Velázquez, una fructífera vida en la pediatría y la docencia

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El médico del Hospital Pediátrico Provincial dialoga con una madre en torno a cómo debe observar el tratamiento de su bebé. / Foto: Dorado

A sus 70 años, el doctor Antonio Velázquez Águila continúa siendo uno de los abanderados de la asistencia y la docencia médicas en esta provincia.

Merecedor de respeto por gran parte de los galenos cienfuegueros, especialistas de todas las ramas, quienes fueron sus alumnos, a él le correspondió la misión de iniciar la docencia de Salud en el territorio desde su misma génesis.

Recuerda cómo estuvo al frente de aquel primigenio grupo de estudiantes de la Universidad de La Habana que en 1969 vinieron acá bajo la guía de los profesores del Hospital Calixto García a explorar las condiciones del territorio, para iniciar dicho tipo de experiencia.

Añade que unos años más tarde, ya graduado, la retomaría desde el plano profesional. Por sus manos profesorales, en 44 años de ejercicio, han pasado innumerables alumnos quienes luego se convertirían en los doctores que hace tiempo curan y salvan las vidas de los pacientes.

Igualmente, decenas de tesis de maestría han tenido en sí al tutor más dedicado.

Formó parte del primer grupo de profesores de Pediatría iniciadores de la carrera de Medicina en la provincia; además de fundar una serie de especialidades que de forma paralela comenzarían la docencia, como la formación de licenciados y técnicos medios en Enfermería, evoca.

“No se puede concebir un médico malo o regular, está obligado a ser bueno, puesto que tiene en sus manos una responsabilidad demasiado elevada. Cuando de tu deducción y conocimiento puede desprenderse un hecho tan grandioso como prolongar la vida, no te puedes dar el lujo de ser un mediocre. Eso se los transmito a los estudiantes”, considera el prestigioso galeno.

Además, les induzco a leer, a sumar sabiduría, complementa. Es algo que predica con el ejemplo, pues resulta rara la noche en la cual no lea al menos un artículo científico y su vez, ha firmado numerosos de estos en publicaciones cubanas y extranjeras.

El especialista en II Grado en Pediatría y hoy profesor consultante es médico del Hospital Provincial Pediátrico de Cienfuegos, Paquito González Cueto, desde 1977. En la institución médica ha tenido múltiples responsabilidades.

“Aquí he sido jefe de todos los servicios (Pediatría, Pediatría General, Recién Nacidos, Urgencias y hasta de un incipiente servicio de terapia que poco se parece al de hoy, mucho mejor ahora en condiciones, expansión y servicios”, rememora el entrevistado.

Añade que en el Pediátrico “organicé los comités hospitalarios y contribuí junto al doctor Armando García a la articulación de la filial cienfueguera de la  Sociedad Cubana de Pediatría, tanto en el centro como en toda la provincia, aunque en aquella época había pocos especialistas de este tipo en el territorio salvo aquí. Solo uno en Cruces y otro en Aguada”.

En 1985 a Velázquez le confiaron la responsabilidad de fundar la residencia de Medicina General Integral, y lo nombraron jefe de ese departamento en el cual trabajó durante siete años e iniciara la docencia de MGI en el territorio, al tiempo que organizara dicha especialidad.

El caso singular de esta figura de la Medicina es que realiza todas las responsabilidades que le asignan sin abandonar su Pediátrico Provincial, donde ha atendido a miles de niños a través de más de cuatro décadas.

“Mi especialidad es muy bella, compleja e interesante; además de tierna. Me gustan mucho los niños y si la mejor forma de ayudarlos es dedicarme a ellos y atenderlos, cuidarlos, protegerlos, ¿cómo no habría de hacerlo? se pregunta este hombre multifacético que hace de todo, hasta pruebas funcionales respiratorias.

Opina que debe conversarse con los padres y el paciente, e indagar de forma amable, pero persistente hasta llegar tanto a las bases como a las características de cada padecimiento.

No obstante, sus múltiples méritos y extraordinaria hoja de servicios, Velázquez ha sido uno de los médicos que siempre han permanecido en Cuba, en su puesto de trabajo, sin abandonarlo por ninguna razón.

Septuagenario, además aquejado de hipertensión arterial y una cardiopatía isquémica, sin embargo, sigue totalmente activo un doctor que ha hecho de su misión profesional una razón de vida, y quien cree que la Medicina es amor, entrega, pasión por servir.

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