Elefantes de Cienfuegos: el número y la mala suerte

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Cienfuegos: el número y la mala suerte. / Foto: Aslam Castellón
Foto: Aslam Castellón

Lo digo, lo repito y no es matraca mía: los Elefantes de Cienfuegos no debían – aunque en efecto lo hicieron- ocupar el lugar 13 en la tabla final de la clasificatoria de esta 56 Serie Nacional de Béisbol. Luego de un proyecto de tres años de trabajo, cuando el equipo debía ir en ascenso y la calidad de la serie se mostró en descenso, no cuadra la lista con el billete.

Si en la temporada anterior nos mantuvieron con el corazón pendiendo de un hilo y la oreja pegada a un radio hasta la última subserie, ahora fue cuestión presenciar la caída desde la mitad del torneo. El cambio fue radical, en picada y sin recuperación, mientras la carretera ponía los baches restantes.

El cierre adquirió matices de desconcertante: barridos por la localía del “Labra”, lo cual no constituía en sí noticia; pero cobrando desquite con Pinar del Río cuando todos los suponían derrotados. Le pasaron factura al “paternalismo” que siempre ejercieron sobre ellos los vueltabajeros, a quienes despojaron del verde esperanza de la segunda ronda. En otro tiempo, de este lado habría celebración por tal motivo.

En la “56” los paquidermos suplieron los pendientes de la “55”: cuajó un equipo, se establecieron roles y liderazgos, posiciones y suplencias, juventudes y experiencias. En el impreciso cálculo de hombre por hombre, apostamos en serio por el optimismo y no parecíamos del todo equivocados. Sin embargo, los dolores de cabeza vinieron al hacerlos funcionar, equilibrar las áreas de juego, producir… La columna vertebral estuvo; el problema radicó en coordinar los movimientos.

Como cualquier análisis en el béisbol, el razonamiento va más allá de los números. Matemáticamente apenas hay un peldaño de diferencia del 12 anterior al 13 actual; sin embargo, la proyección, la imagen, el desempeño sobre el terreno hacen la diferencia. Y no solo de un año a otro; incluso de una mitad a otra.

Nos tocó el 13, caímos al 13, “ganamos” el 13: ¿mal año? ¿mala suerte?

4 Comentarios

  1. Darilys, te escribo desde Canadá. Soy un cienfueguero al 200%… Jugué mucha pelota en la Perla desde el ’58 hasta el ’68 (así que ya sabes que soy un viejo cienfueguero). Creo que lo que falta en Cienfuegos es la masividad… Te cuento que en la ciudad había muchos terrenos donde se podia ir a jugar el fin de semana, pero el desarrollo de las habilidades comenzaba desde niño… Voy a la Perla y no veo a ningún joven con un bate o un guante en la mano, no veo terrenos de pelota (porque desaparecieron La Barrera, Los Amarillos, Reina, San Lázaro, Cazadores, etc, hasta el terreno donde está la estatua cerca de la Laguna del Cura, servía para “rompernos” los huesos y dejarlos en el terreno para defender una bandera, un barrio, una calle… Hay que buscar la masividad y como dice Quiñones, en el deporte no existe la suerte, pues esta no es más que la coincidencia de la oportunidad con la capacidad. Me alegra que una mujer joven cubana ame el béisbol… Acá a los estadios van tantas mujeres como hombres…, y este año, Toronto Campeón

    • Coincido plenamente. Lo primero que se ha perdido es la masividad y con ella la estructura que la sustentaba, ya bien por cuestiones de recursos, ya bien por indolencia. Ya los niños no juegan pelota en las calles, sino fútbol y vamos perdiendo ese terreno casi de forma irreversible. Es preocupante, sobre todo porque nos jugamos parte de nuestar identidad como país. Gracias por su comentario, saludos desde la Perla, su Perla

  2. Yo no coincido del todo, pues en ocasiones la suerte o falta de esta sí puede determinar en el deporte; por supuesto, solo en momentos muy puntuales. Ahora, en cuanto al desempeño de los Elefantes en la temporada, no es ese el caso. Utilicé la comparación más bien por todo el mito que rodea al número 13, como mal augurio; pero no es que nuestro equipo de béisbol haya llegado hasta allí por fatalidad, nada que ver. Llegaron allí por su desempeño, creo yo por debajo de sus capacidades y potencialidades reales. Saludos y gracias por su comentario.

  3. En el deporte no existe la suerte, quizás en algunos donde hay sorteos se podría usar esa palabra, y ya en más de uno existen los sembrados y se evita lo de la suerte, aunque para los no sembrados sería una suerte no caer con el primero. En el deporte existen: la planificación, preparación, forma deportiva y FORMA COMBATIVA. Ahí es donde hay que buscar las fallas. Pues no se olvide que el mejor receptor de Cuba jugó con ese número en su uniforme, y que sepamos no fue un hándicap, para su juego y su equipo y el equipo nacional. Es hora de que tanto periodistas como entrenadores borren la palabra SUERTE del deporte. Así que éxitos en su vida futura como periodista deportiva.

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