De la ciudad inteligente a la inteligencia del territorio

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El debate sobre la tecnología y el territorio ha dejado atrás la vieja aspiración de la “ciudad inteligente”, esa promesa de sensores y paneles que durante años pareció agotarse en sí misma.

Lo que emerge ahora es un conjunto de conceptos que no se limitan a digitalizar lo que ya existe, sino que reorganizan la manera en que los territorios se piensan, se gobiernan y se proyectan.

Ya no se trata de aplicar tecnología sobre un mapa, sino de entender que el mapa mismo está siendo reescrito por algoritmos, redes descentralizadas y entidades robóticas que habitan el espacio público.

Foto: Creada por el autor con IA

Uno de los conceptos más sólidos es el “Gemelo Digital Territorial”, una réplica virtual de una región que integra datos geoespaciales, de infraestructuras y socioeconómicos para simular escenarios y anticipar impactos antes de tomar decisiones.

Se impulsan los primeros gemelos digitales regionales con inteligencia artificial y computación cuántica, orientados a mejorar los servicios públicos mediante modelos tridimensionales de carreteras, edificios y espacios naturales que se actualizan con sensores en tiempo real.

Se ha dado un paso similar con una plataformas que permiten simular decisiones sobre el territorio y anticipar su impacto ambiental y urbanístico.

Se desarrollan también gemelos digitales de territorios logístico-industriales para conocer en tiempo real desde el transporte de mercancías hasta el consumo energético. Estos no son ejercicios de laboratorio, sino instrumentos de planificación que empiezan a condicionar la política pública territorial.

Foto: Creada por el autor con IA

Junto a ello aparece la “IA Rural”, que no consiste en trasplantar modelos urbanos al campo, sino en desarrollar aplicaciones que respondan a sus retos específicos. Lo

Es imprescindible desarrollar proyectos que utilicen la inteligencia artificial para facilitar información turística y atraer población a municipios remotos.

De igual manera urge impulsar proyectos participativos para explorar hasta qué punto la IA puede convertirse en herramienta útil frente a la despoblación. Es también prioridad la sensorización avanzada y análisis de datos para la prevención de incendios y la generación de mapas predictivos de riesgo.

Estos ejemplos no hablan de conectividad como fin, sino de conectividad como medio para sostener actividades y servicios en territorios que de otro modo quedarían fuera del radar de la innovación.

Foto: Creada por el autor con IA

Hay, sin embargo, una dimensión que trasciende la mera aplicación técnica. El concepto de “Desarrollo Territorial Aumentado” describe el proceso por el cual la inteligencia artificial amplifica las capacidades endógenas de un territorio, cognitivas, relacionales, institucionales, sin disolver su especificidad.

La condición para que esto ocurra es la *soberanía cognitiva”: la capacidad de una comunidad para controlar su propia representación digital y los algoritmos que la gestionan. Sin ella, la IA no es un motor de desarrollo, sino un vector de dependencia.

La “colonización cognitiva*, definida como el proceso por el cual una nación o comunidad se vuelve estructuralmente dependiente de infraestructuras externas de inteligencia artificial para llevar a cabo sus procesos fundamentales, educación, administración, decisiones económicas y culturales, es una advertencia que ya resuena en los debates sobre política territorial. No se trata solo de quién posee los cables, sino de quién posee los criterios con los que un territorio se comprende a sí mismo.

En paralelo, el concepto de “DePIN” (Redes de Infraestructura Física Descentralizada) propone un modelo alternativo para desplegar conectividad donde las grandes operadoras no llegan.

Foto: Creada por el autor con IA

La “robótica urbana” añade una capa que va más allá de la información. No es una extensión de la ciudad inteligente ni una actualización del gemelo digital, sino la integración de entidades robóticas en el espacio físico y los servicios urbanos, convirtiendo la infraestructura de información en infraestructura de acción. En China, un robot humanoide dirige el tráfico en la ciudad de Wuhu, y en Pekín ya se han desplegado 72 robots de limpieza, inspección y mantenimiento en catorce parques municipales.

El instituto Fraunhofer ha publicado un índice de preparación para la robótica urbana que ayuda a los municipios a evaluar su capacidad para desplegar sistemas autónomos. La pregunta territorial ya no es si los robots llegarán, sino con qué normativas, en qué espacios y bajo qué condiciones de convivencia.

Foto: Creada por el autor con IA

El concepto de “Ciudades Biointeligentes” propone una síntesis que hasta ahora parecía esquiva: tecnología al servicio de la biodiversidad y no al revés. Cali se ha consolidado como referente latinoamericano de este modelo, con un puntaje de 83 sobre 108 en el Índice de Biodiversidad Urbana y una estrategia que convierte su riqueza natural en base de su desarrollo urbano y económico. La ciudad será sede del Smart City Expo 2026 bajo el lema “Ciudades biointeligentes”, y su caso demuestra que la innovación territorial no tiene por qué ser extractiva: puede articularse desde lo que un territorio ya es, en lugar de desde lo que le falta.

Lo que estos conceptos comparten es una inversión de la mirada. Durante décadas, la tecnología se pensó como algo que llegaba desde fuera para modernizar territorios considerados atrasados. Ahora, la pregunta central es quién controla la inteligencia que organiza el territorio, qué capacidades locales se amplifican y cuáles se subordinan.

El gemelo digital, la IA rural, las redes descentralizadas, la robótica urbana y las ciudades biointeligentes no son una lista de tendencias, sino señales de un cambio más profundo: el territorio ha dejado de ser un soporte pasivo para convertirse en una interfaz activa entre datos, ecosistemas y decisiones colectivas. La política territorial que no incorpore esta dimensión no estará planificando el futuro, sino administrando el pasado.

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Pablo Morales Concepción

Ingeniero Radioelectrónico. Director Territorial de Control del Ministerio de las Comunicaciones en Cienfuegos.

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