Fidel, más allá de las coincidencias

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Seis décadas después, el mismo día en que partió de Tuxpan hacia Cuba con la promesa de ser libres o mártires, Fidel aborda el Granma para navegar los mares de la eternidad.
Seis décadas después, el mismo día en que partió de Tuxpan hacia Cuba con la promesa de ser libres o mártires, Fidel aborda el Granma para navegar los mares de la eternidad.

Temprana llegó la revelación para los maestros del colegio de Belén: “Llenará con páginas brillantes el libro de su historia”, habían presagiado en 1945 en el anuario de su graduación como bachiller.

Y no se equivocaron sobre aquel alumno que tomaría en serio el significado de su nombre y pondría fe y fidelidad para cambiar el destino de Cuba.

A aquellos que alguna vez lo tildaron de idealista demostró desafiante que como el “quijote” una dosis es necesaria para atacar un cuartel, hacerse a la mar en son de conquista y no perder la costumbre infante de boy scout de escalar montañas, tal vez para ver más de cerca el horizonte.

Así conquistó nuestro futuro y nos enseñó a sobrevivir como él: ensillando siempre el coraje para la guerra y la razón para la paz; compartiendo el poco pan y el mucho espíritu; recordando a los que fueron sus hermanos caídos hasta en sueños, cultivando la amistad y el amor a esta tierra con el hermoso rito de unirse y simplemente marchar todos juntos.

En el más famoso de los líderes de la época moderna, tejió el destino sus encuentros para hacerlo protagonista de una historia de coincidencias: 26 fue el año de su nacimiento, 26 la edad que había cumplido cuando empezó la lucha armada un 26 de julio en el Cuartel Moncada.

Pero no pudo ser casual la existencia de este hombre a prueba de adjetivos, ese noctámbulo, desvelado por la suerte de todos, incansable orador, obstinado contra el mal, tanto como con la aspiración de un mundo justo, donde millones de seres, sea cual fuere su ideología o creencia, lo reconocen inmenso por la huella de su propia existencia durante 90 años de gloria que sólo para él podían caber en un grano de maíz.

5 Comentarios

  1. todos sufrimos la pérdida de nuestro comandante, pero seguros de que su legado ha quedado en nuestra historia, en nuestros corazones. ¡Gracias Fidel!, muchas gracias por lo que nos has dado, por lo que somos, por lo que seremos, por nuestro futuro, por nuestra patria, por tu amor, por tu gratitud, por tu esmero en el hoy y en el futuro.
    VIVA FIDEL

  2. No, no se ha muerto EL COMANDANTE, ha partido, por casualidad, en otro viaje, un viaje por la historia de los tiempos, dejándonos una estela de enseñanzas que seguir, caminos que recorrer, una meta que alcanzar, un futuro por conquistar.

  3. No te fuiste, tú lo sabes
    Fidel, coraje y ejemplo,
    marchaste a fundar un templo
    para encontrarte con Chávez.
    Tus ideas, como aves,
    llegarán en oraciones
    y en los nobles corazones
    como las biblias humanas
    Fidel todas las mañanas
    nos traerá bendiciones.

    (Enrique Ríchard López)
    22/11/2016 // 11:50 pm

  4. Hoy Cuba ha perdido el brillo en su estrella solitaria y en su sol naciente con la pérdida física de nuestro Comandante. Pero los cubanos y todos los pueblos que recibieron su apoyo, siempre lo llevarán en su pensamiento, nunca su espíritu nos abandonará.

  5. No dormía, no podía estar dormido pues cumplía con mi deber como custodio de mi centro de trabajo. No, no podía dormir. Recuerdo bien la hora, habían pasado dos horas, despues de entrada la fría madrugada del 26 de Noviembre del 2016. El teléfono sonó y pensé: esa debe ser mi mujer. Solo ella podía hacerlo. Un estrepitoso estremecimiento recorrió mi cuerpo: Rafe, el Comandante falleció. Ese fue su triste mensaje.
    Sí, mi mujer me llamó para decirme que Fidel, nuestro invicto Comandante encaminó sus pasos para encontrarse con Ho Chi Minh, con Camilo, con el Ché, Mandela y Hugo Chávez.
    Mi mujer me llamó para decirme que el tocororo volaba raudo mostrando sus colores a la historia.