Camilo y su huella en Cienfuegos

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Las visitas de Camilo Cienfuegos a esta provincia centrosureña quedaron registradas en las páginas de la historia local, según recogiera en su momento el periodista Manuel Varela Pérez para este propio periódico el 5 de Septiembre, quien describió cómo el Héroe de Yaguajay intercambió con el pueblo cienfueguero en varias ocasiones.

Una de las primeras incursiones aconteció en la tienda La Casa Rusa, ubicada en la Calle Castillo —hoy avenida 62 entre 37 y 39—, donde, según narró Varela Pérez, Camilo “sin aviso previo, se bajó del Jeep, entró y adquirió camisas, pantalones, telas, sábanas y colchas para los campesinos pobres del Escambray”.

El cronista refirió que Abelardo Rumbaut, administrador del establecimiento, le contó que avisó a Luque, de la fotografía que estaba frente a la tienda, “por lo cual quedó constancia gráfica de la histórica visita, pues a petición de los trabajadores, Camilo se retrató con ellos, cuyo recuerdo los protagonistas guardaron con inmenso honor durante toda su vida”.

Varela Pérez describió también que “la acera y el amplio portal de ese establecimiento se colmaron de cienfuegueros que deseaban saludar a Camilo, y expresarle el cariño y el respeto que sentían por él”, y apuntó que “posiblemente esa haya sido la primera visita del heroico combatiente a esta ciudad”.

En las montañas cienfuegueras, el Comandante “se interesó por la vida de los vecinos de la serranía y conversó con las maestras y alumnos de las escuelas ubicadas en esa intrincada zona”, según el testimonio recogido por Varela. La entonces joven maestra rebelde Haydée Marcaida y su alumna Gladys Muñiz Consuegra “guardaron como un tesoro las vivencias del encuentro con Camilo Cienfuegos, en la zona de El Nicho”.

El 8 de octubre de 1959 inició el Primer Congreso Campesino en El Nicho bajo los auspicios del Segundo Frente Nacional del Escambray. Sobre aquel episodio, el periodista consignó que “los acontecimientos que se desarrollaron después demostraron que la reunión era una maniobra de elementos oportunistas para intentar robar el protagonismo a la legítima dirección de la Revolución, pero los montañeses que asistieron a dicha reunión contaron que Camilo Cienfuegos pronunció un vibrante discurso proclamando la unidad de todos los revolucionarios, junto al líder Fidel Castro Ruz”.

Por otra parte, el equipo de béisbol Cubans Sugar Kings, o Reyes del Azúcar, dirigido por Prestón Gómez, estableció su base de entrenamiento en la Perla del Sur, y el juego anunciado para la tarde del domingo 29 de marzo de 1959 suscitó gran expectación, pues el equipo criollo que aspiraba a incluirse en el circuito de las Grandes Ligas se enfrentaba a los Indios de Memphis, de la Asociación del Sur, en un juego de exhibición.

De acuerdo con la reseña de Varela Pérez, “el hecho alcanzó niveles insospechados por la presencia de Camilo Cienfuegos en el montículo para lanzar la primera bola”. La presencia de más de 2 mil 500 aficionados puso a prueba la capacidad del modesto estadio, pero “no pensaban en la sorpresa que recibirían esa tarde, pues el Comandante Camilo Cienfuegos se encontraba en la ciudad, por la campaña de recaudaciones con motivo de la Ley de Reforma Agraria”.

“Su nombre no figuraba entre los invitados, pero allí estaba el querido Comandante, con el sombrero y la sonrisa que le caracterizaban, y el público lo recibió con la efusividad que siempre provocaba su presencia, cuando llegó al montículo para realizar el primer lanzamiento del juego, que recibió el receptor de los Cubans, Alberto Álvarez, con Felipe Guerra Matos, como bateador”, relató el cronista.

Varela Pérez cerró aquel pasaje con una nota de dolor: “Las miles de personas presentes no podían imaginarse que pocos meses después, la alegría se convertiría en llanto cuando la avioneta que trasladaba desde Camagüey a La Habana al Héroe de Yaguajay, después de eliminar las artimañas de un traidor de la naciente Revolución, desapareció para siempre en el trayecto hacia la capital”.

Otro hecho significativo durante una de las visitas del Comandante Guerrillero, según la reseña, “fue el recorrido que realizó por las principales calles de la Perla del Sur, junto a los estudiantes que pedían la oficialización de la Universidad José Martí, que se gestaba en el territorio”.

Las flores que cada 28 de octubre los cienfuegueros y en toda Cuba posan para las fotos de prensa, nos devuelven el afecto popular que un hombre de origen humilde desató en el alma de la gente. Las “mil anécdotas” contadas bajo el sombrero alón, hablan de su cercanía a los niños, a los campesinos; de su lealtad al Che y Fidel; de su reverencia solemne al más universal de los cubanos, Martí.

 

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