Evoca Minfar legado de Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque
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El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar) evocó hoy desde su perfil en la red social Facebook el legado del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, al cumplirse el aniversario 17 de su fallecimiento ocurrido el 11 de septiembre de 2009.
En mensaje oficial, la institución recordó palabras del líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz sobre Almeida: “Defendió principios de justicia que serán defendidos en cualquier tiempo y en cualquier época, mientras los seres humanos respiren sobre la tierra. ¡No digamos que Almeida ha muerto! ¡Vive hoy más que nunca!”.
Juan Almeida Bosque nació en La Habana el 17 de febrero de 1927. Participó en el asalto al cuartel Moncada en 1953, fue prisionero en Isla de Pinos y expedicionario del yate Granma en 1956.
En la Sierra Maestra se distinguió como jefe del Tercer Frente Oriental “Mario Muñoz”.
Tras el triunfo revolucionario de enero de 1959, ocupó responsabilidades políticas y militares de primer nivel.
Integró el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde 1965, fue Vicepresidente del Consejo de Estado y Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Presidió la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y recibió el Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba.
Reconocido también por su sensibilidad artística, compuso más de 300 canciones y escribió varios libros.
Sus restos reposan en el Mausoleo del III Frente Oriental Doctor Mario Muñoz, en la Sierra Maestra, donde cada año peregrina el pueblo en homenaje a su memoria.
Juan Almeida Bosque fue ejemplo de lealtad absoluta a la Revolución Cubana y a sus líderes históricos.
Desde el asalto al cuartel Moncada hasta la Sierra Maestra, acompañó a la dirección de la Revolución en cada etapa decisiva, manteniendo una disciplina férrea y una fidelidad sin fisuras.
Su vida estuvo marcada por la coherencia y la entrega absoluta, cualidades que el pueblo sintetizó en la frase “Aquí no se rinde nadie”, pronunciada en el combate de Alegría de Pío cuando todo parecía perdido.
Esa lealtad se extendió también hacia el General de Ejército Raúl Castro Ruz, con quien compartió responsabilidades militares y políticas, siempre con la certeza de que la continuidad del proceso revolucionario era un deber ineludible.
Almeida encarnó la confianza en la obra colectiva, defendiendo la unidad como principio esencial para resistir las adversidades y consolidar la soberanía nacional.
Su trayectoria lo convirtió en símbolo de firmeza y compromiso, no solo por sus cargos en el Partido Comunista de Cuba y en el Consejo de Estado, sino por la constancia de su ejemplo.
La fidelidad a la Revolución, a Fidel y a Raúl fue a toda prueba, y su legado permanece como guía para las nuevas generaciones que asumen la responsabilidad de preservar la Revolución.
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