Dixieland, viñetazos de la “basura blanca” en EE.UU.

El drama independiente Dixieland (Hank Bedford, 2015) hurga en el costado incómodo del Estados Unidos caucásico pero de escasa formación educativa y pobre, sin posibilidades sociales: eso cuanto allí, de un modo bastante despectivo y con arreglo a un patrón evaluativo pautado desde la cúpula wasp, califican como la “white trash” o “basura blanca”. Margen demográfico, por cierto, elidido de cuajo por el mainstream, pese a sumar millones en el mapa poblacional de la Unión.

A cargo de la dirección y guion, Bedford refiere aquí, más casi en clave de historia mínima soriniana que en mumblecore americano, el encuentro de un joven recién salido de la cárcel con una recién iniciada en el oficio bailarina nudista. Él quiere sacarla de ese mundo, y es la razón fundamental por la cual acepta un trabajo sucio acabado de abandonar prisión. Hay trampa en el asunto y las cosas no salen bien.

Esa línea central del relato es trabajada de forma orgánica, aunque el desenlace resulte cuando menos irracional. Bedford, empero, muy a la usanza de cierto tipo de cine actual, inserta entrevistas con personas del entorno de Mississippi donde discurre la acción (drogadictos tatuados, pueblerinas desdentadas…) y si bien se le entiende el sentido de proveer temperatura local a sus viñetas poco pintan dentro del desarrollo dramático de una película irregular pero de loables intenciones en el sentido de graficar el ignorado universo de esta gente, quienes también son norteamericanos, viven, aman, sufren y sueñan. Pese a cuanto pueda doler o atemorizar su existencia.

Julio Martínez Molina

Julio Martínez Molina

Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Periodista del diario 5 de Septiembre y crítico audiovisual. Miembro de la UPEC, la UNEAC, la FIPRESCI y la Asociación Cubana de la Crítica Cinematográfica

5 Comentarios en “Dixieland, viñetazos de la “basura blanca” en EE.UU.

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    12 diciembre, 2016 en 10:47 am
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    Delvis, ya antes del neorrealismo italiano y de Los olvidados, de Buñuel, el cine lo hacía, lo que ocurre que es a rango mínimo y sin respaldo comercial, visto desde ningún plano, pues a veces hasta concitan, lamentablemente, la indiferencia del receptor. Por ejemplo, esta película fue vista por unas 150 mil personas en Estados Unidos, esto es un pelo de un visón. Gracias por su comentario.

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    12 diciembre, 2016 en 10:37 am
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    Gracias por su comentario, Alejandro. Saludos, Julio.

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  • Delvis Toledo desde 100fuegos
    12 diciembre, 2016 en 10:27 am
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    En efecto: el cine actual, y no solo el norteamericano, está creando nuevas interrogantes al poner la lupa sobre las clases marginadas; que han sido siempre la inmensa mayoría dentro de las sociedades, pero no siempre las más atendidas y escuchadas.

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    11 diciembre, 2016 en 7:49 pm
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    Julio, para el término “white trash” prefiero la traduccion “gente blanca de baja estofa”, ya que abarca el significado socioclasista del concepto.
    Saludos.

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