La interrogante que persigue al romantasy
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Durante la pandemia, cuando todo el mundo estaba encerrado en sus casas sin posibilidades de salir o ver a sus seres queridos, muchas personas a lo largo del mundo descubrieron la lectura como una forma de escapar de la realidad, y poco a poco crearon una comunidad conocida actualmente como booktok.
Una gran cantidad de libros que llevaban años publicados ganaron entonces un aumento considerable de sus ventas, como los de Una corte de espinas y rosas. Gracias a este boom también fueron escritos nuevos títulos que se atenían a las características y clichés literarios más amados por esta comunidad.
Al estar compuesta mayormente por mujeres, muchos de los libros que empezaron a volverse populares se relacionaban con el género de romance, de una forma u otra. Y al aumentar los libros escritos con tramas románticas en mundos de fantasía, estos fueron nombrados por los usuarios como romantasy (una unión de las palabras romance y fantasy).
Pero, con el crecimiento de la comunidad, también crecieron los detractores de tales libros “populares”. Ellos consideran esta literatura moderna como vacía y banal, de la cual no se puede sacar ninguna enseñanza que ayude al lector a entender mejor el mundo a su alrededor. Tales comentarios se hacen sin recordar que, cuando ocurrió el crecimiento de este tipo de literatura, las personas no querían aprender ni entender, sino escapar de una realidad que las mantenía atrapadas entre las paredes de su casa, sin ninguna oportunidad de tener un respiro de libertad.
No todos los libros escritos en la época actual tienen algún punto de enseñanza. Hay varios ejemplos de momentos en que las editoriales escogen varios temas populares en ese instante y le piden a un autor de renombre que los recree en un material literario porque saben que van a vender. Pero no todos son así.
La saga de Una corte de espinas y rosas, a pesar de todos los defectos en la historia y las decisiones equivocadas que ha tomado la autora, ayudó a un número importante de mujeres a darse cuenta de que se encontraban en una relación abusiva. Libros distócicos como Los juegos del hambre les han enseñado a las generaciones más jóvenes que es posible luchar contra regímenes autoritarios sin importar cuanto tiempo requiera, además de demostrar en sus páginas la peligrosidad de la propaganda.
Verdaderamente preocupante es que la mayoría de los títulos que son criticados y clasificados como “romantasy” —para referirse a ellos de una manera negativa— tienden a ser escritos por mujeres y disfrutados en su mayoría también por mujeres. Una gran cantidad de autores masculinos escriben historias en las cuales tocan los mismos puntos, y sin embargo son considerados el pináculo de la literatura actual.
Como sociedad, tenemos que aprender a interactuar con el arte de una manera más matizada y entender que criticar un producto no nos da derecho de atacar personalmente a quienes son responsables de crearlo y a quienes disfrutan de consumirlo. También es necesario dejar atrás las opiniones sesgadas contra ciertos géneros literarios y autores, para contar con un conocimiento integral.
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