Pronta respuesta en Cienfuegos a derrame de aguas oleosas
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La ocurrencia de lluvias intensas en la ciudad de Cienfuegos la noche del 29 de octubre provocó el colapso del sistema de trampas y decantación de aguas oleosas de las calderas del Hospital Pediátrico Paquito González Cueto. Ello trajo consigo un derrame de dichas aguas hacia el área del malecón, a una cuadra del centro.
El Doctor Juan O’Neill González Ramos, director del Pediátrico, comentó que desde bien temprano en la mañana la institución, de conjunto con el Gobierno, el Partido y el Consejo de Defensa Provincial, se dio a la tarea de resolver el problema sin dilación. La primera medida fue notificar a los especialistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), organismo encargado de definir la solución técnica objetiva para estos casos.
De acuerdo con el Doctor en Ciencias Reynold Valera Morales, experto de la Oficina de Regulación Ambiental del Citma aquí, el suceso no entraña un daño ambiental. Como antecedente, recordó que en 2014 ocurrió un evento de este tipo, de gran magnitud, que llegó a la bahía. A partir de ahí se decidió efectuar varias acciones de inversión e implantar ese sistema de trampas de grasa. Sin embargo, la noche del pasado jueves el nivel de aguas acumuladas, más las precipitaciones de ese momento, provocaron la ruptura.
“Sucede que en las aguas oleosas el fuel, que tiene menos densidad, queda arriba; todo el agua lo empuja y por eso se ve el derrame. En realidad, el grado de vertimiento se aprecia aquí, en la Calle 37 y el malecón, en las hierbas y los restos de esas aguas oleosas sobre el pavimento. Pero, para tranquilidad nuestra, no llegaron a la bahía.

“La propia fuerza del agua hizo que cambiara la dirección y se corriera hacia el área de la Punta, y precisamente la contención del muro impidió que pasara al otro lado. Entonces, en la alcantarilla que debe descargar a la bahía, la presión del agua hizo subir el resto del fuel, y quedó aquí arriba; lo que decantó a la bahía fue agua”, explicó el experto.
Según afirmó, fue el mismo fenómeno de hace 12 años, pero no con iguales consecuencias. Ahora ya se habían tomado medidas para hacer frente a situaciones tales, gracias a la decantación del sistema de aguas oleosas con que cuenta la instalación hospitalaria.
A partir del momento en que se detectó la situación se activó todo el sistema de aviso, con la Defensa Civil y los demás factores, y se dieron las orientaciones para proceder al saneamiento y la rehabilitación del área afectada, agregó Valera Morales.
“Entre las acciones específicas está la absorción del resto del fuel. En el área fuera de los canteros, es decir, todo lo que está en el pavimento, al lado del muro del malecón, se procede a hacer la llamada remediación. Esta consiste en aplicar un poco de tierra blanca o amarilla, que hace como una especie de pasta y absorbe el petróleo. Puede llover de nuevo, que no va a pasar al mar.

“La remediación se dificulta un poco más en el área de la vegetación, por lo tanto se decidió eliminar esa tierra, guataquear, recoger toda la basura con el apoyo de las Fuerzas Armadas y de Servicios Comunales. Una vez esté todo limpio, se espolvorea un poco de tierra para que absorba lo que quede”, puntualizó el científico.

El doctor González Ramos subrayó que ahora están enfrascados en reforzar el sistema creado en 2014 con otras soluciones técnicas para que no vuelva a ocurrir este hecho, como la creación de muros de contención en el espacio destinado al desagüe de las aguas oleosas, con el fin de impedir la entrada de agua de lluvia. La obra se hará de inmediato, pues cuentan ya con los materiales necesarios para construir.
Por su parte, la licenciada Julia Magdalena Oba Mir, subdelegada de Medio Ambiente en la provincia, agradeció la respuesta oportuna y rápida de los organismos de la defensa en el territorio y de la Empresa de Servicios Comunales. Muy pronto, aseguraron todos, esa arteria de la ciudad recuperará su imagen habitual.
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