Los tres alineados
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El Secretario norteamericano de Estado, Marco Rubio, está de plácemes, al visitar tres países sudamericanos gobernados por políticos conservadores, entusiasmados por posar en una foto con el enviado de la administración de Donald Trump.
El jefe del Departamento de Estado recorrió Ecuador, Perú y Colombia, encontró sintonía total y enfiló sus dardos hacia China, objetivo del periplo, pues Washington desea mermar su influencia en la región.
En Perú, la primera mandataria Keiko Fujimori obsequió a su huésped con el anuncio oficial del ingreso al Escudo de las Américas, una plataforma de diseño estadounidense, según se describe, enfocada en combatir el crimen transnacional.
A ese plantel se han sumado 15 naciones, todas con gobiernos de derecha, incluyendo a Colombia, por orden del presidente Abelardo de la Espriella, quien se precia de tener relaciones amistosas de antaño con Marco Rubio.
Con el flamante Jefe de Estado, el visitante firmó un documento para asegurar las cadenas de suministro en la minería y el procesamiento de minerales críticos y tierras raras, plan cardinal de Trump en todas las latitudes.
En opinión del senador Iván Cepeda, ex candidato presidencial, la entrega de los recursos minerales estratégicos a Estados Unidos a cambio de lo que llamó “destrucción ambiental”, es denominada “cooperación económica” mientras que en Colombia es presentada como “seguridad regional”.
En Ecuador, Rubio no escatimó elogios hacia el Jefe de Estado Daniel Noboa, quien tiene doble nacionalidad, una de ellas estadounidense.
El jefe de la diplomacia de Washington tildó a Noboa del mejor aliado de la región en el enfrentamiento a la amenaza criminal transnacional.
No está claro si por ese pronunciamiento Keiko Fujimori se siente subvalorada, ya que recibirá asistencia del Comando Sur, Buró Federal de Investigaciones, Administración de Control de Drogas y otros cuerpos federales estadounidenses.
Más allá de los puntos de vista de la representante del fujimorismo, lo cierto es que Rubio reforzó en Perú, Colombia y Ecuador la alianza de seguridad pretendida por la Casa Blanca.
Ese contubernio, dicen los críticos, es susceptible de amoldarse a otros planes de la superpotencia, como su hostilidad hacia países progresistas.
En esa línea está por ver si Rubio tendió hilos en Bogotá, Lima y Quito a propósito de las elecciones presidenciales en Brasil, donde hay una porfía entre la línea de Luiz Inacio Lula Da Silva y el bolsonarismo, aliado de Trump.
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