Francia espera cerca de 400 mil participantes en movilizaciones
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En la puerta de Bagnolet, en la periferia sureste de esta urbe, el líder de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, asistió a la marcha, cuyo recorrido concluye en la Puerta de Charenton.
Al referirse a la decisión de última hora de rechazar la marcha entre las plazas Bastilla y la Nación, en el centro capitalino, para trasladarla a la periferia, el movimiento Chalecos Amarillos denunció una “restricción desproporcionada de la libertad de manifestación”.
El gobierno enfrenta el llamado “acto III” de las demostraciones, en el tercer sábado seguido de movilizaciones masivas a nivel nacional sin que ofrezca alguna respuesta concreta o aceptable a las demandas de los asistentes a las demostraciones.
La presidenta de la Federación de Asociaciones Generales de Estudiantes (FAGE), Suzanne Nijdam, rechazó el cambio de última hora del recorrido Bastilla-Nación.
Nijdam considera que el Gobierno utiliza las restricciones administrativas y al Consejo de Estado para obstaculizar un derecho constitucional: la libertad de manifestación, aunque el Gobierno alega un peligro de saqueos como los ocurrido el día 17 de este mes.
También denunció una estrategia de desorganización y aseguró que los estudiantes seguirán movilizados mientras no haya respuestas concretas a sus reivindicaciones.
Además, la dirigente de la FAGE cuestionó los recursos anunciados por el ejecutivo para las becas y las medidas de apoyo a la juventud, que considera insuficientes frente a los recortes anteriores.

Por su parte, Manon Moret, secretaria general de la Unión de los Estudiantes Franceses (UNEF), defendió la continuidad de los bloqueos en liceos y universidades como instrumento de presión ante la falta de soluciones a la precariedad juvenil.
Reclamó financiación suficiente para las becas, más recursos para los estudiantes y respuestas a las 10 medidas propuestas por las organizaciones juveniles.
Moret advirtió que las movilizaciones continuarán y que el próximo 5 de noviembre los trabajadores se sumarán a su protesta mediante una huelga nacional para exigir respuestas a la crisis social.
Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) de París, su co-secretaria general, Adèle Tellez, denunció que la prohibición del itinerario tradicional no es una decisión inocente.
Ello obliga a los manifestantes a desplazarse hacia la periferia y dificulta la participación, además de alterar la seguridad del recorrido, consideró.
La dirigente de CGT-París reivindicó aumentos salariales, una subida del salario mínimo, el desbloqueo de las remuneraciones y una financiación adecuada de los servicios públicos.
Tellez consideró que el cambio de recorrido tiene también un significado político, es decir, alejar de los centros urbanos las reivindicaciones sociales que el Gobierno lleva años sin escuchar.
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