Vindicación de Carmen Zayas Bazán

2
2003

En febrero, durante la Feria Internacional del Libro 2017 en Cienfuegos, Mirtha Luisa Acevedo Fonseca presentó su título Bautismo en la soledad, biografía de Carmen Zayas Bazán, esposa de José Martí, bajo el sello  de la Editorial Ácana, de Camagüey.  No tuve acceso a su libro hasta ahora. Las limitadas tiradas de nuestras editoras provinciales impiden el flujo de libros necesarios y útiles. Solo la hábil profesionalidad del librero Soto, radicado al costado de la tienda La Escuadra, en el Bulevar sureño, hizo posible el hallazgo de la obra.

Al beber las 130 páginas de esta investigación histórica y la exposición literaria de la acuciosa, valiente y erudita Mirtha Luisa, comprendí que más que una crítica a esta obra, gratamente inexpugnable por su maestría, debía yo resaltar otros aspectos. Sus resultados investigativos nos ofrecen la luz necesaria para formarnos una opinión que no tiene  que seguir los cánones de biógrafos y una bibliografía de arraigados criterios machistas en boga entonces, que no aportaban pruebas de aquel decir, ni de causas, condiciones y circunstancias existenciales.

Las cartas personales halladas y presentadas al lector actual por Mirtha Luisa, ofrecen al análisis desapasionado, al razonamiento, elementos suficientes para rescatar la integridad de la camagüeyana “que Martí decidió escoger por esposa y madre de su hijo”.  Esa correspondencia —tesoro epistolar entre ambos—, que permaneció dispersa y sin analizar, desentraña “las posibles razones que distanciaron a la pareja” y desmienten el “abandono” de la esposa y el “rapto” de su hijo Pepito, que nos fueran transmitidos y aceptados sin conceder el privilegio de la duda a la joven esposa del Apóstol.

Y aquí surge otra consideración: no podemos idealizar a nuestros héroes y mártires. Para poder comprenderlos y amarlos, hemos de sentirlos humanos, contemporáneos y compañeros, hombres y mujeres como nosotros. No podemos analizar a Carmen Zayas como la esposa del Héroe Nacional, del Apóstol de nuestra independencia, del Maestro por antonomasia, sino sencillamente como la mujer del hombre que amaba, del Pepe de su amor de muchacha joven, culta, virtuosa, pero asimismo apasionada y ansiosa por sentirlo suyo. Para ella es el hombre de quien se enamoró, por su simpatía y apariencia, por su verbo elocuente, sus virtudes personales, era su Pepe y actuó como lo sentía, con el coraje, la pasión, los celos, los abandonos de todas las posibilidades económicas para seguirlo y mantenerse en las incesantes pobrezas que pudo proporcionarle Martí. Tal como hizo en la historia, por amor, Jenny de Westfalia, rica y noble, quien siguió a Carlos Marx en su vida de científico genial y pobre, con el que tuviera hijas espléndidas, una de las cuales, Laura, también renunció a todas las comodidades por idéntico sentimiento, para seguir al mulato santiaguero Pablo Lafargue.

En la investigación de Mirtha Luisa vemos a una pareja de seres humanos, comunes y corrientes, que se aman, que son felices y sufren, que tienen un hijo muy querido, y no en presencia de un José Martí sublimado y colocado en un pedestal por nuestras idealizaciones  patrióticas. Ya el Che, cuando se reunió con escolares cubanos el 28 de enero de 1960, les recomendó: “acérquense a Martí sin pena, no lo conviertan en estatua, no piensen que se acercan a un dios, sino a un hombre, más grande que otros hombres, más sabio y sacrificado que los demás, sí, pero un hombre”.

Así lo vemos en esta investigación biográfica en que no se nos dan conclusiones ni definiciones, sino se revela una verdad histórica que no es absoluta, porque el investigador sabe que solo alcanza una visión parcial, y eso ofrece: datos, conceptos, que solo aportan elementos de juicio para sacar conclusiones propias.

El joven Martí tampoco hubiera querido una mujer vulgar, sumisa: él quiso a una Carmen transgresora y creadora, y acaso pensando en ella, escribió: “Paso a los que no tienen miedo a la luz; caridad para los que tiemblan de sus rayos”.

Ahora, con una mirada otra a esta pareja humana, con esta biografía de Carmen Zayas Bazán que puede ser ensayo a la vez, y es grata combinación de literatura-historia-arte-educación-valores humanos-pasiones, quedamos en mejores condiciones para no dejarnos arrastrar por caminos trillados, y con un aguzado intelecto y búsqueda de combinaciones de matices y verdades históricas podemos comprender mejor los diversos aspectos de la vida humana, ascender a la “verdadera musa de la patria” a que llamó Hostos, y continuar investigándolo todo, como activismo educativo y humano que enriquezca en su estro poético e intelectivo, esencias invaluables del imaginario cubano de todos los tiempos, que conforman el nuestro y el del porvenir. Otra vez, ¡gracias, Mirtha Luisa!

2 Comentarios

  1. COMO MUJER CAMAGUEYANA SIENTO MUCHA GRATITUD POR ESTA FORMA DE ABORDAR A LA PERSONA , AL SER HUMANO, A LA ESPOSA DE MARTÍ , A LA MADRE DE SU HIJO, DESDE ESTA MIRADA,GRACIAS A LA AUTORA. !!!!VALE LA PENA!!!!!!!

    • Gracias Marielizet, le haremos saber tu opinión a Mirta Luisa. Saludos y gracias por leernos y más que todo comentar. Buen día.

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