo estaríamos tratando, una vez más, esos asuntos que atañen y preocupan a los cienfuegueros, esos seres que aman y veneran a su Bahía de Jagua, la que precisamente permitió fundar aquí la Fernandina. También sabremos sobre los responsables del desastre ecológico,más temprano que tarde, e incluso se publicará una información sobre el uso de las playas que están dentro de la bahía. Cienfuegos necesita de ese mar como vía, de transporte, de alimentción, recreación… y por ello debemos clamar, y creo el periódico lo ha hecho muchas veces, quizá sin ser escuchado. También cuenta, segín supimos por l Dr. Alain, de regulaciones en la pesca, existentes y vigentes en todas las ciudades industriales, en fin. La cienfuegueridad es esgrimida desde el título no a modo contemplativo, sino de grito, entiéndelo así, un abrazo, el mar es parte de nuestra cultura, a no dudar, gracias por leernos y comentar

      • La cienfuegueridad se lleva dentro y se aplica como una filosofía de vida; pero también se demuestra, queriendo, amando y cuidando la ciudad de las mil maneras en que se puede. Miguel Cañellas tiene el título criollísimo de cienfueguero ilustre, por todo cuanto ha hecho por la cultura acá; otros no, de modo que para opinar es preciso mirarnos por dentro y estar avalados por ese título, digo yo

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