Revisitando las esencias de “Palabras a los Intelectuales”

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Este año se conmemora el aniversario 65 de aquel discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz como conclusión de las reuniones que se efectuaron con los intelectuales cubanos en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí en La Habana, los días 16, 23 y 30 de junio de 1961. La celebración de esta fecha no solo implica un festejo para la cultura cubana, sino también una oportunidad para revisitar sus esencias.

Desde los inicios del discurso, Fidel aboga por la conquista de una patria cultural, una patria en pos de las identidades, las tradiciones y el imaginario popular a partir de las más puras y auténticas raíces sociales.

Los antecedentes que marcaron las líneas medulares de su posterior proyección venían desde la Historia me absolverá, nombre con que se conoce al alegato de defensa realizado por él, durante la causa judicial a la que se le sometió, se demuestra un pensamiento semejante. Allí el jefe de aquel grupo de jóvenes que asaltaba el cuartel de la Moncada en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953, descubre claramente el sentido cultural que asume la Revolución. Dado que se traza la atención a las demandas sociales básicas no resueltas, las que se proyectan además como estrategia política a realizar de forma inmediata, dan un destacado lugar a la cultura. Un fragmento de aquel alegato exponía:

Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos (…) la patria llevará a cabo la reforma integral de nuestra enseñanza, poniéndola a tono con las iniciativas anteriores, para preparar debidamente a las generaciones que están llamadas a vivir en una patria más feliz (…)” ¹.

El maestro al cual se refería Fidel era Martí, lo que significa que su arraigado legado cultural proviene desde uno de los padres fundadores de la patria.

En el cuerpo del discurso, se evidencia la Cuba y la cultura que soñaba Fidel, ello se demuestra en uno de los fragmentos, cuando exponía:

“La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura, cuando una de las metas y uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un verdadero patrimonio del pueblo. Y al igual que nosotros hemos querido para el pueblo una vida mejor en el orden material, queremos para el pueblo una vida mejor también en el orden espiritual, queremos para el pueblo una vida mejor en el orden cultural. Y lo mismo que la Revolución se preocupa del desarrollo de las condiciones y de las fuerzas que permitan al pueblo la satisfacción de todas sus necesidades materiales, nosotros queremos desarrollar también las condiciones que permitan al pueblo la satisfacción de todas sus necesidades culturales”.²

En la actualidad, el desarrollo de la cultura en Cuba sigue los mismos principios planteados desde los inicios de la Revolución, dado que son inherentes a la esencia de su modelo social. A través de ellos se recoge la historia, el pensamiento y la cultura del país, y conservan por lo tanto su correspondencia con las condiciones socioeconómicas, políticas e ideológicas del mismo. Ellos son: la reafirmación y el desarrollo de la identidad nacional y de la vocación universal, y profundamente latinoamericana y caribeña, de la cultura nacional; la conservación y difusión del patrimonio cultural; el reconocimiento a la diversidad cultural; el fomento y el estímulo a la creación artística y literaria; el respeto y el apoyo al protagonismo y creatividad de las comunidades en la conducción de sus procesos socioculturales; así como el reconocimiento al papel de la cultura en el impulso y orientación de los procesos socioeconómicos.

La extensión de los movimientos culturales a las zonas rurales y montañosas, y la introducción de las nuevas tecnologías en los procesos de creación y promoción artística y literaria, han sido otros de los grandes retos propuestos y ya alcanzados por la Revolución de la cultura en Cuba. Los programas de desarrollo cultural que se llevan actualmente a cabo constituyen expresión cabal de la política cultural cubana y de los principios que la sustentan. Y no cabe duda de que en el modelo social cubano la cultura es un incuestionable instrumento de transmisión de valores éticos que actúan en el crecimiento humano.

Las raíces históricas de la cultura y su devenir actual posibilitan una proyección futura a partir de la comprensión del compromiso social y de liberación contenido en ella, así como de su visión latinoamericanista y universal.

Palabras a los Intelectuales, marcó las que serían las líneas de acción y los principios sobre los cuales basamos un programa de lucha que determina las circunstancias o el tiempo histórico que vivimos. En Cuba existe una sólida tradición de pensamiento que ha sabido enarbolar la bandera de la masa pujante de un pueblo y ha permitido que su identidad se preserve. Esa tradición, fruto de un ejercicio emancipador del pensar y de la coherencia entre las ideas y la acción, imprescindible para la transformación, tiene un reflejo nítido en documentos, textos y discursos definitorios. Volver a visitarlos desde contextos históricos diferentes y adecuarlos a ellos, siguiendo las experiencias actuales que vivimos, forma parte de un deber para los artistas, los intelectuales, los políticos y el pueblo en general. En especial, se trata de un deber para todos aquellos que perciben que estamos en medio de una crisis humanística de dimensión casi universal, y en un escenario de convivencia internacional de carácter eminentemente nocivo. Cuestiones ambas generadas por la dominación de un capitalismo terrible que continúa destruyendo la vida en la Tierra, y despojando a los pueblos de sus identidades, culturas y valores propios. Frente a esto la tarea de defender nuestras culturas precisa ávidamente de avanzar en el desarrollo, el fortalecimiento, la divulgación y el enriquecimiento de la riqueza cultural de nuestros pueblos, para que esta acción nos permita dar una batalla cultural a fondo contra los valores enajenantes del capitalismo.

*La autora es Doctora en Ciencias Históricas.


[1] Castro, F. (1953). La historia me absolverá. La Habana: Fidel Soldado de las Ideas. https://www.fidelcastro.cu/es/discursos/historia-me-absolverá.

[2] Ibídem.

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Alegna Jacomino Ruiz

Doctora en Ciencias Históricas

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