Covid-19 y mecanismos de defensa inmunológica

En un sistema inmunológico preparado para contrarrestar las enfermedades infecciosas de diferentes tipos es fundamental ofrecerle al organismo las herramientas adecuadas para alcanzar sin dificultad ese objetivo…

En cada agresor biológico, como bacterias, virus y hongos, los antígenos son los componentes por ellos aportados que van a estimular a los llamados linfocitos B y T, células de los glóbulos blancos que actúan como soldados defensores ante la presencia de posibles enfermedades. El linfocito B produce anticuerpos, y el linfocito T es un intermediario de la respuesta inmune.

Cuando se activa este proceso, las células de la sangre van a liberar citoquinas, mensajeros entre las células, y estas activan a los macrófagos, células preparadas para fagocitar o deglutir a todos los agentes patógenos puestos a su alcance. Dicho de manera más simple, los macrófagos van a comerse y destruir virus, bacterias y hongos. Es bueno conocer cómo este proceso tiene más eficacia en quienes llevan una alimentación balanceada de manera estable y cumplen otros requisitos de estilos de vida saludables.

ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Antes de hablar de alimentos reforzadores del sistema inmunológico, se debe partir de la composición de una alimentación saludable; esta incluye a todos los grupos de alimentos distribuidos de manera adecuada y correcta. De esta manera se construirá un cuerpo saludable y también un sistema inmunológico funcionando en óptimas condiciones

En un sistema inmunológico preparado para contrarrestar las enfermedades infecciosas de diferentes tipos —como son las producidas por bacterias, virus, toxinas, parásitos, etc.— es fundamental ofrecerle al organismo las herramientas adecuadas para alcanzar sin dificultad ese objetivo; ellos serían principalmente proteínas, grasas y carbohidratos, todos saludables, así como vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra dietética.

ENTRANDO EN DETALLES ALIMENTARIOS

Para alcanzar este fin, una cuarta parte del plato debe contener alimentos que aporten energía, tales como los cereales, preferentemente integrales y los productos derivados de estos, así como algunos tubérculos. Además, es necesario garantizar que tenga una a dos cucharadas de alimentos que contengan omega tres, presente en los aceites saludables como el de oliva y los provenientes de pescados azules. La otra cuarta parte debe estar constituida por alimentos base para la construcción de células, o sea, las proteínas. En este grupo están todos los alimentos de origen animal y las legumbres.

Por último, la mitad del plato debe contener alimentos basados en frutas y vegetales, los cuales aportan vitaminas, minerales y fibra. Es importante señalar cómo esta distribución permite la correcta formación de tejido, por contener todos los alimentos necesarios para ello.

LA RESPUESTA AGRADECIDA DEL CUERPO

Resueltos todos los requerimientos de los macro y micro nutrientes, el cuerpo comenzará a construir internamente los mecanismos de crecimiento, desarrollo y defensa. Y quien tenga dudas debe buscar la asesoría de un nutricionista.

Para alcanzar un estado óptimo del sistema inmunológico el organismo debe estar en fase de homeostasis; esto quiere decir, en un equilibrio saludable, donde cualquier forma de mala nutrición ya lo perjudica. Un equilibrio bienhechor solo se logra si se hace la dieta de manera constante y nunca eventualmente, o sea, mantenerla siempre y no como salvavidas ocasional, pues así no funcionaría.

El sistema inmune, compuesto por diferentes células llamadas inmunoglobulinas y anticuerpos de naturaleza proteica, necesita de una serie de aminoácidos, los compuestos que forman proteínas para crear la respuesta de defensa adecuada. Esos aminoácidos son como ladrillos formadores de una pared protectora; por eso son imprescindibles y no deben faltar en una alimentación saludable.

MÁS DETALLES SOBRE ALIMENTOS

Es necesario acompañar las diferentes comidas del día con un alimento rico en proteínas de calidad, tanto de fuente animal como vegetal. Alimentos ricos en proteínas saludables son la carne de pollo o pescado y los huevos. Las proteínas deben constituir un ¼ del plato en las tres comidas principales y sobre todo en los momentos actuales.

El consumo de frutas y vegetales colabora de manera importante con el sistema inmune porque lo refuerza por poseer todos ellos importantes componentes como son vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra vegetal. Lo ideal es variar el consumo entre crudas y cocinadas, seleccionando diferentes colores para tener más beneficios, variar las preparaciones para tener platos más creativos y siempre presentes en las tres comidas principales.

Algunas frutas y verduras pueden potenciar al sistema inmune, que no significa curación, pues tienen vitamina A y C, como son: limón, mandarina, naranja, fruta bomba, pimientos rojos o verdes, brócoli, etc.

En el caso de la vitamina C, por ser termolábil, es decir, el calor afecta su composición, se debe consumir la proveniente de alimentos crudos.

LOS MÁS VULNERABLES

Las personas obesas son vulnerables porque en ellas se genera un estado de estrés oxidativo; es llamado así al proceso químico producido por la producción excesiva de radicales libres, debido a la insuficiencia de los antioxidantes presentes en frutas y vegetales frescos. En estas personas se rompe el balance de la hormona cortisol, y esto va a destruir los linfocitos, soldados combatientes contra agentes patógenos; al bajarlos quedamos más expuestos a muchas enfermedades.

Aquellos de la tercera edad deben mantener estilos de vida saludables por constituir también pacientes de riesgo, ya que a partir de los 75 años se genera la llamada inmunosenescencia, un proceso natural del deterioro de los órganos y este proceso debe detenerse o enlentecerse todo lo posible aplicando conscientemente los métodos adecuados. Otras muchas enfermedades, entre ellas la diabetes o la hipertensión, también son capaces de hacer más vulnerables a estos enfermos.

También existen algunos alimentos capaces de disminuir la inmunidad, así como otros factores ajenos a la comida como el estrés, pocas horas de sueño y el sedentarismo. Esos indeseables alimentos son aquellos con grasas trans, harinas y azúcares refinados, colorantes y aditivos, donde se encuentran los productos ultraprocesados, pues aumentan el estado de inflamación metabólico y alteran la llamada microbiota intestinal. La microbiota intestinal la constituyen un conjunto de millones de microorganismos amigos defensores del organismo; son también cruciales para la respuesta inmunitaria, pues actúan en la evolución de este sistema y contribuyen a ese equilibrio sistémico llamado homeostasis.

Es importante consumir alimentos prebióticos y probióticos que mezclados constituyen los alimentos simbióticos, para mantener nuestra microbiota intestinal saludable y para que cumpla su función defensora de manera eficiente.

Entre los prebióticos se encuentra la fibra dietética presente en frutas, vegetales, cereales integrales, etc. Entre los probióticos se haya el yogurt y otros más.

Tomado de Cubahora

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El periódico de Cienfuegos. Fundado en 1980 y en la red desde Junio de 1998.

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