La fuerza de la Educación en Cuba
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La educación constituye el cimiento fundamental para transformar una sociedad. Sin embargo, en muchas naciones, ni el sistema educativo, ni los centros escolares, ni las familias, ni el alumnado escapan a la influencia de los valores neoliberales que promueven el individualismo, la competitividad y la naturalización de las violencias y desigualdades, inherentes al propio sistema.
En contraste, Cuba ha construido un modelo educativo donde escuelas, familias y estudiantes se forman en valores socialistas, priorizando la paz, la solidaridad y la igualdad. No es casualidad que la sociedad cubana sea reconocida internacionalmente por su carácter humano y compromiso colectivo.
Esta radical diferencia entre estos sistemas diferentes plantea una cuestión crucial: ¿es posible aplicar una educación con valores anticapitalistas dentro de un sistema capitalista, convirtiéndola en motor de transformación hacia un futuro de paz, igualdad y solidaridad?
El desafío es mayúsculo, pues se trata de sembrar semillas de cambio en un terreno abonado por la lógica del mercado, pero la urgencia de construir alternativas al colapso social y ecológico del capitalismo lo hace no solo pertinente, sino necesario. La educación, en definitiva, debe elegir entre reproducir el orden establecido o convertirse en herramienta de liberación.
La realización del derecho a una educación de alta calidad para todos es un imperativo moral. Es también una necesidad para promover una cultura de paz, de entendimiento y de no discriminación de ningún tipo.
Conscientes en que solo una educación de calidad podrá acabar con la grave situación de pobreza y subdesarrollo, la Revolución cubana convirtió a la educación en una de sus prioridades. En 1961, a solo dos años del triunfo de la Revolución se llevó a cabo la campaña de Alfabetización con la cual Cuba se declaró Territorio Libre de Analfabetismo.
Hoy, aquí, el sistema de educación es universal, accesible y gratuito a todos los niveles y abierto a todas las edades, sin discriminación de ningún tipo. Más de dos tercios del presupuesto del país se destinan a mejorar los niveles de educación, salud, seguridad y bienestar social, cultura, deportes, así como para la investigación científica y técnica.
Cuba, pobre y bloqueada por los Estados Unidos de América, con su método de alfabetización “Yo, Sí Puedo” ha logrado, con escasos recursos, pero con enorme pasión solidaria, alfabetizar a más de 10 millones personas en 32 países. En el Mundo, aproximadamente 260 millones de niños no asisten a la escuela primaria ni secundaria. Hay 758 millones de personas que no saben leer ni escribir y de esa cifra, dos tercios son mujeres.
Cuba, donde la educación es una fuerza, fue y sigue siendo un gran ejemplo moral, lo cual refrendaremos este 1 de septiembre, cuando, a pesar de la compleja situación del país derivada del recrudecimiento extremo del bloqueo norteamericano, iniciará de San Antonio a Maisí el curso académico 2026-2027: un período esperado con alegría por educandos y familiares.
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