José González Guerra: la firmeza de principios del Brigadier General
mié. Oct 23rd, 2019

José González Guerra: la firmeza de principios del Brigadier General

Las actividades Conmemorativas del Bicentenario de la Fundación de Cienfuegos y el reinicio de la construcción del parque dedicado al Brigadier González Guerra devuelven la esperanza, casi treinta años después, a los que enfrentan los ingratos olvidos y promueven el legado patriótico de sus héroes que dieron el ejemplo de “Morir por la patria es vivir”.

Las actividades Conmemorativas del Bicentenario de la Fundación de Cienfuegos y el reinicio de la construcción del parque dedicado al Brigadier González Guerra devuelven la esperanza, casi treinta años después, a los que enfrentan los ingratos olvidos y promueven el legado patriótico de sus héroes que dieron el ejemplo de “Morir por la patria es vivir”.

Uno de esos héroes de la Patria que Martí supo aquilatar y rescatar del olvido en su época es José González Guerra, el cienfueguero nacido en un hogar signado por las estrecheces económicas el 2 mayo de 1832 y cuya trayectoria en las filas independentistas del Ejército Libertador le hizo acreedor del grado de Brigadier General, desafiando tanto la acechante muerte en el combate, como prejuicios sociales imperantes en las filas insurrectas ante la “falta de ilustración” del hombre casi analfabeto, formado bajo las rudas faenas agrícolas en el mundo del azúcar de la plantación esclavista.

Pasarían más de cien años para contrarrestar la desmemoria imperante en el discurso historiográfico, que relegaba a un plano secundario a los próceres de la Guerra de los Diez Años. Entonces, Fidel Castro, en famosos discursos le recordaría a los cienfuegueros la necesidad de sacar del olvido y hacerle permanente homenaje al patriota de las innumerables hazañas durante la larga contienda independentista. El llamado simbólico para colocarlo en sitio relevante del panteón nacional de los próceres cubanos sacudió conciencias, quizás no lo suficiente para colocarlo en el imaginario cubano. Algunos pocos historiadores, escritores y artistas, militares y artistas, militares y ciudadanos, impulsaron la idea acogida con simpatías por el Gobierno.

Las actividades Conmemorativas del Bicentenario de la Fundación de Cienfuegos y el reinicio de la construcción del parque dedicado al Brigadier González Guerra devuelven la esperanza, casi treinta años después, a los que enfrentan los ingratos olvidos y promueven el legado patriótico de sus héroes que dieron el ejemplo de “Morir por la patria es vivir”. Todavía sigue doliendo tantos injustos criterios vertidos, las muchas erradas interpretaciones llenas de ignominia, por el desconocimiento de los actos de heroísmo, sacrificio personal y familiar que deben sostener el permanente homenaje al Brigadier que escaló a los mandos militares a puro coraje y sin escatimar el sacrificio de todo, por alcanzar una Cuba Libre e Independiente.

Hurgar en su vida sirve para entender el patriotismo, el sentido del deber y el honor que identifican a los cubanos de Cienfuegos. Al igual que otras pobladores de la región, la vida política de José González Guerra comienza con las luchas en favor de Reformas para Cuba, desarrolladas por sus amigos Juan Díaz de Villegas, Carlos Serice Morales y Félix Bouyón Herrera. Estos hacendados criollos radicalizan sus posiciones y se unen a los conspiradores independentistas luego del fracaso de la Junta de Información de Madrid. En esa época residía “Pepe” González en la villa cienfueguera, con su esposa y cuatro hijos menores de edad.

El 6 de febrero de 1869 secunda el alzamiento independentista de Cienfuegos con Carlos Serice Morales. Alrededor de tres mil cienfuegueros apoyan la insurrección, entre los que estaba su hijo José Luis, de 16 años de edad. De inmediato un grupo de mambises de la zona de Ciego Montero y Palmira nombran a González Guerra su jefe. Al otro día acuden a la concentración de fuerzas independentistas en las cercanías de Manicaragua, luego de la quema del puente ferroviario de Arroyo Grande, entre Cienfuegos y Santa Clara, del corte de las comunicaciones telegráficas y la destrucción de un tren.

Desde entonces el capitán José González Guerra estará en el grupo insurrecto comandado por Marcelino Hurtado. Al regreso desarrollan acciones como la destrucción, el día 16 de febrero, del importante puente ferroviario en Candelaria, cercano a la ciudad de Cienfuegos. En marzo está subordinado a Federico y Adolfo Fernández Cavada. En esos días González combate en Cumanayagua; en la toma de Manicaragua; la quema de Turquino y en El Guajiro enfrenta a los españoles. El 28 de marzo hostiliza un convoy militar en el rio Hanabanilla. Poco después, José González Guerra, con cincuenta hombres, atraviesa la cordillera y llega al valle de Trinidad convocado por Federico Fernández Cavada. Con este jefe participa el 15 abril en el combate del ingenio Papayal.

