“La biblioteca me necesitaba y yo la necesitaba a ella”

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Aunque nació en La Habana, la mayor parte de su vida ha vivido en Cruces. Quienes la conocen, saben que Marialis Alfonso Posada vive convencida del triunfo en aquellos que perseveran, siempre y cuando añadan una buena cuota de amor y optimismo a lo que hagan. Cultivadora de la poesía, no le es ajeno el sector de la Cultura, así como tampoco el plano investigativo pues representó al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en el municipio, demostrando de ese modo el potencial del territorio al frente del Fórum científico en el gobierno.

“Por dos años atendí sendas entidades presupuestadas en la localidad, donde cada una debía presentar trabajos que respondieran a su colchón de problemas. Aprendí mucho durante ese proceso, fue una gran escuela porque te das cuenta, en primer lugar, de la necesidades del ser humano; del valor que tiene poder ver los resultados de una investigación y cómo repercute en un centro laboral y en las personas.

“Nos enseña a ser más solidarios y mejores trabajadores ya que cada sector conoce o debe conocer su objeto social y la mejor manera de servir al territorio, al país”, asegura.

Esa trayectoria, de modo especial, le ha ayudado durante su desempeño como directora en la Biblioteca Pública Raúl Aparicio Nogales, la cual estuvo ubicada prolongado tiempo dentro de la Casa de la Cultura Enrique Cantero Ibáñez. “A mi arribo aquí, hallé una institución que no estaba en su espacio habitual; la inmensa mayoría de su fondo bibliográfico estaba disperso por otros centros alrededor del parque José Martí, era muy difícil trabajar así.

“Por tal motivo una de las primeras tareas fue realizar una labor de recolección y luego hacer una transformación completa tanto de los textos que la conformaban, como también del personal”, alega Alfonso, quien tiene conocimientos sólidos del ámbito como graduada en Bibliotecología, con 12 años de experiencia en el ramo.

“Tal vez fue esa fragmentación a la que estaban sometidas mis trabajadoras, lo que había producido en ellas apatía y desmotivación; un sentir totalmente ajeno a este oficio, para el cual se debe cultivar el amor y la gracia con el público”, estima.

Escritores y artistas locales donan frecuentemente libros a la institución./Foto: Delvis Toledo/ 5 de Septiembre

Justamente ese pueblo lector crucense que la visita, ha celebrado el cambio positivo de la “Raúl Aparicio”, resultado de una interacción constante a través de los servicios que se prestan allí, sin dejar atrás el quehacer en las sucursales. “Tenemos dos en transformación, en el asentamiento de La Pedrera y Marta Abreu, que tienen sus técnicos-especialistas y los avituallamientos propios para un buen desempeño mediante el programa de atención en áreas vulnerables.

“No he logrado la reapertura de la sucursal de Mal Tiempo pues existe un desinterés total de las figuras decisorias para que esta se lleve a cabo. He extendido el llamado al Partido, al Gobierno municipal e incluso a nivel provincial, y en todos los balances del sector de la Cultura y todavía nada. “Mientras estamos hablando, los libros continúan allí en hacinamiento y deteriorados, porque necesitan oxigenarse en un local confortable. Los habitantes de Mal Tiempo lo piden y lo necesitan, sobre todo en estos meses veraniegos”, afirma Alfonso.

El trabajo de extensión es muy valorado y eleva los principios que promociona la biblioteca, con peñas en distintas instituciones, la atención de los programas especiales del adulto mayor, embarazadas, los más chicos y un quehacer directo junto a artistas y escritores de la localidad con talleres literarios. Los pobladores -ratifica asimismo Marialis- han donado centenares de libros de sus pequeñas bibliotecas personales, incorporando así nuevos título y volúmenes al recinto, una característica hermosa que lo define como brazo confiable de la familia crucense.

“Poseemos cinco salas, cada una atendida por mujeres alegres y joviales. Celebramos todas las fechas, cumpleaños colectivos, día de las madres, de los enamorados… Un rasgo que enorgullece al centro desde el nivel sindical”, comenta la directora.r

Marialis Alfonso no deja de alabar esa responsabilidad concedida hace ya varios años, que ha elevado su sentido de pertenencia hacia el mundo de la cultura, el saber y los lectores diversos. “La biblioteca siento que me necesitaba y yo necesitaba de ella. Seguirá creciendo en los próximos años porque el amor del colectivo que tiene contagia a la gente, sobre todo a los niños, con los cuales hemos trabajado de manera sostenida con la figura y los pensamientos del Apóstol José Martí, y ese, pienso, es el camino correcto”.

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Delvis Toledo De la Cruz

Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2016.

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