Estudiantes de Ciencias Médicas en Cienfuegos y la temprana vocación de servir

La medicina es una de esas profesiones a las que le tengo inmenso respeto. Profeso admiración por quienes la eligen pues, para ejercerla, más allá de inteligencia y conocimiento, se requiere vocación y sacrificio. Esas características se han demostrado con creces en los integrantes del ejército de las batas blancas durante más de un año y medio de batallar contra la Covid-19.

Si bien nuestros médicos, enfermeras, estomatólogos, licenciados de las diferentes especialidades protagonizan la hazaña por la vida en la zona roja o desde la Atención Primaria otros, desde su formación, también escriben páginas de heroísmo.

En Cienfuegos, más de 3 mil estudiantes de las Ciencias Médicas desempeñan diferentes roles en centros de aislamiento, hospitales y en la comunidad. Allí identifican a personas con sintomatologías respiratorias, labor que se concreta en la pesquisa activa. Desandan las calles de la ciudad con libreta en mano y mochila al hombro porque conocen la utilidad de ese quehacer.

Más de 3 mil estudiantes de las Ciencias Médicas desempeñan diferentes roles.

A la par de ese importante proceso, esencial en el protocolo para enfrentar el SARs-CoV-2, se desarrolla otro que resume los esfuerzos por disminuir contagios, formas graves y críticas de la enfermedad. En la vacunación masiva de la población cienfueguera también intervienen esos jóvenes que en los vacunatorios permanecen en constante actividad.

Henry Alejandro Barceló Quiñones, quien cursa el segundo año de Medicina y apoya en el consultorio 3 del policlínico Octavio de la Concepción y de la Pedraja (Área III), de la ciudad cabecera, explica que “desde temprano ordenamos a la población, le tomamos la presión arterial. Lo que más he hecho es practicar. Me ha servido para aprender. En la pesquisa también orientamos e informamos a la población. Nuestro rol es fundamental. Ante cada duda podemos contar con la doctora y la enfermera, observamos los procedimientos”.

Para Elizabeth del Paso Castro, en quinto año de la propia carrera, es muy importante el rol que desempeñan los estudiantes. En el consultorio 10 del Área III también “realizamos la pesquisa, visitamos a personas aisladas. Es un apoyo tanto para el médico como para las enfermeras porque la población es bastante grande. Estoy orgullosa porque esta fue la carrera que elegí y la asumo con mucho compromiso”.

Es inherente a quienes escogen la Medicina esa voluntad de servir al pueblo. A Roxana Linares le restan dos cursos para obtener su título, pero no le falta la sensibilidad para comprender y enfrentar el momento.  Sobre la vacunación comenta que “lo hacemos por nuestro pueblo para evitar que se expanda la pandemia y lograr regresar a las aulas. Es un paso importante para nosotros y esperamos el resultado. Esto me ha permitido acercarme a los pacientes, ha sido un aprendizaje para saber cómo tratar a las personas”.

Quizás Elizabeth, Roxana y Henry no imaginaron que durante sus estudios universitarios llegarían experiencias como esta. Sin embargo, optar por la Medicina como profesión, entraña el riesgo de asumir desafíos como los de una pandemia. Cuando la mayoría del estudiantado está en casa en estos meses de interrupción escolar y de verano para ellos no ha existido el descanso.

 Es inherente a quienes escogen la Medicina esa voluntad de servir al pueblo.

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