Durante los meses de mayo y julio de 1869 el capitán González Guerra, junto a otros insurrectos cienfuegueros, entabla numerosos combates contra los españoles. Particular resonancia tienen el ataque, encabezado por Juan Díaz de Villegas, al pueblo de Camarones, el 12 de junio y un día después a Ciego Montero.

A inicios de agosto González Guerra demuestra nuevamente su valor temerario en la defensa del campamento mambí de Hato de Palo. El 20 de agosto lo ascienden a Comandante. En los meses siguientes destaca en el enfrentamiento militar de por dos ocasiones distintas en Cuchilla de Guayabales; en los nuevos encuentros bélicos ocurridos en El Guajiro, Cumanayagua, El Mamon, La Mandinga y El Lechuzo; ingenio Rosario de Sarría; en los ataques a los ingenios Santa Isabel y El Brazo; caserío de Corralillo e ingenio El Negrito. En ese tiempo es herido en una pierna en Guaos y algo después muere su joven hijo José Luis en combate, donde hieren al general Díaz de Villegas. Gran impacto político tuvo el ataque de González Guerra al poblado de Caunao, cercano al puerto, el 27 de noviembre de 1869. Al finalizar 1869, la política de la “Tea Incendiaria” aplicada a dueños simpatizantes del gobierno colonial determino la afectación total o parcial de 34 ingenios, 17 potreros y 18 fincas de diferentes tipos. Igualmente la liberación de cientos de esclavos y chinos, muchos de los cuales engrosaron las tropas mambisas.

Grandes meritos militares exhibía en su trayectoria José González Guerra. El 10 de diciembre le ascienden al grado de Coronel y sigue subordinado a Marcelino Hurtado. Juntos entablan en 1870 los combates de El Recreo, Los Picos, Ciego Alonso, Jicotea, Cimarrones y Guajímico, donde muere el coronel Hurtado. En mayo de 1870, está al frente del Tercer Regimiento de la División de Cienfuegos y desarrolla combates en Ojo de Agua, Seibabo, Guaos, Raspadura, Ingenio Cometa, Ciego Montero y el Dajao.

En los meses siguientes tiene enfrentamientos en San Narciso, ingenio Vega Vieja, embarcadero del ingenio Soledad, Santa Isabel y Palma Larga. Además, sus fuerzas incendian los cañaverales de una veintena de ingenios y casi cincuenta casas de potreros. Ese bregar combativo ocurría en un contexto de falta de pertrechos militares, el constante acoso de las columnas enemigas, la captura y muerte de los jefes insurrectos Bouyón, Serice y Maza Arredondo. Lo cierto es que a principios de 1871 la insurrección en Cienfuegos comenzaba a decaer.

En abril el general Díaz de Villegas y el coronel González Guerra se ven obligados a marchar hacia Camagüey para contactar al Gobierno de Céspedes. Atraviesan las lomas del Escambray. En Sancti Espíritus se unen al general Francisco Villamil y continúan avance luego de aniquilar al Escuadrón de Voluntarios de Sancti Spíritus y a la guerrilla de Barrabás. Llegan al territorio camagüeyano.

González Guerra se subordina al general Salome Hernández y avanzan hacia Oriente para recibir pertrechos de una expedición. El coronel vuelve a destacar en el combate potrero Sevilla, en Las Tunas. Después en la finca Jesús María conoce al Presidente Céspedes quien constata las virtudes del cienfueguero al repeler un ataque español. La amistad entre ambos sella este encuentro de los patriotas.En busca de recursos militares marchan a territorio bayamés y participa en asalto a Yara. Después combate en la zona de Holguín bajo el mando de los generales José Inclán, Calixto García y Máximo Gómez. Con el respaldo de Gómez y custodiado por Vicente García en las Tunas, el coronel cienfueguero se mueve a Camagüey con la misión de llevar la guerra a Occidente. En junio de 1872 se subordina a Ignacio Agramonte, en Camagüey.

