Elefantes de Cienfuegos: al cuartico, que ya no está igualito (Video)
dom. Dic 15th, 2019

Elefantes de Cienfuegos: al cuartico, que ya no está igualito (Video)

De nuevo embistieron los Toros en el “5 de Septiembre”. /Foto: Aslam Castellón

De nuevo embistieron los Toros en el “5 de Septiembre”. /Foto: Aslam Castellón

De nuevo embistieron los Toros en el “5 de Septiembre” y con pizarra de 5x3 se afianzaron en el primer lugar de la tabla de posiciones de esta 59 Serie Nacional de Béisbol. Para Cienfuegos, en cambio, la derrota los sentenció a un cuarto escaño.

Dos mitades tuvo el juego para los Elefantes este lunes: la primera, mientras Reemberto Barreto estuvo sobre la lomita; la segunda, cuando terminó su actuación. En la primera, tenían la victoria en el bolsillo; en la segunda, se dejaron carterear por los camagüeyanos.

Hablemos del muchacho: definitivamente la apertura es cosa más seria, un termómetro, un barómetro, dadas las circunstancias. Y no fue todo lo tranquila que suponía, y le exigió tanto como algunos preveíamos; pero cumplió, con creces, la encomienda en seis entradas completas de actuación.

Su mayor reto y el mejor espectáculo para la grada (que lo aupó siempre) fueron los duelos con Ayala; imposible, dicho sea de paso, madero en ristre. Y de ambas partes vino el alarde, porque ambos le pusieron lo suyo al show: el uno vociferando cada strike, el otro con unos swines de escándalo; el uno lamentando dos celebraciones adelantadas, el otro acomodándose en la inicial por hit y boleto en ese orden… Hasta la tercera (en el quinto), vencida por el de casa, con un ponche de sentencia que hizo saltar al agramontino y a las más de dos mil almas reunidas hoy en el “5”, por motivos muy diferentes, sobra mencionar, mas con un denominador común: el trabajo de Barreto… Y ese fue el inicio feliz…

Yariel Rodríguez fue el primer hombre en la lomita por los visitadores. Hasta 96 millas de velocidad le marcaron hoy, si bien no estuvo tan dominante como acostumbra. Apenas en el primero tenía una anotación en contra, y en el segundo le volvieron a marcar. Sin embargo, esta vez Borroto y Lazo fueron más consecuentes en el manejo monticular (con respecto al domingo digo) y no se equivocaron.

Precisamente ese, el segundo, fue una entrada de tres indiscutibles y dos boletos intencionales para la tanda de casa, que solo consiguió poner un hombre en la goma. Historia repetida. Oportunidad desperdiciada. En el tercero ligaron la tercera por indiscutible de Yusniel Lazo (inmenso como designado, de 5-4 en el choque) y el cuarto capítulo fue un sacrilegio: bases llenas sin outs y no anotar. Más allá de lo increíble. Mal augurio.

Cerrado, aunque favorable score marcaba la pantalla del “5” al comenzar el séptimo, ya en merecido descanso Barreto y con José Ángel Ozuna en roles de relevo. Un out por cada bateador enfrentado, dos en total, y parecía escrito para sentencia el inning… cuando llegaron las notas al pie: boletos, indiscutibles, bases llenas, una carrera y luego un hit de “te lo dije”, de “se veía venir” de Cardosa para limpiar las almohadillas (5x3 el desafío). El cubo de agua fría, el diluvio del que se salvó Noé; pero no eran estos los Elefantes en su arca.

En lo adelante, ¿qué decir?: La Rosa para sacar el fatídico tercer out (siempre después de un wild pitch) y completar el recorrido por inercia, con el único tropiezo del indiscutible de Ayala, de quién si no, cuándo si no, dónde si no…

Solo volviendo sobre lo muy elemental, ya con la cabeza un poco más en frío: el problema aquí no es el pitcheo, o para decirlo mejor, el problema siempre será el pitcheo, antes, durante y después; pero las complicaciones vienen cuando la ofensiva no responde.

Hasta aquí los trajo el bateo, y solo ese los puede llevar a la clasificación. Si continúa tan improductivo como hasta la fecha, no habrá mucho por dónde cortar. Ni mucho con qué soñar. Ni a qué aspirar. El único arreglo con nuestro pitcheo, sin importar los malabares en su manejo, es que funcionen en su mejor mecánica la ofensiva y la defensa. Solo así… Por supuesto, ahora enfrentan a un cuerpo monticular de respeto, que tampoco se las ha puesto fácil.

Entonces, caídos al cuarto lugar en la tabla (a estas alturas cualquier tropiezo cuesta), mañana solo queda evitar la barrida.

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