Si EE.UU. vuelve a atacar, Irán podría golpear donde más duele: la infraestructura del futuro
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La reanudación de la confrontación armada entre EE.UU. e Irán parece cada vez más probable después de las elecciones de medio mandato estadounidenses, mientras las negociaciones entre ambas partes siguen sin arrojar resultados claros.
Donald Trump reconoce que no lanzará ataques antes de las elecciones, pero no descarta nuevas ofensivas inmediatamente después. El refuerzo de los arsenales y de las posiciones de las fuerzas estadounidenses en la región apunta en esa dirección.
Sin embargo, Irán conserva la capacidad de asestar a su adversario un golpe sensible que podría extenderse más allá de los objetivos estadounidenses en la región.
La expansión geográfica del conflicto
Según Reuters, Irán está preparando una respuesta más amplia y contundente, que ampliaría los posibles objetivos más allá de los activos vinculados a EE.UU. e incluiría a países que apoyan las operaciones militares estadounidenses y, posiblemente, lugares situados fuera de Oriente Medio.
Desde que el presidente Masud Pezeshkian regresó de Nueva York tras la Asamblea de la ONU, los comandantes y altos cargos iraníes se han centrado en el alcance y el momento de una eventual respuesta en caso de que Washington vuelva a atacar.
La agencia señala que Teherán ha ordenado a los grupos aliados de Irán en el Líbano, Yemen e Irak que estén preparados para apoyarlo en caso de una nueva ofensiva estadounidense a gran escala.
Las infraestructuras críticas, en el punto de mira
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Moshen Rezaei, advirtió de que, si Washington lanzara un ataque, los activos estadounidenses podrían convertirse en objetivos, incluidos los principales sistemas de datos y los sensores de inteligencia artificial. El funcionario estimó el valor de estas infraestructuras en 2 billones de dólares.
“El pulso de la economía estadounidense en esta región pasa por nuestra parte del mundo”, señaló. “Todavía no hemos incluido estos activos entre nuestros objetivos. Pero, si estalla una guerra, muchos de estos cables, centros de datos, instalaciones de inteligencia artificial y otros numerosos emplazamientos serán destruidos”, añadió.
Irán ya había advertido anteriormente de que los cables de fibra óptica que discurren por el fondo del estrecho de Ormuz podrían convertirse en objetivos de ataque. Estas infraestructuras conectan la región con la red digital mundial y canalizan una parte significativa de las transacciones financieras internacionales.

Los expertos coinciden en que Irán dispone de numerosos medios para dañar estas infraestructuras esenciales. Alan Mauldin, director de investigación de TeleGeography, señala que cualquier ataque podría desencadenar una “catástrofe digital” en cadena que afectaría a varios continentes.
La conexión a Internet y los sistemas bancarios de los países del golfo Pérsico podrían verse amenazados. Mauldin explica que el estrecho de Ormuz constituye un corredor digital clave entre centros de datos asiáticos, como los de Singapur, y algunas estaciones de aterrizaje de cables en Europa.
Además, cualquier interrupción podría ralentizar las operaciones financieras y las transacciones transfronterizas entre Europa y Asia, mientras que algunas zonas de África oriental podrían sufrir cortes de Internet. Los daños serían aún mayores si los hutíes adoptaran medidas similares y atacaran otros cables en el mar Rojo.
Los centros de datos también están en riesgo
La infraestructura digital de los países del golfo Pérsico también se encuentra al alcance de las armas iraníes. El Golfo es uno de los principales destinos de las inversiones tecnológicas estadounidenses, por lo que un ataque podría tener también un efecto simbólico al golpear uno de los pilares de la cooperación entre EE.UU. y los países de la región.
“Por supuesto, esto no tendrá un impacto directo en el curso de las operaciones militares, pero sí tendrá un efecto bastante considerable en la situación de posguerra de los países árabes, porque han intentado diversificar sus economías y desarrollar una economía digital financiada con los ingresos del petróleo”, señaló a RT el analista militar Serguéi Poletáyev.
“Al parecer, Irán sigue teniendo capacidad para lanzar ataques contra las ciudades situadas a lo largo del golfo Pérsico, mientras que las capacidades de defensa aérea de la región se han visto considerablemente mermadas. Ya ni siquiera logran interceptar drones simples y primitivos. Además, todas estas ciudades, incluidas Dubái, Abu Dabi, Doha, Kuwait y Manama, están alineadas a lo largo de la costa, como en una fila, por lo que resulta muy fácil atacarlas desde Irán”, concluyó.
Represalias contra la infraestructura energética
Vali Kaleji, experto en estudios regionales de Asia Central y el Cáucaso afincado en Teherán, considera que, si Donald Trump cumple su amenaza de atacar la infraestructura energética iraní, Teherán probablemente responderá con medidas similares. Sin embargo, advierte de que los ataques contra las plantas desalinizadoras de la región podrían tener consecuencias aún más graves.
“Mientras que Irán obtiene mediante la desalinización alrededor del 3 % de su suministro de agua, Israel recibe el 80 % de su agua potable de tan solo cinco plantas desalinizadoras. Del mismo modo, Baréin depende de cuatro instalaciones para cubrir el 60 % de su abastecimiento de agua potable, y los Emiratos Árabes Unidos obtienen gran parte de sus recursos hídricos de cinco grandes plantas, incluida la de Jebel Ali”, explica.
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