Vendrán meses de fuerte bregar bélico e intensa preparación militar bajo la rigurosa disciplina del mayor General Agramonte. Después de la muerte del general Villamil asumió González Guerra el mando de las heterogéneas fuerzas villareñas de campesinos, peones, ex esclavos, pequeños propietarios ruarles y algunas personas de la ciudad. Para respaldar su jefatura le ubicó oficiales de ayudantes con elevado nivel cultural como Pablo Díaz de Villegas, Enrique Ubieta, Enrique Machado y José Urioste. Fue González Guerra ejemplo para la conformación de una tropa villareña, aguerrida, inclaudicable y militarmente capaz con oficiales, blancos y negros, de reconocido prestigio como Lino Pérez, Francisco Carrillo, Serafín Sánchez, Francisco Jiménez, Cecilio González Blanco, José González Planas, José Legón y otros que evidenciarían su valor desde los iniciales combates de julio de 1872 en El Salado y El Jacinto.

Ya separado de Agramonte enfrentan a los españoles en La Atalaya, San Rafael, Guinabo, Santa María y Buey Sabana. Junto a Agramonte vuelven a combatir entre noviembre y diciembre derrotando a los españoles en El Carmen y La Merced. Con sus fuerzas villareñas enfrenta a los españoles en Lajitas, Casa de Curana, Hungría, Jobo, Sao de Lázaro, Ciego de Najasa y Majagual entre diciembre y abril de 1873. El 11 de mayo de 1873 participaría la infantería de González Guerra en el combate de Jimaguayú, en que muere Ignacio Agramonte.

González Guerra es ascendido a Brigadier General el 27 de junio. El 23 de julio está subordinado a Máximo Gómez en Camagüey. El Brigadier González es uno de los protagonistas de resonantes victorias en los fortificados poblados de Yaguas, Nuevitas y Santa Cruz del Sur. La deposición de Céspedes lo conmueve extraordinariamente. En medio de la incertidumbre y el dolor marcha con Gómez. Juntos derrotan a los españoles: primero en La Sacra y luego en Palo Seco.

El 2 de enero de 1875 Máximo Gómez explica el plan invasor. A José González Guerra le corresponde ocupar la vanguardia con parte de la infantería villareña. El día 6 cruzan sin percance la famosa Trocha de Júcaro a Morón. Prosiguen el avance y después de casi cuatro años de espera el Brigadier cienfueguero tocaba el suelo villareño.El día 13 combate el contingente invasor en Vega de Castaños y González Guerra se convierte en el héroe del día con su valor temerario. Después participa en la toma de San Antonio del Jíbaro y   la rendición del poblado fortificado de Río Grande. Los mambises llegan rápidamente a Villa Clara.

El 1ro de febrero carga al machete a los soldados en Corralillo, cerca de Cumanayagua. Entonces siguen la marcha hasta el potrero Quiñones, en Manaquita, y acampan para descansar y darle agua a los caballos. En ese lugar los ataca una columna española de alrededor de cuatrocientos soldados con artillería.González Guerra repele el ataque carga al machete para producirle una aplastante derrota.

En rápida sucesión las aguerridas fuerzas del Brigadier González Guerra llevan la guerra a la región cienfueguera. El 5 de febrero el Brigadier rodea el fuerte de Barajagua y los soldados se rinden. Luego dirige los ataques a Arimao, La Sierra y Ciego Alonso; a los ingenios Buenavista, Rosario, Santa Bárbara, Caridad y los cañaverales del Caledonia y Santa Teresa; y a los campamentos fortificados de Guayabo, La Jutia, Nacimiento, Charco Azul, Yaguanabo, Macagua, El Negrito y Loma Grande. En Barajagua, José González Guerra sostuvo combate el 20 de febrero con la columna de dos mil infantes del Brigadier Bonilla, En esa acción trata infructuosamente de romper la formación en cuadro y resulta herido gravemente en el brazo el jefe cienfueguero que ordena el repliegan ante la maniobra envolvente del enemigo. Durante cinco días los mambises acampan en el Guayabo.

En la mañana del 25 de febrero emprenden marcha llevando en camilla al Brigadier que sufre mucho y muere en el camino real de Guayabo a Jibacoa. Tierra adentro de la amada Cienfuegos quedaba truncada la vida del jefe guerrero, de demostrado valor en más de cien combates. Allí, en el intrincado monte de El Guayabo los hombres de su escolta, algunos oficiales y el ayudante, le entierran vestido con sus mejores ropas a las 12 de la noche. El Teniente Coronel José Urioste al finalizar la ceremonia fúnebre escribe en el Diario de Operaciones: “Descansa en paz. General valiente. Honrado Ciudadano. Leal Amigo”.

*Historiador, presidente de la UNEAC en Cienfuegos (fragmentos).

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