Estiman 310 mil estadounidenses muertos por COVID-19 hacia fines de año

Un nuevo estudio en Estados Unidos estima que 310 mil personas podrían haber muerto en la nación norteña a causa del coronavirus para el próximo mes de diciembre, unas seis mil al día, seis veces más que el número actual.

Se trataría, por lo tanto, de 135 mil fallecidos más que los 175 409 que han parecido hasta ahora por la COVID-19, de acuerdo con las cifras de la Universidad Johns Hopkins.

De acuerdo con el modelo publicado en las últimas horas por los investigadores del Instituto de Métrica y Evaluación Sanitaria de Estados Unidos, habrá un ligero descenso de las muertes diarias en septiembre.

Pero comenzarán a subir paulatinamente a lo largo de octubre y noviembre para llegar a las casi dos mil muertes diarias a principios de diciembre.

El director del centro, Chris Murray, explicó a la CNN que esa proyección es provisional, retrata el peor escenario posible y dependerá de lo que hagan los líderes del país.

Murray recordó que si bien los contagios de coronavirus han descendido en algunas zonas del país, la incidencia de muertes sigue sin bajar.

En California los casos han alcanzado el pico de la curva, no así las muertes, mientras se están viendo nuevos brotes de la COVID-19 en Estados como Kentucky, Minnesota o Indiana.

El director del Instituto estadounidense de Métrica y Evaluación Sanitaria puso como un ejemplo de contención de la epidemia el uso de las mascarillas, que si se duplicara su utilización podría hacer que el número de fallecidos descendiera en 70 mil a lo largo de los próximos meses, la mitad del pronóstico establecido.

Entre tanto, nuevas cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos destacan una marcada disparidad, las muertes entre las minorías étnicas del país durante la crisis sanitaria por la COVID-19 han aumentado mucho más que entre los ciudadanos de raza blanca.

Unas 215 mil personas más que lo usual murieron en Estados Unidos en los primeros siete meses de 2020, lo que indica que el número de vidas que se perdieron por el coronavirus es mucho mayor que el saldo oficial.

La mitad de los muertos fueron personas que no son de raza blanca: negros, hispanos, indígenas y, a un nivel hasta ahora no reconocido, asiáticos.

Las autoridades de salud pública estadounidenses han sabido desde hace tiempo que algunas muertes por coronavirus, especialmente a inicios de la pandemia, fueron atribuidas a otras causas y que la crisis podría haber llevado indirectamente a la pérdida de muchas otras vidas al desalentar a personas con otros padecimientos graves a buscar tratamiento.

Un conteo de muertes por todas las causas durante el período de siete meses arroja lo que según los expertos es una imagen más completa y alarmante del desastre y sus dimensiones raciales.

Las personas de color son poco menos del 40 por ciento de la población de Estados Unidos, pero representaron aproximadamente el 52 por ciento de todos los decesos en exceso sobre lo normal hasta el final de julio.

Así lo determinó un análisis de la agencia AP y The Marshall Project, una organización noticiosa sin fines de lucro que cubre el sistema de justicia penal.

Los datos de casos, hospitalizaciones y muertes revelaron un efecto especialmente grande en negros, hispanos e indígenas, una disparidad atribuida a un acceso desigual a la atención médica y las oportunidades económicas en Estados Unidos.

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5 de Septiembre

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