Historias del mar: Ingeniería subacuática

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Los buzos posibilitaron arreglar el puente sin interrumpir el vínculo de los sureños con la playa de Rancho Luna. / Foto: cortesía de Ismary Barcia Leyva
Los buzos posibilitaron arreglar el puente sin interrumpir el vínculo de los sureños con la playa de Rancho Luna. / Foto: cortesía de Ismary Barcia Leyva

Durante 2014, el puente de Guanaroca estuvo dañado, pues mediciones detectaron un doblez y daños estructurales en tres pilotes. De inmediato, autoridades locales previeron una solución emergente para su servicio, mediante labores ingenieriles subacuáticas.
Fuerzas de la dirección de Vialidad, del Ministerio de la Construcción, la Empresa de Investigaciones Aplicadas (ENIA) y de la Oficina de Consultoría y Diseño de la capital habanera, buscaron soluciones perentorias, previas a la temporada de playa.

Hicieron barras de acero de una pulgada, unidas por encofrado, mientras obreros de la Empresa Nacional de Astilleros prepararon los moldes y especialistas de la ENIA acondicionaron una formulación de fraguado rápido. Entre todos ejecutaron una reparación sin precedentes en la historia local.

Posteriormente, novedosas formas de diagnóstico permitieron otras alternativas más eficaces. Un equipo técnico continuó las investigaciones. Juan Francisco Tay Araújo, especialista  de la ENIA en Cienfuegos  explica las técnicas de estudio aplicadas, entre las más avanzadas del mundo, en pos de soluciones definitivas.

Juan Francisco Tay Araújo, especialista de la ENIA en Cienfuegos, líder de este premio en el Fórum Nacional de Ciencia y Técnica. Foto:/ Dagmara Peña
Juan Francisco Tay Araújo, especialista de la ENIA en Cienfuegos, líder de este premio en el Fórum Nacional de Ciencia y Técnica. Foto:/ Dagmara Peña

“Primero encontramos evidencias documentales, y de conjunto con el ingeniero Serguei Figueredo Sosa, director de Ingeniería y Proyecto de la Oficina de Consultoría y Diseño de La Habana, desciframos fotos de época; esos hallazgos documentales nos permitieron avanzar.
“Luego, novedosas herramientas posibilitaron diagnósticos precisos. Los estudios fueron hechos con el radar interferométrico.

“El citado bioradar es un instrumento de medición de cargas estáticas y dinámicas, explica el ingeniero Tay. Eso en términos de desplazamientos, aceleración, y a partir de ahí, la mencionada herramienta computacional creó la imagen virtual de la estructura real. También facilitó  fundamentar que la solución servía para mejorar el comportamiento del puente”.

La construcción de un gran molde metálico y la extracción de material blando para apoyar la solución sobre la piedra caliza, requirió un arduo trabajo de buzos. Sin dudas, fue otro suceso de la ciencia y la tecnología cienfuegueras.

Dicha intervención ocurrió sin cerrar el puente, solo con interrupciones transitorias, y abarcó cuatro columnas, incluidas, por supuesto, las tres dañadas; además, repararon estribos y ambos cabezales, las barandas tuvieron remodelación estética y se emplearon más de 200 metros cúbicos de hormigón, o sea, dos toneladas y media”.

La reparación del puente de Guanaroca y sus retos constructivos resultó premio en el Fórum Nacional de Ciencia y Técnica del ramo, por el gran impacto económico y social que tuvo, al recuperar los niveles de explotación segura del puente, a fin de utilizar la única vía posible para llegar hasta la playa de Rancho Luna.

La complejidad ingenieril fue superada, buscando siempre proteger el vínculo de los cienfuegueros con su mar.

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