No debemos olvidar
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En la noche del 22 al 23 de agosto de 1791, se produjo en Saint Domingue, actual República de Haití, el comienzo de una sublevación de suma importancia para la abolición del comercio transatlántico de esclavos.
Esta revuelta presenta una reivindicación universal de libertad, más allá de cualquier límite de tiempo y espacio. Apela a toda la humanidad, sin distinción de origen ni de religión, y sigue resonando hoy con la misma fuerza.
El efecto expansivo que provocó la revuelta de 1791 marcó el curso de las luchas de liberación de los pueblos y de los movimientos de defensa de los derechos humanos y civiles desde hace más de 200 años. Concreta los desafíos, conceptos y principios imprescindibles para conocer en la lucha actual contra la esclavitud moderna y la trata de personas.
El objetivo de la existencia de este día es inscribir la tragedia del comercio de esclavos en la memoria de todos los pueblos. Representa la ocasión para reflexionar colectivamente sobre las causas históricas, los métodos y las consecuencias de esa tragedia, y para analizar las interacciones que la esclavitud llevó a tener entre África, Europa, las Américas y el Caribe.
A pesar de los mitos que dicen lo contrario, los africanos esclavizados enriquecieron a las Américas no solo mediante su trabajo, sino también mediante la transferencia de habilidades y conocimientos vitales. Además, destacaron por su poderoso movimiento de resistencia.
Al vivir en un país del Caribe, los cubanos tenemos la esclavitud enlazada con muchos de los momentos importantes que conformaron la identidad de Cuba que conocemos en este momento. Aportaron a nuestra historia su sangre y cultura en la búsqueda de su emancipación.
Lo más preocupante es que en muchos países todavía existen personas que viven en situaciones que podrían ser consideradas como esclavitud. Trabajan largas horas y al obtener un salario, por debajo de lo considerado mínimo, los dueños de estos negocios que los contratan pueden esquivar las leyes sobre el trabajo. También es necesario recordar que las personas en estas condiciones tienden a ser casos vulnerables, tener discapacidades o pertenecer a la comunidad inmigrante.
Olvidar no es una opción. Todavía en 2026 debemos tener presente el pasado para no repetir los mismos errores de nuevo y arruinar la vida de aquellos en las peores situaciones de vida.
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